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La pista de tenis más bonita del mundo se esconde en un edificio de París

La Cavalerie, club situado en el séptimo piso de una finca protegida junto a la Torre Eiffel, es uno de los secretos mejor guardados de la capital francesa

La pista del club de tenis la Cavalerie, en París, con más de 100 años de historia.Use Lahoz

En el selecto distrito 15 de París, entre la Torre Eiffel, los jardines del Trocadero y la Escuela Militar, se encuentra el que sin lugar a dudas es uno de los rincones más singulares y fascinantes del deporte europeo y puede que mundial: el Tennis de la Cavalerie. Se accede por medio de un ascensor desde los bajos de un distinguido edificio art déco ubicado en el 6-8 de la calle de la Cavalerie, pulsando el piso T. “T” de tenis, claro.

Así se llega a este club privado situado en un séptimo piso, cuya única pista fue proyectada en 1924 por el mismo arquitecto del edificio, Robert Farradèche, quien quiso ofrecer, más allá del deporte, una experiencia visual única sobre París. Tanto es así que, mientras se intenta un passing, se ve la cumbre de la Torre Eiffel, además de unas terrazas tan acogedoras que invitan a dejar de correr y pedir un negroni en cuanto se pierde un punto.

El Tennis de la Cavalerie fue fundado en 1927 y el tiempo no ha pasado por él desde entonces. Además de espejos y raquetas antiguas, en las paredes de este club se exhiben fotos de tenistas que han venido a disfrutar de esta pista, como Novak Djokovic, Serena Williams o Roger Federer. Ahora termina de practicar una niña de 10 años con su entrenador. Su madre espera sentada leyendo una revista. Me recibe Maxime, el hombre que gestiona el GreenSet. Cuando le cuento mi intención de escribir un artículo sobre este secreto parisien, dice: “No sé, no sé, somos muy discretos”.

El selecto club cuenta apenas con 150 socios, que cada semana regresan a los vibrantes años veinte en un edificio catalogado por su valor arquitectónico desde 1986, y que alberga, además de la pista de tenis, vestuarios, salas de relajación, un trinquete para jugar a pelota, un bar y un restaurante.

Generaciones de tenistas apasionados han intercambiado golpes bajo este techo emblemático mientras la ciudad de París se despliega a sus pies. Difícil concentrarse con la belleza de la bóveda que cubre la pista, una estructura interior de madera en forma de “nido de abeja” que crea un ambiente cálido propiciando la sensación de jugar dentro de una nave ligera y, sobre todo, elegante. Este increíble techo elevó el prestigio de Farradèche, arquitecto destacado del periodo de entreguerras, quien logró una cubierta de arcos de madera totalmente translúcida formada por 1.400 piezas dispuestas en un pronunciado marco parabólico.

No es sencillo formar parte del encanto de Tennis de la Cavalerie. Para ser socio de este club privado colgado del cielo, los miembros pagan una cantidad cercana a los 1.900 euros al año, lo que da derecho a una hora de juego semanal y acceso a las demás instalaciones. Al estar catalogado como monumento histórico, sus gestores están obligados a proteger su carácter arquitectónico y respetar su diseño original incluso en renovaciones o restauraciones. Muy cerca se halla el impresionante complejo de la sede de la Unesco, con obras de Marcel Breuer, Bernard Zehrfuss y Pier Luigi Nervi, y también el mítico cine La Pagode, a punto de reabrir, construido en 1896 por el arquitecto Alexandre Marcel, un vestigio del japonismo entonces en boga y otro monumento histórico, en este caso inspirado en el santuario Nikkō Tōshō-gū de Japón. Una demostración más de la sensibilidad de París hacia su herencia arquitectónica.

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