Ir al contenido
_
_
_
_

La vigilia de las familias ante la UCI en Córdoba: “Solo podemos darles ánimos al oído”

Seis pacientes continúan ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos de los hospitales andaluces tras el accidente de tren, entre ellos un menor

Las puertas mecánicas de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Reina Sofía de Córdoba se abren bruscamente cada vez que alguien pasa cerca para luego cerrarse muy lentamente. En esos segundos suspendidos, los familiares de los heridos en el accidente de trenes de Adamuz, amontonados en el pasillo gris, aprovechan para espiar el interior de una sala a la que no tienen acceso. Allí dentro están sus seres queridos, pero solo dos personas pueden entrar por paciente; el resto debe esperar fuera. Lo hacen durante dos horas al día, una por la mañana y otra por la tarde. Los minutos los pasan hablando entre ellos, pero tras la puerta corredera la cosa es distinta. “Lo único que podemos hacer cuando estamos dentro es darles ánimos al oído”, cuenta uno, que asegura que están esperanzados porque su familiar avanza favorablemente.

Todavía quedan seis pacientes en la UCI, después de que este miércoles tres personas hayan pasado a planta. Tres en el Hospital Reina Sofía, entre ellos un menor que está estable, otro en el de la Cruz Roja y dos en el San Juan de Dios, todos en Córdoba. Pasadas las siete de la tarde, la enfermera del Reina Sofía pone un pie fuera de la sala y llama a los familiares de uno de los pacientes. El ánimo de los que salen para dejar entrar a otros fluctúa entre la alegría por cada pequeño avance y el abatimiento de ver a sus hijos, hermanos o sobrinos así.

“¿Cómo está la niña?”, le preguntan a una mujer que sale con una sonrisa. “Ay, estupenda, hoy hemos podido hablar con ella y ha movido los brazos”, contesta. Lo poco que ha podido pronunciar ha sido para apuntar que lo que vivió fue horrible y que tras el choque de trenes intentó contactar con su familia, pero no pudo. “Yo le he dicho: ‘bueno, ya está hija, lo importante es que estás bien”, le comenta la mujer a su amiga, que ha venido a apoyar a la familia. “Qué disgusto más grande. Te he traído una virgencita”, le responde la amiga mientras la abraza. En la tienda del hospital venden la medalla de la milagrosa; dicen que concede un milagro a quien la lleva y que hay que pedirlo cuando te la dan por primera vez.

Al lado de esta familia se encuentra otra más numerosa. Unas ocho personas conversan en círculo mientras esperan noticias sobre el estado de salud de su familiar. “Está grave, pero estable. Hoy han entrado a verla su madre y su hermana”, dice una mujer del grupo sin dar más detalles. La conversación gira en torno a cómo recuperar el documento de identidad de unos de los ingresados que se perdió en el accidente de tren. Lo necesitan para hacer gestiones básicas y les preocupa que les pongan trabas a la hora de cancelar las tarjetas del banco que se quedaron en la zona cero de la tragedia.

En los distintos hospitales andaluces continúan ingresadas 31 personas, de las cuales tres son niños. En planta todavía se recuperan unos 25 heridos repartidos entre los centros de Córdoba y Huelva. Nueve de ellos, entre los que hay dos menores, se encuentran en el Hospital Reina Sofía, cuyos pasillos, a pesar de estar llenos de gente, conservan la quietud.

En la primera planta del hospital, en un corredor frío iluminado por una luz blanca con las paredes llenas de dibujos infantiles de plantas y flores, las familias que esperan pasean de arriba a abajo. Una joven en silla de ruedas, con la cara inflamada y un collarín que sujeta su cuello, saluda a una pareja que ha ido a verla. Ya ha terminado la hora de las visitas en la UCI y algunos familiares salen con la rostro tapado por una mascarilla, pero con los ojos llorosos completamente visibles. Mientras se despiden, el mensaje que se transmiten unos a otros es claro: “Poco a poco”. Los heridos necesitan tiempo para curar las heridas externas y aún más para olvidar el trauma.

Aunque no se sienten así, ellos son los afortunados de una tragedia que se ha cobrado, por el momento, la vida de 45 personas. Desde que recibieron la noticia del accidente, los familiares han vivido un ir y venir continuo entre hospitales y el Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba, el epicentro del dolor para los que buscan respuestas sobre los desaparecidos. Ese trágico domingo truncó la vida de muchos. Miguel estaba haciendo deporte en su casa cuando le llamaron para contarle que el tren había descarrilado, su hijo Mario Jara volvía en uno de los vagones tras hacer un examen en Madrid ese fin de semana. Charo, la madre de Mario, le esperaba en casa con una tarta para celebrar su 42 cumpleaños. Nunca pudieron soplar las velas.

Nawal estaba hablando con su hermana Yamila, que iba en el coche número ocho del tren Iryo, por videollamada cuando de repente el móvil se cayó y escucharon a la gente gritar. La cámara seguía encendida. Ellos no veían nada, pero lo escuchaban todo. Cuando se cortó la comunicación, intentaron llamarla sin obtener respuesta. Son muchos los familiares que durante horas e incluso días buscaron sin descanso a sus seres queridos. Algunos de ellos han podido localizarlos en esta sala del Hospital Reina Sofía, donde se recuperan de forma lenta, pero estable.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_