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Yihadismo

El acuchillador de Vallecas acusado de yihadismo: “El profeta me ha hablado y me ha dicho que hoy es el día del juicio final”

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que respalda la prisión provisional del joven de 18 años que atacó a tres víctimas “aleatorias” en la calle, describe un vídeo donde se declara “mensajero” de Alá

Un agente de la Policía Nacional, este febrero en Madrid.Mariscal (EFE)

El madrileño barrio de Vallecas vivió el pasado 22 de noviembre una tarde de sangre, tiros e incertidumbre. Un español de 18 años acuchilló a tres personas en plena calle, antes de atrincherarse en su casa, donde la Policía logró arrestarlo tras abatirlo de varios disparos. Durante la intervención, el joven desplegó una “extrema violencia” contra los agentes para evitar su captura y, además, profirió reiteradas amenazas y proclamas islamistas (“¡El profeta Mahoma me ha hablado y me ha dicho que hoy es el día del juicio final!”, llegó a decir); según consta en los escritos de la jueza María Tardón y de la Fiscalía enviados a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que acordó mantener al sospechoso en prisión provisional tras concluir que existen indicios para seguir con la causa por delitos de terrorismo yihadista.

El tribunal avaló así las decisiones de la magistrada instructora Tardón y, de momento, despejó las dudas vertidas por la defensa. El abogado del joven rechazó la motivación radical y alegó que su cliente actuó movido por “un trastorno psicótico transitorio, inducido por consumo de sustancias”. Sin embargo, según una resolución de la Sección Tercera de la Sala de lo Penal fechada el 16 de enero, los indicios ya recabados —incluido escritos religiosos intervenidos en su domicilio y un vídeo donde se declara “mensajero” de Alá— conducen a atribuirle la “probable comisión” de cuatro delitos de “homicidio o asesinato terrorista en grado de tentativa”.

“Ha intentado matar a tres ciudadanos que circulaban tranquilamente por la calle, acuchillándoles en órganos vitales sin que tuvieran la más mínima posibilidad de defenderse. Y, posteriormente, intentó matar a un agente de policía que intentaba detenerle”, resume el dictamen de la Sala, al que tuvo acceso EL PAÍS, que incide en que el presunto agresor eligió a sus víctimas de forma “aleatoria” y actuó supuestamente movido por “su ideario radical yihadista, que considera a todos los cristianos u occidentales como enemigos del islam”.

Para llegar a esa conclusión, la Sala reconstruye lo ocurrido el sábado 22 de noviembre. Los investigadores sitúan el comienzo del ataque a las 13.48. A esa hora, en una calle de Vallecas, el joven arremetió contra su primera víctima, una mujer a la que “intentó” acuchillar en el pecho, “a la altura del corazón” —aunque ella consiguió bloquearlo con el brazo izquierdo—. De seguido, cargó “por la espalda y sin mediar palabra” contra un segundo viandante, un hombre al que logró apuñalar en “la zona occipital de la cabeza” —por lo que fue trasladado al hospital—. Y, rápidamente, se dirigió a por su tercer objetivo, otro varón al que le clavó el arma en la parte superior de la espalda (“siendo socorrido” en el mismo lugar por varios ciudadanos, que “taponaron la herida” para tratar de “parar la hemorragia”, según las pesquisas).

A continuación, el sospechoso se marchó hacia su casa, donde se atrincheró. Es su propio hermano quien avisó. Según la investigación, este contó a la Policía que su familiar se había encerrado en el domicilio, que se mostraba muy agresivo y que lo había echado de la vivienda. Los agentes decidieron entonces dirigirse hasta el inmueble. El hermano les abrió la puerta desde el exterior. En un primer vistazo no vieron a nadie dentro. Pero, “sorpresivamente”, el chaval salió de una habitación y se detuvo en el marco de la puerta del salón “con actitud amenazante”. Levantó la mano derecha, mientras escondía algo a la espalda. El hermano volvió a dar la voz de alerta: llevaba un cuchillo.

Fueron segundos de máxima tensión. Y la violencia se desató otra vez. Según el sumario, pese a que los agentes le dijeron al joven que “depusiera su actitud”, él arremetió con el arma contra ellos. Uno respondió a toda velocidad, disparándole con el “inmovilizador eléctrico” y cerrando la puerta de la casa para evitar el ataque y que este saliera. Sin embargo, el agresor no solo no cayó, sino que descubrió a otro policía a través de una ventana y rompió el cristal para “tratar” de herirlo. A los pocos minutos, llegaron más refuerzos, que entraron y lo vieron “sentado en el sofá”, con el arma apuntando contra su propio cuello. Intentaron volver a inmovilizarlo con el táser; pero, de nuevo, no tuvieron éxito.

En ese instante, varios funcionarios trataron de tranquilizarlo, pero él seguía nervioso. Y gritaba. “¡El profeta Mahoma me ha hablado y me ha dicho que hoy es el día del juicio final!”, proclamó, según detallan los agentes. “¡No me fío, sois muchos, os voy a matar! Ya he vivido mucho. Entrad y pegadme un tiro. Vosotros sois los culpables de todo lo que está pasando en Palestina y por eso tenéis que morir todos”. Un policía observó que llevaba un libro verde en la mano (“que a la postre se sabría que es un Corán”).

Mientras tanto, dos agentes hablaban con su madre en la calle. Las pesquisas precisan que ella relató que su hijo le había hecho una videollamada a las tres de la madrugada anterior, que había podido ver que tenía arañazos en las muñecas y que le había dicho: “Voy a morir. Este es el final para todos. Tengo que matar a cristianos. Mamá, ayúdame, me tengo que purificar, tú te tienes que purificar”.

Dentro de la vivienda, mientras tanto, el agresor seguía atrincherado. El sumario describe sus movimientos: “¡Allahu Akbar! [Dios es el más grande]”, exclamó, antes de entrar en un dormitorio. Comenzó a rezar en árabe. Alzó la voz cada vez más. “Hasta que, de forma sorpresiva, salió con el cuchillo en la mano en alto a la carrera hacia la puerta de entrada”. Se dirigió así, de nuevo, hacia los policías. Uno le disparó dos tiros con un subfusil MP5, pero no logró abatirlo. El atacante siguió y arremetió contra uno de los escudos de los agentes. Otro le pegó otros dos balazos a medio metro de distancia. Entonces, el joven cayó. Herido, le trasladaron al hospital.

La Audiencia Nacional detalla que el hermano facilitó después a los agentes un vídeo que grabó del sospechoso, captado antes de que lo echase de la casa y de que llegara la Policía. En las imágenes, según las pesquisas, se escucha cómo el joven recita un fragmento de la sura Al Falaq (“En el nombre de Alá el misericordioso, el compasivo. Me refugio en el Señor del alba”) y cómo empieza a gritar “la declaración de la fe”: “Atestiguo que no hay divinidad excepto Alá. Y atestiguo que Muhammad es el Mensajero de Alá”. “El hermano le pide que se tranquilice y que no tema nada, pero él vuelve a reiterar que están ya en el día del juicio final [...] Al final del video, [el detenido] le dice a su hermano que ya lo ha entendido todo, que Alá es su dios y él su mensajero”, describe el tribunal.

Durante el registro en la vivienda donde se atrincheró, los agentes localizaron, entre otro material, un Corán de color verde abierto por la página de la sura Al-Báqara, “también conocida como la sura de la Vaca, una de las suras más empleadas por los violentos en justificación de la yihad”; y un folio con escritura en árabe sobre la “curación islámica, la cual se basa en la lectura de versículos del Corán para la curación, pudiéndolo definir también como el ‘exorcismo islámico” (cuya “finalidad es echar los espíritus malos”). Además, la Policía halló una copia del libro titulado Fe e Islam, una “obra doctrinal”, “fuertemente tradicionalista y profundamente rigorista y normativista”.

El abogado del imputado, que pidió al tribunal su puesta en libertad, defiende que este perpetró el ataque porque sufría en ese momento “un trastorno psicótico transitorio, inducido por consumo de sustancias” estupefacientes. Según el letrado, fue un “episodio agudo y aislado”, “que no responde a un patrón deliberado ni a motivaciones ideológicas persistentes, lo que anula cualquier argumento de peligrosidad futura”. La Fiscalía se opuso a que fuese excarcelado.

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