El PP prepara la venganza contra Puente y augura su “fin político”
Génova defiende ante Ayuso que desgasta más al Gobierno no dar una respuesta “hiperbolizada” a la tragedia ferroviaria


La respuesta política a los accidentes ferroviarios mortales de Córdoba (45 muertos) y Barcelona (un fallecido) ha vuelto a revelar las dos velocidades a las que se mueve el PP. De un lado, Alberto Núñez Feijóo, que se ha alineado con su barón andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, y ha ordenado a la dirección del PP contención en el tono durante los tres días de luto oficial. Transcurrido ese plazo, el líder del PP rompió el viernes la tregua política, aunque evitó pedir la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente. Algunos en el partido consideran que desgasta más al Gobierno una respuesta comedida de la oposición al accidente. Pero al otro lado está Isabel Díaz Ayuso. La presidenta madrileña se lanzó desde el principio al choque con el Gobierno por el accidente y cuestionó la “ley del silencio y el miedo a pedir responsabilidades”, en lo que sonó a una llamada de atención a su partido.
Los dos ritmos, los dos estilos del PP de Feijóo y de Ayuso, están siempre presentes; pero con la tragedia ferroviaria de Adamuz se han hecho más evidentes que nunca. Sobre todo porque el líder del PP, que después de tres años en Madrid como jefe de la oposición ha terminado por asumir el combate de ruido y furia contra el Gobierno, esta vez ha echado el freno de mano. Al menos de momento, aunque dan por acabado a Puente.
La primera imagen de unidad la ofrecieron la mañana después del accidente el presidente de la Junta de Andalucía y el presidente del Gobierno, que comparecieron juntos en la zona cero del descarrilamiento, elogiaron la coordinación de sus administraciones y lanzaron mensajes conciliadores. “Juntos llegamos más lejos y mucho más rápido”, dijo Moreno Bonilla codo con codo con Pedro Sánchez. “El Estado”, remarcó Sánchez, “ha actuado como tenía que actuar: unido, coordinado y con lealtad”.
La escena guardaba paralelismos con la que protagonizaron en el primer momento el presidente del Gobierno y el expresident de la Generalitat, Carlos Mazón, ya dimitido, tras la catástrofe de la dana en Valencia. Pero entonces la unidad saltó por los aires muy pronto y abrió una batalla política descomunal que todavía perdura. Esta vez, con la tragedia en la alta velocidad, al menos ha durado unos días más.
El presidente de Andalucía, que tiene elecciones el próximo mes de junio, ha evitado el choque político. Un Moreno Bonilla de rostro compungido, que no ha podido evitar que se le saltaran las lágrimas en público, ha sorteado toda la semana cualquier tipo de crítica al Ministerio de Transportes, del que depende la competencia de la gestión de la red ferroviaria. Suyas son las competencias de las Emergencias. El jueves, cuando le preguntaron por las palabras de Ayuso, Moreno Bonilla también esquivó la confrontación. “Bueno, me va a permitir usted, que estamos en luto oficial. Hace escasamente tres horas hemos extraído dos cadáveres, dos familias rotas. No entro yo en polémicas y mucho menos un día como hoy”, se zafó. “Tiempo tiene que haber para que se investigue y se sepa lo que ha sucedido”.
Siguiendo esa frecuencia de onda que llegaba de Andalucía, Feijóo ordenó a los suyos respetar los tres días de luto oficial. El líder del PP, según su equipo, llegó a revisar personalmente los contenidos de los discursos de sus dirigentes durante la semana para “fijar el tono”. Quería “aplomo”, aseguran en Génova, mientras dentro del partido crecía la presión para que dinamitara la tregua, con voces de peso insistiendo internamente en que había que pedir ya responsabilidades al Gobierno. Feijóo logró embridar a los suyos ―hasta los dirigentes del ala dura como el secretario general, Miguel Tellado, o la portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, han hablado con un tono inusualmente contenido― y el PP guardó el luto, hasta que el viernes el líder ya estalló contra el “caos” que sostiene que ha provocado el Gobierno.
Feijóo niega que los dos siniestros, en los que han fallecido 46 personas ―que obedecen a causas completamente diferentes, según las investigaciones preliminares—, sean hechos aislados, y los vinculó el viernes con el “colapso” del Ejecutivo. “El estado de las vías”, subrayó, “es el reflejo del estado de la Nación”.
Pese a ese discurso, ya sí, de tono muy duro, Feijóo no ha pedido todavía la dimisión de Óscar Puente, lo que ha dejado fría al ala dura. En Génova son conscientes de la presión de los halcones para haberse lanzado ya a la yugular de Sánchez, pero defienden que su experiencia con el accidente de Angrois (Santiago de Compostela), un descarrilamiento en el que murieron 80 personas en 2013, cuando Feijóo era el presidente de la Xunta de Galicia, ha marcado ahora sus decisiones. “Hay quien quería ajustar cuentas por el 11-M... Pero nosotros vivimos Angrois, que fue el momento político más dramático para Feijóo”, relatan en el entorno del líder del PP.
Esa trágica experiencia que vivió el clan gallego que dirige ahora el PP ha imprimido cautela en Génova. En la cúpula creen también que ante un suceso tan grave y con tantos fallecidos como el de Adamuz, al Gobierno de Sánchez le hace más daño una oposición no echada al monte. “Por supuesto que Puente debe irse, pero ahora debe quedarse y contarnos qué ha pasado y seguir desgastándose. Eso desnuda más al presidente. A Sánchez le hace más daño una oposición de Estado y no hiperbolizada, el desgaste electoral para el PSOE ya es sideral porque todo el país sabe que los 45 muertos son por la vía”, reflexionan en el equipo del líder del PP.
Los populares creen que el ministro de Transportes está “muerto” políticamente, pero no confían en que la crisis vaya a llevárselo por delante. “Puente no va a dimitir, si no dimitió nadie por el apagón... Pero este es su fin político, siempre será el ministro de los 45 muertos, es un activo tóxico para el sanchismo. Veamos cómo el desgaste se magnifica, llevamos solo 23 días de enero y ya hemos visto a Oriol Junqueras decidir la financiación autonómica, a la vicepresidenta Yolanda Díaz echar por tierra la política de vivienda del Gobierno y, ahora, los fatídicos accidentes de tren. Un elemento brutal de desgaste se tapa con otro. Y todavía no ha entrado la UCO en escena”, razonan en Génova.
La cúpula de Feijóo mide sus pasos y espera para lanzar la artillería contra Sánchez, pero mientras tanto el hueco lo llena la extrema derecha. Vox no esperó ni un solo minuto para echar las muertes a la cabeza del presidente. Santiago Abascal ha culpado del accidente de Adamuz al Gobierno, y lo ha vinculado con el caso Koldo, la trama que anidó en el anterior Ministerio de Transportes. “La corrupción mata”, dijo sin esperar a que terminara el luto. “El dinero para el mantenimiento de las vías se lo han gastado en putas”, sostuvo este viernes desde Aragón, donde hay elecciones dentro de dos semanas. Vox se ha querellado contra el presidente de Adif y ha anunciado que no acudirá al homenaje de Estado que han pactado Sánchez y Moreno Bonilla para que se celebre en Huelva el 31 de enero. Ayuso ha promovido antes la celebración de una misa funeral en la Catedral de La Almudena de Madrid.
El contexto electoral da argumentos a los que piden dentro del PP que hay que endurecer el tono. Si no lo hace Génova, advierten algunos barones del PP, Vox puede resultar beneficiado en Aragón.
En 2015, todavía como presidente de la Xunta de Galicia, Feijóo pidió “no utilizar la tragedia” del accidente ferroviario de Angrois para “buscar rentabilidad política”. Entonces la popular Ana Pastor era la ministra de Fomento. Pero en la oposición, unos años antes, Feijóo sí utilizó las cuatro víctimas mortales de la oleada de incendios forestales del verano de 2006 contra el entonces Gobierno bipartito de izquierdas de Galicia. “Con nosotros no moría gente en los incendios, y con ellos cuatro personas”, dijo Feijóo en el arranque de la campaña de las elecciones municipales.
El PP afila ahora sus cuchillos contra el ministro de Transportes. Puente tampoco es una figura política cualquiera. Es el principal ariete del Gobierno de Sánchez contra el PP y, como recuerdan los populares, presume de tener “bailando a la oposición”, así que se le está esperando. “A Puente se le tienen muchas ganas”, se escucha en el PP, donde se prepara ya la venganza en plato frío.
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