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Columna
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El PP deja sin oportunidades el debate de financiación autonómica

Los barones, convocados por Feijóo el próximo fin de semana tras el Consejo de Política Fiscal y Financiera, necesitan los recursos pero prima el rechazo al origen de la propuesta

El PP no va a dar demasiadas oportunidades a una negociación para explorar un acuerdo sobre un modelo de financiación autonómica. Explorar, no acordar, para escuchar y contraponer propuestas. Tampoco 2026 parece que vaya a ser el año en el que PP y PSOE puedan abordar la reforma del sistema, que no se renueva desde 2009 a pesar del pacto escrito, una ley, que recogía la revisión quinquenal de lo acordado. Eso debía haber ocurrido en 2013.

Los presidentes autonómicos del PP echan cuentas en la más estricta intimidad sobre lo que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, les ofrece, según su modelo, sustentado por toda una pléyade de técnicos. Les vendría muy bien. Pero no. El pecado original de este Gobierno, la necesidad de sostenerse con partidos independentistas catalanes, aborta el proceso de poner criterios y números sobre la mesa.

La respuesta inicial (y es posible que invariable) es la de que esta oferta solo busca “beneficiar a los independentistas y que Sánchez siga un rato más en La Moncloa”, según sentencia el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Si nada cambia, el PP no necesita manejar tablas y porcentajes.

No puede ocultarse la escasa certidumbre de que el Congreso alumbre un nuevo modelo de financiación, pero no dejará de hablarse del mismo hasta el otoño. No por su contenido sino como arma electoral del PP y del PSOE en las campañas de Aragón, en febrero; de Castilla y León, en marzo y de Andalucía en mayo o junio, con asideros argumentales muy diferentes.

La denuncia del PP al gobierno por buscar el favor de los independentistas, a costa de romper “la igualdad entre españoles, convivirá con la decisión del presidente de Alberto Núñez Feijóo, sostenida con fuerza por su equipo, de dar por supuesto, como verdad cuasi judicial, que Pedro Sánchez será reclamado por los tribunales, aunque sin señalar qué presuntos delitos ha podido cometer el presidente del Gobierno.

La oferta de un nuevo modelo de financiación se produce en el marco de la negociación entre el Gobierno central y el PSC con ERC a cambio de apoyos en Cataluña y Madrid. Puede beneficiar a Salvador Illa, pero hay muchas dudas de que Pedro Sánchez tenga los votos suficientes en el Congreso para sacar adelante su propuesta. ERC parece que acepta la voluntad del Gobierno de atender su propuesta, al margen del final de la historia, de mayor financiación, aunque quede lejos de su demanda de tener una Hacienda propia. Este es uno de los argumentos de Junts para despreciar el acuerdo entre Pedro Sánchez y el presidente de ERC, Oriol Junqueras. Además, el partido de Carles Puigdemont considera inaceptable que Cataluña forme parte del reparto en un proceso entre todas las comunidades autónomas. Un no rotundo al café para todos.

Este miércoles se tendrá la primera prueba de si existe alguna posibilidad de debatir, no de acordar, sobre el modelo que la ministra de Hacienda expondrá a los consejeros de las comunidades del régimen común, incluida Cataluña. No apunta a que haya dialogo fluido en esta reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, toda vez que Feijóo de inmediato ha convocado para el domingo a sus barones, casi todos gobernantes, para apuntalar su rechazo.

Si este miércoles se hablara del contenido podrían apreciarse los puntos débiles del proyecto que, con palabras muy graves, ha descalificado el socialista Emiliano García-Page, presidente de Castilla La Mancha. ¿Es una propuesta insolidaria e injusta o se rechaza porque, en efecto, nace de un compromiso previo entre Sánchez y Junqueras? La respuesta parece que está en la segunda hipótesis.

En la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, del miércoles, y, el próximo domingo, en Zaragoza, se perfilará el marco con las posiciones del PP. Sánchez ya está avisado. Su foto en Moncloa con Junqueras del lunes pasado será el gran cartel electoral de los populares. Los socialistas, por su parte, no pueden echarse atrás, a riesgo de perjudicar, de entrada, a Salvador Illa. Su bandera electoral será la renuncia del PP a mejorar la vida de los ciudadanos al rechazar los recursos que entraña este proyecto.

El clima no puede ser peor, máxime cuando Feijóo pone en el frontispicio de los ataques su determinación para que Pedro Sánchez acabe en el banquillo de los acusados, sea presidente, diputado en la oposición o fuera de la política. Se desconocen los tipos penales en los que se asienta.

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Sobre la firma

Anabel Díez
Es informadora política y parlamentaria en EL PAÍS desde hace tres décadas, con un paso previo en Radio El País. Es premio Carandell y Josefina Carabias a la cronista parlamentaria que otorgan el Senado y el Congreso, respectivamente. Es presidenta de Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP).
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