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España lidera la posición más dura en la UE frente a la guerra de Trump y Netanyahu

Sánchez cree que el presidente de EE UU está más solo de lo que parece aunque los socios europeos evitan críticas más claras a su agenda intervencionista

Felipe VI y Pedro Sánchez, en la cena inaugural del Mobile World Congress 2026. Massimiliano Minocri

España no apoya de ninguna manera al régimen de los ayatolás de Irán, y se ha sumado a todas las condenas dentro de la Unión Europea que se han hecho contra ellos, pero el Gobierno de Pedro Sánchez está absolutamente convencido de que la acción unilateral de Donald Trump y Benjamín Netanyahu es inaceptable y está movilizando todos sus recursos políticos y diplomáticos para condenarla y hacerle frente. El Gobierno español tiene la posición más firme de condena a la guerra de Trump y Netanyahu, y eso quedó muy claro en la reunión por videoconferencia de los ministros de Asuntos Exteriores de la UE celebrada ayer, que no fue sencilla.

Según fuentes del Ejecutivo, España incluso llegó a frenar la reunión porque el comunicado era demasiado ambiguo y forzó, apoyada por otros países como Suecia, Irlanda, Dinamarca o Eslovenia, un texto más duro que aun así el Gobierno español considera muy insuficiente. Posiciones como las de Alemania, —que este domingo se ha declarado dispuesta, junto a Francia y al Reino Unido, a realizar las “acciones defensivas necesarias” para destruir las capacidades militares de Irán— e Italia, más cercanas a Netanyahu o Trump en este frente, hicieron imposible un texto más rotundo.

Sánchez y su ministro de Exteriores, José Manuel Albares, están convencidos de que su posición, por minoritaria que parezca en la UE, es la que más apoyo tiene no solo entre la opinión pública española, sino en la de otros muchos países, incluido Estados Unidos, donde el Gobierno español ve a un Trump muy débil con críticas tanto

desde los demócratas como desde los republicanos e incluso dentro del movimiento MAGA (Make America Great Again), al que le prometió que acabaría con las intervenciones de Washington en el exterior.

“Parece que Trump se está autodestruyendo. Ya ha habido bajas americanas. Ya advertimos de que el precedente que creaba la intervención en Venezuela era muy peligroso. Pues ya lo tenemos. Esto dejará en Oriente Próximo una animadversión mayor hacia Occidente por parte del mundo árabe, con riesgo de mayor terrorismo e inestabilidad”, señala un miembro del Gobierno español.

Sánchez fue especialmente claro a su llegaba en Barcelona a la feria Mobile World Congress, en su condena a la guerra de Trump y Netanyahu. “Ayer, los temores se constataron. EE UU e Israel atacaron a Irán unilateralmente, sin contar con la comunidad internacional. Es cierto, descabezaron un régimen terrible, que reprime a su ciudadanía y ha agredido a la mayoría de sus vecinos árabes. Todas estas acciones violan el derecho internacional, está causando cientos de víctimas inocentes y sumen a una región entera en un terror que va a traer mucha más inestabilidad global. No es que el fin no justifique los medios. Es que el propio fin y esos medios corren el riesgo de abocarnos a un desastre aún mayor”, advirtió. “Estamos en una encrucijada. Hay que elegir el camino que debemos tomar. Uno, en el que lo prioritario es atacar, defenderse con bombas, drones, bots, aranceles u otro de prosperidad compartida. En lugar de matarnos entre nosotros. Parece bastante evidente que la disyuntiva es clara. Guerra o paz, progreso o retroceso. España lo tiene claro”.

Felipe VI, que presidió la inauguración de la feria en la gala del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), también dirigió unas palabras nítidas avisando del “claro riesgo de escalada regional” y de las “consecuencias impredecibles” del conflicto. El Rey hizo un llamamiento a “la máxima moderación en el uso de la fuerza, el respeto por la vida de los civiles y la búsqueda de una salida diplomática a esta lógica actual de confrontación”, premisas necesarias “para evitar una situación caótica y una represión descarada, y para restablecer el diálogo en una búsqueda honesta de la paz”.

Sánchez no evita la crítica al régimen de Teherán, pero rechaza que esta sea la respuesta sensata, violando todas las reglas del derecho internacional. “Hoy es imprescindible recordar que se puede estar contra un régimen odioso y estar a la vez en contra de una acción militar injustificada. Que se debe estar contra una guerra sin autorización del consejo de la ONU y del Congreso de Estados Unidos. Por eso, me gustaría de nuevo apelar a la desescalada inmediata, al pleno derecho internacional y la urgencia de retomar el dialogo cuanto antes. Ahí es donde va a estar España y es donde debería estar el conjunto de la UE”, remató el presidente español.

Tras la reunión con sus homólogos, Albares también fue claro: “La acción unilateral de Estados Unidos e Israel no tiene un encaje dentro de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional. El papel de la Unión Europea tiene que ser de llamamiento a la desescalada, de vuelta al diálogo, a la distensión, a la diplomacia y a la negociación que a través de la violencia no vamos a conseguir ni estabilidad ni democracia ni paz”, señaló.

Albares, como Sánchez, también critica al régimen de Teherán, pero no cree que la solución sea esta acción unilateral. Albares condena “la represión brutal inhumana del régimen de Irán hacia su población. El papel de la Unión Europea tiene que ser proteger la libertad, las aspiraciones democráticas, los derechos fundamentales más básicos de la población iraní, especialmente de las mujeres”.

La disyuntiva de Feijóo

Mientras, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, sí apoya indirectamente los ataques de Estados Unidos e Israel. “El mundo es mejor cuando cae un tirano”, escribió en redes sociales. “En Irán, durante décadas, los ayatolás han sostenido un régimen de represión y amenaza constante. Millones de ciudadanos han sufrido persecución, cárcel y muerte por defender libertades básicas. Y han sido las mujeres iraníes quienes, con una determinación admirable, han encabezado la resistencia frente a esa opresión. La caída de un sistema así es una buena noticia para la libertad y la democracia”, remató ayer.

Feijóo sí plantea esa disyuntiva que Sánchez rechaza, esto es, o se está con los ayatolás o con Washington. En su opinión, los derechos humanos deben ser un criterio “permanente” en la acción exterior de España. “Sin excepciones, sin cálculos tácticos y sin silencios interesados. Quienes han callado ante la represión sistemática en Irán no están en condiciones de dar lecciones”. “Algo falla cuando Hamás, los hutíes y el régimen iraní aplauden al Gobierno. Eso no es defender los intereses de España, sino ponerlos en riesgo. Estemos a la altura de esa responsabilidad. Con la libertad o con los tiranos”, remató.

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