El exfiscal general esgrime que su condena “secuestra” su capacidad de defender a la Fiscalía cuando se ve “atacada”
La Abogacía del Estado trata de anular la condena a García Ortiz como paso previo para acudir al Tribunal Constitucional

El ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz ha solicitado al Tribunal Supremo que anule la sentencia que le condena a dos años de inhabilitación por un delito de revelación de secretos argumentando que supone un “secuestro y acallamiento” de su función de emitir comunicados o desmentidos cuando la institución se ve “gravemente atacada”. La Abogacía del Estado ha presentado un incidente de nulidad en el que reclama la suspensión de la ejecución de la sentencia, el último paso antes de acudir al Tribunal Constitucional para tratar de revocar la pena que también incluye una multa de 7.200 euros y el pago de una indemnización de 10.000 euros al empresario Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, que fue quien le denunció.
En el escrito, al que ha tenido acceso EL PAÍS, la defensa de García Ortiz insiste en que la sentencia del Supremo supone “un secuestro y acallamiento” de la posibilidad que tiene la Fiscalía y su máximo dirigente de emitir “comunicados o desmentidos institucionales cuando la institución se ve gravemente atacada”. A su juicio ello vacía de contenido la “función constitucional de información” del ministerio público y genera un efecto de “amedrantamiento evidente” en “los términos reiteradamente censurados por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos” (TEDH).
Los servicios jurídicos del Gobierno, que han defendido a García Ortiz durante todo el procedimiento, han presentado esta documentación que, en la práctica, es un trámite para que la Sala de lo Penal se retracte de su propia condena. Una posibilidad muy remota, de acuerdo a las distintas fuentes jurídicas consultadas, después de que la sentencia se acordara por cinco votos a favor —Andrés Martínez Arrieta, Manuel Marchena, Antonio del Moral, Juan Ramón Berdugo y Carmen Lamela— y dos en contra —Susana Polo y Ana Ferrer.
Los magistrados dieron a conocer todos los argumentos de la sentencia el pasado 9 de diciembre y consideraron al que fuera jefe de la Fiscalía responsable “con intervención directa, o a través de un tercero, pero con pleno conocimiento y aceptación” de la filtración de un correo en el que González Amador a través de su abogado se declaraba culpable de dos delitos contra la Hacienda Pública y responsable también de la elaboración y posterior difusión de la nota de prensa que explicaba a los periodistas cómo se habían sucedido los hechos.
En el escrito presentado ahora en el Supremo, la Abogacía del Estado reprocha a los magistrados “la de la mutación incongruente y ambigüedad” de los hechos recogidos en la sentencia en los que se sustenta la condena. La defensa de García Ortiz ya se quejó durante el juicio de que parte de la vista oral se había centrado en la nota de prensa emitida el 14 de marzo de 2024 por la Fiscalía, a pesar de que el Supremo, al abrir la causa, consideró que ese comunicado “aparentemente” no contenía “información indebidamente revelada”, ya que todos los datos que incluía ya eran de conocimiento público a través de la prensa.
El tribunal, sin embargo, sostuvo en la sentencia que la divulgación de los datos reservados de la pareja de Ayuso se materializó tanto por la filtración del correo, como por la publicación de la nota informativa porque ambos constituyeron “una unidad de acción”. “La nota consolida la filtración iniciada por el correo, en realidad la ‘oficializa”, afirma la sala. La Abogacía reprocha esta “fluctuación y sus consecuencias para la defensa.
”El rigor, atino o fortuna técnico-jurídica en la redacción de las sucesivas resoluciones judiciales que delimiten el objeto del proceso no es una cuestión baladí, pues determinará, condicionará y definirá la estrategia de defensa que se desplegará en el acto de juicio oral. Esta estrategia de defensa ha quedado anulada o por lo menos altamente menguada, generando, por ello, un perjuicio irreparable, pues la indeterminación y fluctuación del núcleo fáctico de este proceso ha impedido a esta parte reaccionar de una manera efectiva", señala el escrito, que recalca que esta actuación del tribunal “ha generado una incongruencia constitucionalmente relevante” que lesiona el derecho a García Ortiz a ser informado de la acusación y a no sufrir indefensión.
La teniente fiscal del Tribunal Supremo, María Ángeles Sánchez Conde, ya presentó a finales de diciembre un incidente de nulidad en el que reclamaba lo mismo: que se revocara la sentencia contra García Ortiz porque se había vulnerado tanto la presunción de inocencia como el derecho a la defensa y se habían omitido de forma deliberada testimonios que alumbraban su absolución. La Fiscalía acusó a los magistrados de haber desdoblado la acusación al introducir la nota de prensa dentro del marco delictivo cuando durante la instrucción esto no se había considerado. “Ello constituye un hecho novedoso que trastoca de modo radical el objeto del proceso, el hecho imputado, sin que de ello se haya dado oportunidad de alegación de contradicción al acusado”, señaló.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.






























































