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¿Qué dirían hoy los españoles que ayudaron a liberar París de los nazis?

Los Gobiernos de España y Francia inauguran una exposición que recuerda el legado de La Nueve: “Los principios del derecho internacional y los valores surgidos tras la II Guerra Mundial”

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y la ministra francesa delegada ante el Ministerio de las Fuerzas Armadas y Asuntos de los Veteranos, Alice Rufo, durante la inauguración de la exposición ‘Libération. París 1944. Españoles, exilio y resistencia’, en los Jardines de Campo del Moro del Palacio Real, este jueves. Alejandro Martínez Vélez - Eur (Europa Press)

Miguel Campos Delgado era un panadero canario de 24 años cuando estalló la Guerra Civil. La denuncia de un vecino que aprovechó el conflicto para saldar una riña anterior lo llevó a la cárcel, después a un campo de concentración en Rota (Cádiz); a un batallón de trabajo en Marruecos... Allí consiguió escapar y pasar a territorio francés, para, finalmente, ingresar en las Fuerzas Francesas Libres, donde fue destinado a la novena compañía, conocida como La Nueve. El 25 de agosto de 1944, Campos era uno de los españoles que, tras participar en varios combates contra los nazis, recorrió triunfante los Campos Elíseos del París liberado. Aquel hombre corriente nacido en el pueblo tinerfeño de Güímar que no mucho tiempo atrás había decidido ganarse el pan haciéndolo era ya un valiente soldado herido y condecorado.

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, quiso empezar por el recuerdo orgulloso a su paisano el discurso de inauguración de la exposición sobre La Nueve que acogen desde este martes y hasta julio los jardines del Campo del Moro, en Madrid. “Su hija, María Teresa, ha vivido con la pena de que su madre falleciera sin saber que su marido había sido un héroe”. “Conocer a los protagonistas de La Nueve, recorrer sus vidas, entender por qué lucharon”, añadió, “nos proporciona herramientas de incalculable valor para afrontar el momento actual, cuando parece que se han roto los principios del derecho internacional y los valores surgidos tras la Segunda Guerra Mundial. Hoy celebramos aquí la victoria que allanó la senda hacia un mundo con nuevas reglas al germinar la semilla del pacifismo como el único camino posible para la supervivencia de la humanidad”, declaró, en alusión al rechazo del Gobierno a la guerra de EEUU en Irán.

La historia de La Nueve, de la que formaban parte 127 españoles republicanos, fue silenciada durante años. El comisario de la exposición, el historiador Diego Gaspar, explicó cómo “la censura y el olvido” ocultaron la epopeya de los españoles, por un lado, porque a la dictadura española no le interesaba darla a conocer, y por otro, porque los franceses también trataron de imponer un relato de resistencia heroica y nacional, despreciando la ayuda de combatientes extranjeros. Eso empezó a cambiar a partir de los años setenta, cuando los historiadores cuestionaron el discurso establecido y comenzaron a destacar el nombre de algunos de aquellos tanques orugas que habían ayudado a liberar París en 1944, con nombres inequívocamente españoles: “Guadalajara”; “Brunete”; ”Guernika; “Don Quijote”...

La ministra delegada ante las fuerzas armadas y los antiguos combatientes de la República francesa, Alice Rufo, invitada al acto de inauguración de la exposición, evocó este martes en los jardines del Campo del Moro aquel desfile triunfal tras la liberación de París: “La multitud los aclamaba sin saber que entre esos soldados había combatientes procedentes de España que se habían convertido para los franceses en auténticos hermanos de armas. Muchos fueron condecorados con la legión de honor, pero demasiados no recibieron el reconocimiento que merecía su compromiso. En toda España hubo un gran número de combatientes dispuestos a defender la libertad. Para nosotros, son ejemplos de valentía en un momento en el que los conflictos se recrudecen a escala internacional y resurgen las lógicas depredadoras y belicosas”.

La exposición recuerda el periplo de algunos de los hombres de La Nueve, como Luis Royo Ibáñez, un zapatero catalán, soldado de la II República, que llegó a pie a la frontera francesa en 1939. O Amado Granell y Federico Moreno, que antes habían tratado de huir del franquismo a bordo de un barco atestado de republicanos, el Stanbrook, que dirigía un capitán desobediente, Archibald Dickson. Tenía el encargo de recoger un cargamento de naranjas, tabaco y azafrán, pero en el puerto de Alicante se encontró aquel abril de 1939 una alfombra humana de hombres, mujeres y niños desesperados que huían de Franco y los subió a bordo del viejo buque con destino a la colonia francesa de Orán, en Argelia.

El camino que llevó a aquellos hombres corrientes a convertirse en héroes había comenzado en la Guerra Civil. La mayoría de los españoles que terminarían formando parte de La Nueve trataron de defender la legalidad republicana y, al ganar Franco, tres años después, huyeron a Francia, que, como admitió en 2015 el entonces primer ministro, Manuel Valls, no estuvo a la altura: “Fueron humillados. Se les quiso arrebatar la dignidad. Los que huían en busca de libertad esperaban otro tipo de acogida. Eso no es Francia”. El país vecino no solo no acogió a los exiliados españoles con los brazos abiertos, sino que los envió a campos de internamiento, separando a familias enteras. Ese penoso recibimiento no impidió que años después, algunos de aquellos hombres combatieran hombro con hombro con los franceses para liberarlos de lo que consideraban un enemigo común: el fascismo.

La exposición también rinde homenaje a las mujeres españolas de la Resistencia, como Marina Vega, a la que este periódico entrevistó en 2008. “Entre 1942 y 1944 hacía dos viajes por semana a Francia. No sé a cuánta gente pude haberme traído. Deduzco que serían judíos franceses que huían de los nazis. También algún inglés”. “Si te cogían los nazis, tenías una pastilla de cianuro en el bolsillo. La metías en la boca; si pasaba el peligro, la escupías, y si veías que estaban a punto de hacerte hablar, la tragabas. Es una muerte automática. Tuve compañeros que lo hicieron. Otro se mató en una celda dándose cabezazos contra la pared”, declaró entonces a EL PAÍS.

Fernando Martínez, secretario de Estado de Memoria Democrática, destaca el “papel de las mujeres” de la Resistencia y celebra que la exposición sea ya una realidad. “Hace mucho tiempo que tendría que haberse visto en España. Los españoles deben conocer esa contribución de sus compatriotas en la defensa de las libertades en Europa”.

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