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Investigan al falso lama de Murcia por usar mercurio en sus rituales y vender suplementos con ese metal tóxico en herbolarios

Un informe de la comunidad autónoma advierte de que los elixires fabricados por la Fundación Mahasandhi superaban los niveles permitidos por ley para alimentos

Instalaciones de la Fundación Mahasandhi en una imagen de archivo.ALFONSO DURAN

Cuando la policía detuvo en noviembre de 2023 al líder espiritual de una comunidad de corte budista en Abanilla (Región de Murcia, 6.000 habitantes), encontró en la finca en la que se ubicaba su fundación, Mahasandhi, unos 180 kilos de mercurio. Las dos personas que lo habían denunciado, dos antiguos fieles de la comunidad, relataron que con ese metal pesado altamente neurotóxico, el falso lama, que se hacía llamar “Trascendencia Total”, quería construir una gran bola que atraería a más seguidores. También, que lo utilizaba en los rituales con sus fieles, a los que les colocaba coronas y collares de este metal, o les daba a beber leche en la que había infusionado la sustancia. Ahora, le piden a la jueza que investigue si el gurú, José Manuel C.R., comercializó a través de su empresa Hiranyagarba unos suplementos alimenticios que contenían ese metal pesado en cantidades muy superiores a las permitidas por la ley.

Los dos denunciantes han dado la voz de alarma sobre esos elixires después de tener acceso a un informe elaborado por el servicio de Seguridad Alimentaria de la Región de Murcia en la sede de la empresa a petición de la jueza que investiga el caso. Han conocido este informe más de dos años después de su denuncia, explica a EL PAÍS su abogado, Carlos Bardavío, porque hasta ahora no se les había permitido personarse como acusación, sino que solo participaban como testigos en la causa. El informe, que ha podido consultar este periódico, detalla que la empresa estaba dada de alta como un negocio de “fabricación y distribución de complementos alimenticios”, y los técnicos analizaron tanto los componentes de los elixires por separado como cinco de los productos ya listos para su comercialización. En cuatro de ellos se detectaron niveles de mercurio muy superiores a los que la ley contempla para complementos alimenticios, que es de 0,1 miligramos por kilo. Estos cuatro productos tenían valores entre los 0,2 y los 0,55 miligramos por kilo, por lo que el informe advierte de que no eran “aptos para la comercialización”. De hecho, la empresa quedó cerrada cautelarmente y los productos han dejado de venderse; sin embargo, el informe es ambiguo y apunta también que “no es posible determinar con exactitud” la existencia de un “grave riesgo potencial” de esos productos porque no se conoce si se utilizaban o no como alimentos, ni en qué cantidades se ingerían.

Bardavío ha solicitado formalmente al juzgado número 4 de Cieza, que instruye la causa, que pida un nuevo informe para aclarar si esos productos eran “dietéticos, alimentarios y terapéuticos” y si el mercurio detectado en ellos “suponen riesgo efectivo para la salud pública, consumidores y usuarios” tanto en caso de ingesta continuada como puntual.

Los dos denunciantes estaban citados este miércoles para ratificar sus querellas contra el falso lama después de personarse como acusación. El abogado, especialista en sectas, confiaba en que pudieran ampliar sus declaraciones iniciales para hablar a la jueza sobre estos elixires, pero la instructora no lo ha permitido, una decisión que el abogado va a recurrir ante la Audiencia Provincial para que sus testimonios sean escuchados.

Una de las denunciantes, que utiliza el nombre figurado de María, ha explicado a El PAÍS que ella misma participó durante unos cinco años en la fabricación de los elixires, en concreto, en la elaboración de la base de plantas, que se hacía hirviendo avena, alfalfa, alcachofa, romero o aloe, entre otros compuestos vegetales. Esa tarea, ha dicho, se llevaba a cabo sin ningún tipo de control sanitario o de calidad en la cocina de una de las casas-cueva en las que residían el líder espiritual y sus adeptos, y el líquido resultante se trasladaba después a la sede de la empresa para mezclarlo con una “base de productos de alquimia” que el detenido importaba desde India y que María supone que es la que aportaría el mercurio a la mezcla. En el informe de Salud Alimentaria, los técnicos hicieron constar que la empresa no estaba registrada para la actividad de importación, pese a lo cual, importaba “material vegetal y de extractos vegetales para la fabricación de complementos alimenticios”. También constataron que la publicidad de estos productos incumplía la legislación alimentaria y que los ingredientes que se incluían en el etiquetado de algunos de los suplementos no se correspondían con sus fichas técnicas.

María afirma sin lugar a dudas que estos elixires se publicitaban como “complementos alimenticios que se vendían en herbolarios y parafarmacias de toda España para subir las defensas o tener más energía”. “Se vendían como extractos de plantas en gotas, que iban reforzados con minerales y una base de alquimia, y costaban desde 37 hasta más de 50 euros. Me sorprendía el efecto tan fuerte que producían siendo un producto a base de plantas, al tomarlo, te sentías eufórico. Ahora entiendo que es por el efecto neurotóxico del mercurio”, ha subrayado.

Para Bardavío, el hecho de que se hayan podido estar comercializando por toda España productos alimenticios que superaban los niveles legales apuntala el delito contra la salud pública del que está acusado el falso lama, pero también el de asociación ilícita por control o alteración de la personalidad, ya que este metal pesado tiene efectos directos sobre las capacidades cognitivas y volitivas de las personas, algo que también refleja el informe de la comunidad autónoma.

El abogado ha pedido al juzgado que investigue a qué tiendas, farmacias, parafarmacias y herbolarios se vendían los elixires con mercurio y cuántos se pudieron distribuir entre la población. También que se llame a declarar como testigo-perito a la farmacéutica responsable de la empresa Hiranyagarba y que se analicen de nuevo las fosas sépticas de la finca, con catas a mayor profundidad.

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