Cancelada la reunión entre Gustavo Petro y Delcy Rodríguez
A última hora, y sin explicación, los encargados desmontan el escenario del que sería el primer viaje internacional de la venezolana


La reunión entre el presidente colombiano Gustavo Petro y la venezolana Delcy Rodríguez prevista para este viernes en Cúcuta ha sido cancelada. La decisión ha sido tan de última hora que, mientras funcionarios de la Cancillería colombiana entregaban las credenciales a los periodistas, decenas de personas encargadas de la producción del evento desmontaban el escenario previsto para la cita en el puente Atanasio Girardot, uno de los que conecta Colombia con Venezuela. La cancelación del que iba a ser el primer viaje internacional de Rodríguez ha sido confirmada por fuentes oficiales, pero hasta el momento no hay una explicación formal sobre los motivos. Medios colombianos han citado cuestiones de seguridad alegadas por parte de Venezuela sin dar más detalles.
La cita seguía en pie hasta las 15.30, cuando enviados de la Cancillería afanaban a los periodistas para que acudieran a recoger las credenciales que les permitirían pasar la seguridad del puente para cubrir el evento. El encuentro era un hecho una hora antes, cuando el coordinador de Comunicaciones Estratégicas de Gustavo Petro, Andrés Hernández, daba cuenta de una llamada del presidente con Donald Trump en su cuenta de X. “Al terminar la llamada, Trump deseó suerte al presidente Petro en su reunión con Venezuela”, escribió a las 14.27.
A unos minutos de las cuatro de la tarde, con todas las acreditaciones entregadas, una mujer encargada de la limpieza de uno de los edificios del puente daba la primera pista, al preguntarle dónde sería la reunión. “La reunión era”, se le escapó. Unos pasos más adelante, la cancelación se había traducido en la movilización de decenas de personas para desmontar el evento. Un camión remolcaba los aparatos de aire acondicionado, mientras que más de una decena de operarios se llevaban los tablones de madera que servirían de escenario. Plantas, jarrones de mimbre, ventiladores, objetos decorativos... todo lo que iba a convertir un frío edificio de Migración en plató de una cumbre internacional volvía a los camiones en los habían llegado.
La cita, que llevaba dos meses preparándose, trataría tres temas prioritarios para la agenda de ambos países: la seguridad, la recuperación del comercio bilateral y la cooperación energética. Tres asuntos que han marcado la relación entre ambos países en los últimos años y que ahora —sin Nicolás Maduro y con la mirada atenta de Estados Unidos— iban a retomarse.
Esta era una cita entre mandatarios amigos. Aunque Petro no llegó a reconocer el resultado de las elecciones de 2024 en las que Nicolás Maduro se proclamó vencedor —cercado por acusaciones de fraude y el señalamiento de buena parte de la comunidad internacional—, el dirigente colombiano siempre ha mantenido la mano tendida al chavismo. “Soy amigo de ella”, afirmó en una entrevista a EL PAÍS el pasado 9 de enero. Ha sido el mismo Petro quien, apenas unos días después del pasado 3 de enero, cuando tropas estadounidenses se llevaron a Maduro en mitad de la noche, llamó a Rodríguez para invitarla a Colombia. “Me ha pedido dos semanas. Necesita ver qué está pasando en su propio país y no equivocarse”, contó Petro. La reunión finalmente se concretó dos meses después, para cancelarse a pocas horas de su celebración.
La elección del puente Atanasio Girardot no era casual. Permitía a Rodríguez culminar su primera cita internacional desplazándose apenas unos metros y tenía un valor simbólico. El cruce, que conecta la localidad colombiana de Villa del Rosario con la venezolana de Pedro María Ureña, fue concebido precisamente para fortalecer la integración entre los dos países. Terminó de construirse en 2016 para aliviar la saturación del resto de pasos fronterizos de la región, pero durante años nunca llegó a abrirse. La relación bilateral entró en su fase más tensa en 2019, cuando el presidente colombiano Iván Duque y Nicolás Maduro rompieron tras el intento del dirigente opositor Juan Guaidó, al que decenas de países legitimaron como presidente interino, de introducir ayuda humanitaria desde Cúcuta. El chavismo bloqueó entonces el puente con contenedores y el paso quedó convertido en símbolo de la ruptura política entre los dos países.
Durante ese periodo, el comercio bilateral —que en 2008 había superado los 7.000 millones de dólares— se desplomó hasta tocar un mínimo de apenas 222 millones en 2022. El giro llegó con el arribo de Petro a la Presidencia. En septiembre de 2022, restableció las relaciones diplomáticas con Caracas y reabrió la frontera tras siete años de cierre. En enero de 2023, una vez retirados los contenedores, el puente —rebautizado como Atanasio Girardot— empezó a operar y volvió a convertirse en uno de los principales corredores comerciales entre ambos países.
Desde entonces, Petro ha intentado también desempeñar un papel de mediador en la crisis venezolana. Intentó interceder en las controvertidas presidenciales de 2024, aunque también criticó la inhabilitación de la líder opositora María Corina Machado y se negó a reconocer la victoria de Maduro. Las relaciones se enfriaron, pero todo cambió el pasado 3 de enero, cuando las tropas de élite estadounidenses capturaron a Maduro. Petro quiso ver a Rodríguez y con más motivo después de su visita a Donald Trump el pasado 3 de febrero. En la Casa Blanca, el presidente colombiano volvió a ofrecerse como interlocutor en la transición venezolana, planteó el papel de Colombia en la recuperación económica del país y, sobre todo, le habló de una de las cuestiones que a Trump más le importan: la lucha contra el narcotráfico. Pero la cita va a tener que volver a esperar.
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