Los anguleros vascos reclaman en los tribunales que puedan pescar como ocurre en Cantabria y Asturias
Los pescadores se rebelan contra la decisión del Gobierno vasco de suspender la campaña de la angula en esta comunidad autónoma


En el País Vasco no se pueden pescar angulas este año. Es uno de los manjares más caros del mercado, pero su supervivencia está en peligro. La caída de la biomasa de la anguila, según han constatado los científicos, llevó en octubre pasado al Gobierno vasco a suspender la campaña de capturas del alevín en el periodo 2025-2026. Unos 150 profesionales del sector en Euskadi tienen prohibido faenar este preciado pescado en su costa. Asturias y Cantabria, en cambio, sí lo están permitiendo, aunque con restricciones. También se pueden pescar en la vertiente atlántica francesa. La Asociación de Anguleros de Euskadi considera que esta diferenciación supone un “agravio” para ellos, por lo que ha solicitado esta semana al Tribunal Superior de Justicia autonómico que se les permita pescar de forma cautelar entretanto se resuelve el recurso que presentaron contra la decisión gubernamental que prohíbe pescar angulas.
El consumo de la angula es cada vez más escaso, en consonancia con la caída de las capturas. Su precio en las pescaderías se ha desorbitado los últimos años, hasta situarse en torno a los 1.200 euros el kilo durante las pasadas navidades. Era, hace ya un tiempo, un plato habitual durante la celebración de la fiesta de la tamborrada durante el día de San Sebastián. Ahora, en cambio, apenas figura en los menús festivos de los donostiarras. Esta situación coincide precisamente con una campaña de Euro-Toques contra la venta de este alevín en peligro de extinción, a la que se han sumado el cocinero Andoni Luis Aduriz, entre otros chefs, y científicos. Angulas, no, gracias, dice el eslogan que busca asegurar la pervivencia de la anguila europea (Anguilla anguilla), una especie migratoria catádroma que en su fase juvenil (las angulas) tiene un alto coste comercial.
El plan de gestión de la anguila presentado el año pasado por el Gobierno de España a la Comisión Europea, en virtud de los análisis realizados por el Consejo Internacional para la Explotación del Mar (IES), concluye que el reclutamiento de esta especie está muy por debajo de los niveles que garantizan su pervivencia. Su presencia en los ríos europeos representa solo el 7% de la población existente en los años sesenta y setenta: “El stock de anguila europea sigue estando fuera de los límites biológicos seguros”.
El presidente de los anguleros de Euskadi, Unai Eizagirre, pide al Gobierno vasco que actúe “con responsabilidad” y “abandone su estrategia de dejar pasar el tiempo sin proponer soluciones a los profesionales”: “La Unión Europea permite que se continúe con la pesca de la angula y propone que se refuercen las medidas para evitar la pérdida de hábitat. Pero lo que no se entiende es que todos estén pescando menos nosotros. ¿Si se deja de pescar solo en Euskadi se va a solucionar el problema a nivel europeo?”, se pregunta.

Los Gobiernos de Asturias y Cantabria han delimitado la campaña de la angula entre los meses de noviembre y marzo, aunque solo permiten que los pescadores salgan a faenar durante 30 días en total en el citado periodo. Han introducido esta limitación a la vista de la escasa población de esta cría existente en los ríos. En la zona francesa se ha permitido pescar hasta 65 toneladas, se queja Eizagirre. Euskadi ha sido más drástica y vedado su pesca por completo atendiendo a un informe del centro de investigación marítima y alimentaria AZTI que advierte de la “situación crítica de la especie”. Una resolución del Ararteko (Defensor del Pueblo vasco) de junio pasado recomendó al Ejecutivo vasco que adoptara “medidas necesarias para la recuperación de la población de anguila europea”.
La experta destaca que desde 2008 la anguila europea está clasificada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) como “en peligro crítico” (critically endangered), una categoría que se mantiene hasta hoy y que constituye el paso previo a la extinción.
La angula se encuentra en peligro de extinción, y una prueba de ello es que en la campaña anterior los pescadores vascos solo capturaron 200 kilos, menos de la mitad de los 550 kilos que autorizó la consejería vasca de pesca. La venta de esa cantidad tuvo un impacto de 100.000 euros, según informó el viceconsejero del ramo, Leandro Azkue, en una comparecencia reciente en el Parlamento vasco.
El representante de los profesionales —“el sector es minúsculo dentro del conjunto de la pesca” dice Eizagirre— explica que los pescadores de angulas solo pueden salir a faenar durante 30 días a lo largo de cada campaña anual y en esas jornadas tienen que darse las condiciones idóneas (nocturnidad, aguas turbias y mareas entrantes) para tener éxito en la extracción de este pescado. “El año pasado solo pudimos salir a pescar 10 días. Pescamos casi 200 kilos en total. ¿Este es todo el problema? ¿Las 65 toneladas que permite Francia no causan ningún daño?”.
Los anguleros han acudido al Tribunal Superior vasco, al que solicitan que adopte medidas cautelares para que se lees permita pescar angulas hasta el mes de marzo, sin esperar a que se resuelva el recurso que presentaron contra la suspensión de la campaña: “Ya sabemos que la justicia es lenta, pero entendemos que había que dar este paso porque el intento de llegar a un acuerdo con el Gobierno vasco de forma dialogada no ha dado resultado. Solo quieren que pase el chaparrón, así que solo nos queda la opción e ir a los tribunales”, apostilla Eizagirre.
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