El jefe de la Policía de Adamuz, sobre el rescate: “Los propios viajeros nos decían: ‘Este no, atended primero al Alvia, que tiene más daños”
Antonio Ruiz describe las escenas dantescas que encontró en el lugar del accidente de tren


Aún no ha dormido al mediodía de este lunes después de la devastadora jornada de rescate que ha durado toda la noche. Antonio Ruiz, jefe de la Policía Local de Adamuz (Córdoba), recuerda escenas de pasajeros fallecidos, a veces se le entrecorta la voz, pero consigue continuar un relato desgarrador sobre la pesadilla que siguió al descarrilamiento de los dos trenes sin luz, a través de las vías, iluminados por linternas.
Pregunta. ¿Cómo reaccionó tras el aviso inicial?
Respuesta. Llegamos quizás media hora después del primer aviso. Nos fuimos para el primer tren, para el Iryo. Por el camino iba pensando ‘necesito tener el pabellón municipal caliente, necesito esto y lo otro, por lo que pudiera suceder’. Solo somos tres agentes en el pueblo para una población de 4.100 habitantes.
P. ¿Qué vio al llegar?
R. El impacto de ver a la gente deambulando un poco sin rumbo, como zombis. En la oscuridad, a veces el silencio, a veces un grito, a veces un llanto. Nos encontramos el primer tren, que es el que menos daños tenía, y los propios viajeros nos decían, ‘este no, atended primero al de más adelante [el Alvia], que tiene más daños’.
Salimos corriendo, nos pareció lejísimos, los vagones estaban a un kilómetro, pero se nos hizo eterno, y los vagones más dañados eran precisamente los que estaban más lejos todavía. Cuando llegamos, había gente dentro de los vagones, gritando, y rápidamente nos pusimos a sacar a todos los heridos que podíamos del interior de los vagones.
P. ¿Recuerda cuántos consiguió rescatar?
R. Yo estuve en el vagón 2, con guardias civiles y bomberos, ayudando por las ventanas porque [el vagón] estaba tumbado en el talud. Calculo que sacamos unas 10 personas con distinto grado de heridas. Había gente muy grave y gente que podía caminar una vez que las sacabas fuera, porque se había quedado pillada con alguna cosa, pues veía que más o menos se podían mover.
Luego ya, cuando llegaron los servicios sanitarios, estuvimos priorizando servicios, unos para trasladarlos a la ambulancia, lo hicimos corriendo un kilómetro y pico, con unas parihuelas… Llevar un herido, venirte, coger otro, llevarlo...
P. ¿Niños incluidos?
R. Sí, algún niño hemos llevado. Recuerdo una niña de unos 12 años a la que iba hablándole en el trayecto, iba preguntándole de dónde era, si estaba sola, con quién había venido… Iba con un tío, un primo y su abuela. El tío estaba herido grave, el primo estaba bastante bien, pero a la abuela no conseguimos sacarla.
P. ¿Cómo recuerda el resto del rescate?
R. Estábamos como en un túnel. Íbamos focalizando con la linterna, porque todavía no teníamos ni foco ni nada. No había llegado la Unidad de Emergencias. El radio de acción era tipo túnel, con la linterna y sin apreciar realmente lo que había alrededor. Algunos heridos podían andar por sí mismos, pero la mayoría necesitaban ayuda.
Una vez que ya todos los heridos salieron y los trasladamos a las ambulancias y al pequeño hospital de campaña que se montó, entonces nos vinimos a la caseta municipal, que fue el punto caliente con la gente que necesitaba continuar en autobús para Madrid o Córdoba.
P. ¿Se ha quedado con algo de especial impacto en la retina?
R. Me acuerdo de una mujer que se llamaba Amelia me dijo ‘ayúdame’. Estaba herida, con la clavícula rota y ya bastante fría. Consciente en todo momento, pero estaba fría porque era una noche fría. Costaba trabajo encontrarle la vía mientras le pinchaban y no hacía nada más que darme la mano y me pedía que la calentara. Tenía la mano, la verdad, helada.
P. ¿Cómo se encuentra ahora?
R. Cansado, pero bueno, todavía puedo seguir aportando mi granito de arena. El pueblo se volcó y no nos lo podemos creer, estas cosas no creímos nunca que iban a pasar. Jamás te lo imaginas. Llegamos a los sitios más inaccesibles sacando heridos y llevando sanitarios, activamos a todas las policías de los pueblos de alrededor, porque aquí nos conocemos todos. Protección Civil por su parte, Policía Local de Córdoba e infinidad de pueblos que con la actividad frenética, apenas te enteras.
P. ¿Cree que ahora podrá descansar?
R. Bueno, costará, pero al fin y al cabo somos humanos y llega un momento en que tenemos que descansar. Todavía estamos en activo, supongo que cuando nos relajemos y comencemos a rebobinar, tendremos recuerdos que ahora mismo no tenemos. Seguramente todos necesitaremos ir al psicólogo para digerirlo.
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