La Policía trunca un nuevo intento del cartel de Sinaloa de introducir metanfetaminas en España
El grupo usaba piedras de mármol para esconder la droga y también se les ha intervenido ‘cristal’ oculto en la base de una estatua de Popeye


Los primeros días de este 2026 ha sacado a la luz la persistencia de los carteles mexicanos para establecerse en España y seguir traficando con metanfetamina. La Policía ha detenido a nueve personas en una nueva operación en la que han dado por desarticulado al grupo criminal “más potente de Europa en cuanto a tráfico de drogas de síntesis”, y que estaba asentado entre España y México.
La última operación policial, dada a conocer este miércoles, se centra en el grupo de personas que retomó el tráfico de metanfetaminas después de que la Policía detectara un alijo de 1.800 kilos de metanfetaminas en Alicante y detuviera a cinco personas en una operación de mayo de 2024. Esa droga era del cartel de Sinaloa, la peligrosa organización mexicana cuyo cabecilla fue Joaquín El Chapo Guzmán, actualmente preso en Estados Unidos. Apenas dos meses de perderla, la Policía detectó que se estaban reorganizando con otras personas y que habían enviado a Tenerife otros 40 kilos de esta peligrosa sustancia, que los expertos catalogan como una de las que tienen efectos más destructivos, solo por detrás de la heroína y el crack.
La metanfetamina estaba oculta en la base de una estatua, un Popeye en llamativos colores metalizados que medía metro y medio de altura, y que tenía como destinatario a un “histórico traficante de la isla”, que fue detenido. La figura de Popeye ha pasado casi año y medio esperando su momento en las dependencias policiales de Canillas, en Madrid. El comisario Alberto Morales, responsable de la Brigada Central de Estupefacientes de la Policía, ha contado este miércoles que la investigación, considerada una segunda fase de la operación Saga, se dio por terminada el pasado noviembre, con la detención del líder de la organización de narcotransportistas.
La nueva estructura de narcotransportistas estaba liderada por un hombre de nacionalidad española con antecedentes por delitos contra el patrimonio, como robos, que vivía en Dubái, y que solía viajar a México. “Se asoció con un empresario del mármol y empezó a crecer en el mundo delincuencial”, señalan fuentes de la investigación. El papel del exitoso empresario del mármol, asentado en la zona de Novelda y también detenido, era dar cobertura legal a los envíos de mármol, que llegaban por vía marítima a Valencia, con la droga camuflada en huecos hechos en la piedra. En una de sus naves, los investigadores encontraron casi tres millones de euros en fajos de billetes escondidos en un búnker bajo el suelo.
Un sueldo por mantener silencio
Entre los principales arrestados también destaca un miembro del cartel de Sinaloa que había participado en el transporte y la vigilancia de este gran cargamento de metanfetamina y que se escapó. Lo encontraron en un piso del barrio madrileño de Malasaña. Según la Policía, recibía un sueldo de 2.500 euros al mes por mantenerse en silencio.

En año y medio, los investigados hicieron hasta cinco intentos de introducir droga, alguno de ellos oculto en material médico, aunque descartaron esta opción después de que se interviniera droga en un contenedor. También se les investiga por enviar a Finlandia 38 kilos de marihuana, una operación con la que pretendían ganar algo de dinero de forma rápida. Se les imputa delitos de pertenencia a grupo criminal, tráfico de drogas y blanqueo de capitales.
“Los carteles mexicanos han venido para quedarse”, sentencia el comisario Morales. “Con los años nos vamos a encontrar con más organizaciones mexicanas o con conexiones en México que van a aparecer en Europa, es inevitable”, añade. El cartel de Sinaloa y el de Jalisco Nueva Generación (CJNG) son las organizaciones criminales más poderosas de México, pero también lideran el narcotráfico en el nuevo escenario internacional. A finales de noviembre, se dio por desarticulada la “oficina en España” del cartel Jalisco Nueva Generación, desde la que se estaban coordinando envíos de cocaína y metanfetamina por el país y hacia Europa.
El consumo de metanfetamina es relativamente pequeño en Europa, aunque hay señales de un crecimiento, especialmente en República Checa y Eslovaquia, según los estudios de aguas residuales europeas. También hay una presencia significativa en Alemania, especialmente en el este, Bélgica, Países Bajos y en España, aunque con niveles más bajos. La metanfetamina no solo genera una fuerte adicción, sino que también puede provocar graves problemas de salud mental y física. Las autoridades sanitarias han alertado sobre su potencial para convertirse en un problema de salud pública grave.

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