El exjefe de la Policía busca desacreditar la grabación de la denunciante por violación: “Te puedes ir. Yo nunca te he utilizado”
La defensa de José Ángel González sostiene que la agente tenía “celos” y quería controlarlo y pide a la Policía que analice si ella pidió trabajar en el edificio del DAO


El exjefe de la Policía Nacional José Ángel González, que dimitió el pasado 17 de febrero tras una denuncia de agresión sexual, ha presentado el primer escrito de defensa una vez escuchada la grabación en la que, supuestamente, una subordinada grabó cómo él la violaba en su vivienda oficial. “Hasta en dos ocasiones es mi mandante [González] quien le ofrece marcharse del domicilio”, expresa el escrito que habla de “contradicciones” entre el contenido de la querella y el audio. El letrado del que fuera director adjunto operativo (DAO) relata que la denunciante tenía “celos” y que quería controlarlo y pide al juez que reclame información a la Policía para aclarar si fue la subordinada la quiso trabajar en el mismo edificio que estaba González.
En un escrito avanzado por El Español y al que ha tenido acceso EL PAÍS, el abogado Ignacio Fuster-Fabra dice que el audio “no encaja con la versión sostenida en la querella, pues lejos de reflejar una negativa” de la denunciante para mantener relaciones sexuales, “lo que se desprende de la literalidad de la conversación son unos reproches de celos y demandas de atención”. Señala que de la grabación se desprende “una relación previa de confianza” derivada del vínculo que ambos mantenían desde hacía más de 20 años.
“Se aprecia complicidad, trato íntimo e interacción mutua verbal, en un entorno de confianza, incompatible, dicho con el máximo de los respetos [...] con el argumento de una ‘negativa rotunda, expresa y continuada en todo momento’ —como se expone en la querella—”, indica el DAO.
Para la defensa resulta especialmente significativo que en dos ocasiones González le ofreciera a la inspectora irse de su casa: “Te puedes ir. Yo nunca te he utilizado, vete, vete cuando quieras. Venga, vete”.
Situación de celos
Según la escucha que ha realizado el abogado de González, es la denunciante la que “exige el acceso constante y de manera insistente al teléfono móvil” del DAO: “Déjame el teléfono, anda”, “que no, enséñame las llamadas que has hecho”, “no, quiero saber una cosa, si me mientes o no me mientes al final, de eso van a depender muchas cosas”.
Dice el letrado que esta actitud no es compatible con el relato que se hace en la denuncia, sino que trasluce una “exigencia de exclusividad en la relación”. En la grabación, según este escrito, se escucha cómo ella le dice al DAO “te quiero demasiado”, “fíjate que estás toda la semana aquí solo y no eres capaz de llamarme. Soy una desconocida” y “no puedo compartirte”. Una escena “marcada por los celos y por una demanda de atención” de la denunciante que “marca las condiciones”, a juicio de la defensa.
“Desde luego, este comportamiento dista mucho de lo que su representación legal ha estado ‘alardeando’ por los platós de televisión”, expone Fuster-Fabra que indica que ha contado más de 20 intervenciones televisivas del letrado de la inspectora, Jorge Piedrafita. “Ahora se entiende su preocupación por la filtración de los audios”, añade.
El escrito explica que se ha producido un “perjuicio grave” para González como consecuencia “de la estrategia seguida por la parte querellante” que ha trasladado el procedimiento fuera del juzgado, lo que lo ha convertido “en un relato público continuado”. El daño reputacional es “irreparable”, añade. Para el letrado lo más llamativo es “la incoherencia” entre el anonimato que pide el abogado de la denunciante para ella y “lo que, paralelamente, difunde en medios”.
El destino de trabajo
El abogado reclama al juez que libre oficio a la subdirección general de Recursos Humanos de la Policía Nacional, que dirige la actual DAO interina, Gemma Barroso, para “saber si fue” la denunciante “quien eligió libremente el destino” en la calle Miguel Ángel donde trabajaba González.
Uno de los elementos que relata la querella es, precisamente, que González se valió de comisarios afines como Óscar San Juan para tratar de callar a la inspectora ofreciéndole el puesto que ella quisiera. Tras sus prácticas en la comisaría de Coslada después de su ascenso, ella recaló en la subdirección de Recursos Humanos que se ubica en el mismo edificio en el que está el DAO. Según la denunciante nada más llegar al puesto recibió una llamada de él que le provocó ansiedad y fue entonces cuando se pidió una baja médica.
El letrado del exjefe de la Policía explica que no se trata de “un mero dato de carácter laboral” sino que se pretende “otorgar un valor incriminatorio” con el hecho de que ella terminara trabajando en el mismo lugar que González “al vincularlo a una supuesta dinámica de presión” y “a su capacidad de influencia”. “Si se pretende sostener que el destino en la C/ Miguel Ángel responde a una decisión impuesta o vinculada a mi mandante, lo procedente es comprobarlo”.
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