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Blogs / El Viajero
El blog de viajes
Por Paco Nadal
Egipto
Opinión

Cosas que deberías saber antes de viajar a Egipto

El país de los faraones es uno de los destinos más fascinantes, sobre todo si te gusta la historia y las ruinas arqueológicas. Tiene, además, precios muy asequibles. Pero no es oro todo lo que reluce

Un grupo de visitantes en el templo de Luxor, en Egipto.Franco Origlia ( GETTY IMAGES )

Egipto es un país maravilloso que hay que ver una vez en la vida. Sus yacimientos arqueológicos superan, en mi opinión, a los de cualquier otro lugar del mundo. Está habitado, además, por gente muy amable y hospitalaria. Pero, por desgracia, tanto turismo masivo ha hecho que todo el que se arrima a un turista, tenga el oficio que tenga, parezca tener como objetivo sacarle el dinero como sea. Así que, probablemente, vas a acabar quemado.

Ten en cuenta esto si vas a ir a Egipto (cosa que, a pesar de todo, te recomiendo).

  • Las compañías chárter que operan entre España y el país son las peores que he conocido en mi vida, y eso que he sufrido muchas. Los retrasos son continuos y de horas, muchas horas… y las cancelaciones, habituales. Da igual con la que vayas, todas dan un servicio penoso. Si has adquirido el típico paquete de una semana a Egipto, lo normal es que sea con vuelo chárter… y no vas a tener más remedio que soportarlas. Así que, si puedes, viaja con alguna compañía regular, que al menos son más cumplidoras.
  • Necesitas un visado on arrival que cuesta 25 dólares y se paga solo en efectivo. Te aceptan también 25 euros, pero no te van devolver el cambio por la diferencia de cotización de ambas divisas; así que, mejor, ahora que el dólar está más bajo, lleva la cantidad exacta en dólares. Si quieres evitar colas al llegar (a veces son kilométricas) también puedes hacerlo por adelantado en esta web (en inglés): visa2egypt.gov.
  • Luxor es un sitio arqueológico de primer orden mundial. Podrías estar allí una semana sin repetir yacimiento. Pero, por desgracia, la mayoría de paquetes organizados le dedican apenas un día, y se ve poco y a la carrera. Asegúrate de que el plan de viaje que contrates le dedique al menos un par de días completos.
  • Te vas a pegar los madrugones de tu vida. Para Abu Simbel te sacan del crucero a las tres de la mañana para hacer tres horas y media de autobús de ida, ver los templos corriendo y luego, tres horas y media de vuelta con la finalidad de almorzar en el barco —así se ahorran una comida—. Para Edfu te citan a las 4.45. Para el Valle de los Reyes, a las 6.00. Se podría pensar que es para evitar las horas de más calor, pero no: la última vez que estuve fue en diciembre y hacían lo mismo.
  • Todo el que se arrime a ti, por lo que sea, te va a pedir una propina. Ármate de paciencia y de muchos billetes pequeños, ya sean libras o euros.
  • Te van a llevar a comprar a un montón de tiendas de supuestas cooperativas donde le dan comisión al guía, haciéndote perder un tiempo precioso para visitar otros lugares. Esto es especialmente sangrante en Luxor.
  • En los cruceros por el Nilo la propina, aunque sea un oxímoron, es obligatoria y te la van a pedir antes incluso de llegar al barco. Ronda los 100 euros.
  • Todos los baños en los centros arqueológicos o turísticos son de pago. Usarlos cuesta en torno a 10 libras egipcias o 50 céntimos de euro (aunque ese no sea el cambio de moneda correcto). Eso sí, algunos, como las pirámides de Giza, no aceptan euros.
  • En los sitios turísticos muchos egipcios te pedirán que les cambies sus monedas de euro a billetes, ya que los bancos no les cambian divisas en moneda. Si quieres ayudarles, llévate una provisión de billetes de 5 y 10 euros. Pero ten cuidado porque pueden colarte monedas egipcias que son muy parecidas.
  • Te vas a hartar de regatear por todo, ya sea en el mercado de Khan el Khalili o en un puesto callejero. Si te pasa como a mí, que no te gusta, saca a relucir el máster en Santo Job que hiciste y usa tus mejores artes disuasorias, porque no te van a dejar tranquilo hasta que no entres en el juego del regateo.
  • Hay gatos y perros, muchos de ellos famélicos, por todos lados. Si no te gustan, ármate de paciencia. Si te gustan, te morirás de pena. Los camellos y caballos para paseos turísticos están también en lamentables condiciones; no contrates estas actividades y no contribuyas a ese maltrato animal.
  • Uber funciona muy bien en El Cairo. Eso sí, si pides la opción más barata, te llegará un coche destartalado. Pide al menos la opción intermedia, aunque sea un poco más cara.
  • No hay agua gratis en ningún lado, pero no se te ocurra beber la del grifo. Aunque te hospedes en un buen hotel o barco, las probabilidades de ponerte malo son altísimas. Venden agua embotellada en la mayoría de atracciones turísticas.
  • No te puedes perder la visita al nuevo Gran Museo Egipcio, una obra faraónica por su dimensión… y por el tiempo que tardó en construirse. Alberga el tesoro completo de Tutankamón y tiene vistas panorámicas a las pirámides de Giza. Te recomiendo comer ahí, tiene buena restauración. Eso sí, ten en cuenta que no hay taquillas para compra de entradas físicas en el momento. Tienes que hacerlo a través de la página oficial, donde se reserva día y hora. Las entradas son personales, no transferibles ni reembolsables. Hay descuentos para estudiantes.
  • En verano hay paquetes de viaje organizado a precios irrisorios, pero hace un calor de muerte. Tendrás que equiparte con un abanico manual o eléctrico, un paraguas y ropa de algodón. En los sitios arqueológicos al aire libre pasarás muuuucho calor. La mejor temporada para visitar el país es de octubre a abril.

En general, debes tener en cuenta que la inmensa mayoría de la oferta turística para Egipto que encontrarás en una agencia de viajes o un portal web responde a un paquete estándar de una semana que contempla siempre lo mismo: Cairo, Luxor, un crucero por el Nilo hasta Asuán y una excursión desde allí para ver a Abu Simbel. Los paquetes más baratos son garrafón total, tanto en la calidad de los hoteles como del crucero. Baratos son estos paquetes, sí, pero no esperes mucho. Si puedes permitirte pagar un poquito más, trata de que te hagan un programa un poco a medida, con dos cosas indispensables: estar más de un día en Luxor y pasar una noche en Abu Simbel para verlo con tranquilidad, disfrutar del espectáculo de luces por la noche y no darte el madrugón de tu vida, todo para regresar a comer al crucero.

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