Un exempleado de Waiter Music afirma en la Audiencia Nacional que llevó regalos “a la puerta del Sol, al despacho de Granados”
El trabajador ha destacado la “amistad” de su antiguo jefe con el exconsejero madrileño, acusado de amañar contratos en su favor


La Fiscalía Anticorrupción ha situado ya a Francisco Granados, exconsejero de la Comunidad de Madrid, en la diana durante el juicio que acoge la Audiencia Nacional desde el pasado lunes por una de las líneas de investigación del caso Púnica. Este miércoles, durante los primeros interrogatorios a los extrabajadores de la compañía Waiter Music, que encabezaba el fallecido José Luis Huerta, el ministerio público les ha preguntado por la relación que su antiguo jefe mantenía con el expolítico, acusado de participar en el amaño de contratos públicos a cambio de contraprestaciones del empresario. “Una vez llevé unos regalos a la Puerta del Sol, al despacho del señor Granados”, ha detallado un empleado.
“No sé si eran para Granados. Pero los dejé en su oficina y eran varios. Era sobre 2005 o 2006”, ha descrito el testigo. El abogado del exconsejero le ha preguntado entonces: “¿Sabe si fueron devueltos?“. “No lo sé. Me dijo: ‘Deja esto en la oficina de Granados”, ha recordado el exempleado, que ha señalado que Huerta le comentó en otra ocasión que iba a “pedir ayuda” a Granados porque no vendían suficientes entradas de un concierto.
La Audiencia Nacional ha retomado este miércoles el juicio sobre la Pieza 7 del caso Púnica, que se centra en cómo Huerta —que mantenía una “amistad” con el entonces secretario general del PP de Madrid y consejero de Esperanza Aguirre— extendió sus tentáculos por Administraciones populares para lograr contratos de organización de festejos, lo que le permitió embolsarse cantidades millonarias. Esta vista oral, que arrancó el pasado lunes con la fase de cuestiones previas, es la quinta sobre la trama corrupta y la segunda que sienta en el banquillo a Granados (ya se le condenó en 2017 a dos años de cárcel por haber recibido un chivatazo de un guardia civil sobre las pesquisas).
La Fiscalía sostiene que el expolítico del PP “introdujo” al empresario en varios Ayuntamientos, como los de Valdemoro (donde él fue alcalde hasta 2003) y Ciempozuelos; además de aprovechar su “posición de prevalencia y superioridad” dentro del Gobierno de Aguirre para “favorecerlo” con otras “contrataciones que dependían de la Comunidad”. A cambio, Huerta regaba supuestamente de regalos a los cargos públicos y corría con gastos de sus fiestas y del partido conservador.
—¿Qué relación unía a Huertas y Granados? —ha preguntado la fiscal a Miguel Ángel Sánchez, un exempleado de Waiter Music que se dedicaba a la producción de los eventos.
—De amistad —ha dicho el testigo.
—¿Le organizaba fiestas?
—Sí.
—¿Las pagaba?
—No lo sé. Yo le daba los gastos. No sé si lo facturaba o no, si se lo pasaba o no.
El exempleado de Huertas ha añadido que su exjefe había trazado amistad con los exregidores populares José Miguel Moreno y José Carlos Boza, que sucedieron a Granados como alcaldes de Valdemoro cuando este dio el salto a la Comunidad. El testigo ha remachado que también organizaron actos para la formación conservadora —que, incluso, llevó una factura a la sede del PP regional— y una fiesta para Granados. En ese punto, el abogado del expolítico, Javier Vasallo, ha tratado de sembrar dudas sobre un posible trato de favor hacia su cliente: “¿Usted despachó con Granados cualquier circunstancia sobre su fiesta de cumpleaños?”, le ha inquirido al testigo. “Nunca”, ha subrayado el extrabajador de Waiter Music.
—¿Era una fiesta sorpresa para él? —ha proseguido el letrado.
—No lo sé.
—¿Quién le dio la instrucción de comprar 21 camisetas del Atlético?
—Yo no compré ninguna, mi jefe me dijo que había comprado 21 camisetas para ponerlas ahí —ha afirmado el exempleado, que ha insistido en que no sabe si Granados intervenía en favor del fallecido José Luis Huerta.
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