Vox exige ahora entrar en el Gobierno de Extremadura con una vicepresidencia y varias consejerías
Abascal tacha de “bulo” del PP que su partido no quiera gobernar


La batalla de órdagos se ha desatado entre PP y Vox ante la negociación para formar Gobierno en Extremadura. Tras desvelarse que la presidenta en funciones, la popular María Guardiola, ofrecerá la próxima semana asientos en su Ejecutivo a la formación de extrema derecha, los ultras no solo han respondido afirmativamente, sino que han doblado la apuesta. El líder del partido, Santiago Abascal, exige ahora entrar en el Ejecutivo extremeño con una vicepresidencia y un número de consejerías “proporcional” a los resultados obtenidos en los comicios del pasado 21 diciembre, donde pasaron de 5 a 11 escaños y del 8 a 16% de los votos.
Abascal ordenó en julio de 2024 la salida de todos los gobiernos de coalición que compartía con el PP en cinco autonomías desde 2023. Según el PP, ese movimiento ha permitido a Vox evitar el desgaste de la gestión institucional, por lo que barones y cargos populares buscan ahora ofrecer a los ultras asientos en sus Ejecutivos autonómicos para ponerles en un doble brete: por un lado, que Vox tenga que rechazar expresamente la oferta bajo el planteamiento de que Abascal no quiere quemarse hasta los comicios generales previstos para 2027, o que de lo contrario la acepte y asuma el coste de la gestión institucional.
En esa pugna por el relato, el líder de Vox ha contestado este domingo con otro órdago a la grande pidiendo una vicepresidencia y un número de consejerías “proporcional” y una posición de máximos, lo que dificulta que Guardiola acepte su entrada en el Ejecutivo con esas condiciones. “Si la condición que pone el Partido Popular para cambiar de políticas es que entremos los gobiernos, la aceptamos gustosos. No nos da miedo el coste electoral. Entraremos en los gobiernos si se acuerdan partes sustanciales de nuestro programa”, ha asegurado en redes sociales tras una entrevista publicada en Okdiario, en la que califica de “bulo” la acusación del PP de que ellos no quieren gobernar. “Hay que estar en el Gobierno para garantizar que se producen los cambios que nosotros queremos”, ha señado Abascal en la entrevista.
La presidenta en funciones, la popular María Guardiola, decidió adelantar los comicios regionales al pasado diciembre ante el veto de Vox a su proyecto de Presupuestos y con la intención de zafarse de la dependencia de la extrema derecha en la Asamblea regional. Pero apenas mejoró en un escaño su resultado en las urnas, mientras que Vox se disparó y obtuvo seis asientos más en el Parlamento autonómico. “Eran unas elecciones innecesarias con el ánimo de destruir a Vox y lo que ha demostrado es que los extremeños querían el doble de Vox”, ha resumido Abascal en la entrevista. Se reúne en Madrid este lunes al comité ejecutivo para abordar el asunto antes de encarar la negociación con Guardiola en los próximos días.
En Extremadura, el líder del partido ultra apuesta por su candidato, Óscar Fernández, para ocupar una vicepresidencia, pero advierte que ese sistema no es necesariamente extensible a otros territorios. “En Extremadura es donde más desconfianza podemos tener y para tener garantías de que el cambio se produce tenemos que pilotar nosotros personalmente ese cambio, pero no es necesario que sea así en todos los lugares”, asegura. El próximo mes de febrero se celebrarán elecciones en Aragón y el calendario electoral de 2026 incluye también comicios autonómicos en Castilla y León y Andalucía. Abascal insiste en que hará valer sus votos para imponer sus políticas de “oposición al pacto verde y a las políticas migratorias”.
Del lado del PP, el plan de Guardiola pasa por ofrecer a Vox “asientos en el Gobierno autonómico para que puedan gestionar y asumir responsabilidades”, según fuentes del Partido Popular extremeño. Tras los anteriores comicios, en 2023, Guardiola se negó en redondo a pactar con el partido de Abascal en un primero momento, aunque Génova acabó por doblarle el brazo. “Yo no puedo dejar entrar en mi Gobierno”, dijo entonces, “a aquellos que niegan la violencia machista, a quienes están deshumanizando a los inmigrantes y a quienes despliegan una lona y tiran a una papelera la bandera LGTBI. Mi promesa y mi tierra no son moneda de cambio”. Pero finalmente, acordó con la extrema derecha un gobierno de coalición.
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