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Jota, el jefe de la Policía que llegó para limpiar “la casa”

El cuerpo, en estado de ‘shock’ tras conocerse la querella por violación contra el máximo responsable operativo, José Ángel González

El director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, el comisario principal José Ángel González, en una rueda de prensa ofrecida por la crisis del coronavirus.Moncloa/Pool/EP

La presunta agresión sexual narrada en la querella contra José Ángel González, el máximo jefe operativo de la Policía Nacional, ha deformado de manera drástica la idea que de él se tenía dentro y fuera del cuerpo. Jota, como se le conoce familiarmente en la institución, llegó al cargo de director adjunto operativo (DAO) en octubre de 2018 sin que estuviera en ninguna de las quinielas que se barajaron aquellos días en el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska. Posteriormente, se consolidó la idea dentro del cuerpo de que su nombre partió del comisario jubilado Segundo Martínez, exjefe de Seguridad de La Moncloa en la época de José Luis Rodríguez Zapatero.

Jota fue presentado interna y externamente como la cara noble de la Policía, frente a los desmanes protagonizados por los mandos de la llamada policía patriótica, acusados de fabricar pruebas contra adversarios políticos del PP. “Un botas de toda la vida”, le describían. “Un poli que siempre ha estado en las unidades de intervención policial (antidisturbios)”, se argumentaba, como garante de su limpieza.

Así, en pro del buen nombre de la Policía, una institución tradicionalmente bien valorada por la ciudadanía y que se había visto vapuleada y cuestionada por las recientes acciones de sus máximos responsables, se pasaba por alto el hecho de que Jota no tuviera grandes méritos policiales. Incluso que no lo conociera casi nadie: “Más de la mitad de los compañeros tuvimos que buscar en Google quién era, nadie le conocía”, contaban.

José Ángel González era entonces un policía originario de La Rioja, un hombre de pueblo, de Aguilar del Río Alhama, con 59 años y que había desarrollado casi toda su carrera en el ámbito de la Seguridad Ciudadana, desde su ingreso en el cuerpo en 1984 desde la Academia Militar de Zaragoza. Cuando ascendió, ejerció de jefe en Alicante y su último puesto antes de ser nombrado DAO fue el de jefe superior en Aragón.

Desde que Jota tomó posesión del cargo, se sucedieron los nombramientos de mandos de un perfil similar al suyo, “gente de su confianza”, se comentaba internamente con aceptación y con la resignación de que este nuevo perfil de mandos contribuyera a mejorar la ensuciada imagen del cuerpo. “Ha colocado a mucha gente, se ha pasado tres pueblos, toda la gente que iba a buenos sitios era porque le conocían a él”, apunta un mando. “Algunos son buenos y, además, tienen la suerte de conocerle a él, pero otros…”, conspiran.

Con el tiempo, Jota se ganó un respeto general: “No es un intelectual, pero es un tipo honesto”, comentaban los compañeros. “Podrán decir lo que quieran, pero es un hombre justo, un buen hombre”, señalaban responsables sindicales. “Siempre está dispuesto a ayudar, al menos en lo humano”, aseguraban otros.

Sus comparecencias públicas, televisadas durante la pandemia de la covid, junto al ministro del Interior, evidenciaron la buena sintonía que existía entre ambos, y también sus escasas habilidades oratorias. A los pocos días, la portavocía la asumió otro alto mando. “Era un hombre de mensajes directos, cortos y populares, en los que casi cualquier policía podía sentirse representado”, recuerdan algunos de sus subordinados.

Su campechanía era su mayor cualidad. Sin embargo, cuando cumplió los 65 y se aferró al puesto, comenzaron a propagarse las dudas. “Si vas vendiendo que estás cansado de aguantar a los que te nombraron y aseguras que cuando cumplas 65 te marchas, pero los cumples y te agarras al poder, es que tan fiable no eres”, comenta otro alto mando de la policía, tras recordar que Interior modificó la normativa interna para poder mantenerlo más tiempo en el cargo. “Si tienes buenas palabras con todo el mundo, pero luego haces lo que te sale de las narices, es que muy fiable no eres”, añade otro, que concreta que la modificación para evitar su jubilación se “coló de soslayo” entre las medidas aprobadas por la dana de Valencia.

“Todo era sí, sí, pero no hizo ni el catálogo de puestos de trabajo, ni arregló los problemas de la jornada laboral..., hacer lo que se dice hacer, muy poquito, y fue defraudando poco a poco”, señala otro alto mando policial. “Su única virtud es el primer tiempo de saludo y la obediencia”, afirma otro.

Ahora, tras la denuncia por violación de una subordinada, la sorpresa ha sido mucho mayor que la que provocó su inesperado nombramiento hace casi ocho años. “La Policía está en shock”, describen los compañeros tras conocerse que un juez va a investigar los hechos narrados en una querella.

“Jota llegó con un mensaje muy claro, muy serio, muy corporativo, pero objetivamente ha hecho más bien poco, por ejemplo, no ha remodelado la estructura de la Comisaría General de la Policía Judicial que lleva igual desde el año 2001”, apunta otro mando. “Era un bienqueda con formas de tipo serio, nada más; estábamos contentos porque la casa estaba limpia o lo parecía”, agrega. “Pero esto de ahora es una ruina para todo el cuerpo”, remata. Los nombres de varias mujeres corren ya de boca en boca como candidatas a ocupar el puesto de DAO de la Policía Nacional.

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