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El Gobierno recupera las becas de 900 euros al mes para estudiar en universidades de otra ciudad española que suprimió Rajoy

Las nuevas becas Medrano son como el programa Erasmus, pero a escala nacional en lugar de europea

Estudiantes en el campus de Vera de la Universidad Politécnica de Valencia, en 2024.Mònica Torres
Ignacio Zafra
Valencia -

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes en redes la recuperación de las ayudas para estudiar en universidades españolas de ciudades distintas a aquella en la que residen los estudiantes, que funcionaron entre 2000 y 2012, cuando fueron suprimidas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, del PP, en plena oleada de recortes durante la Gran Recesión. Aquellas becas se llamaban Séneca y las nuevas han sido bautizadas como Medrano, y supondrán recibir al menos 900 euros al mes. En la primera convocatoria, alcanzarán a 2.300 estudiantes. “Hay países que malgastan el dinero en guerras y nosotros decidimos invertir en becas”, ha afirmado Sánchez al hacer el anuncio.

El Ministerio de Educación, dirigido entonces por José Ignacio Wert, anunció la supresión de las becas de movilidad entre campus españoles a principios de 2013 a través de una escueta nota de prensa. Su esquema es similar al de la beca Erasmus, que facilita estudiar en otras universidades europeas. En el momento de ser eliminadas, las percibían 2.500 estudiantes, que recibían 500 euros al mes, además de una cantidad de 120 a 200 euros para gastos de desplazamiento. Se trataba de ayudas competitivas que se concedían en función del expediente, sin que contara la renta. Las calificaciones seguirán siendo ahora el criterio principal para adjudicarlas.

Las nuevas becas reciben su nombre por Luisa de Medrano, considerada la primera profesora universitaria de España, que ocupó una cátedra en la Universidad de Salamanca en 1508, ha indicado el Ejecutivo. “Son una oportunidad fantástica para mejorar nuestra formación, cohesionar España, y vivir una experiencia única”, ha declarado Sánchez.

La ayuda se materializará en un pago único de 8.100 euros. Y habrá un complemento, que todavía no ha sido concretado, para quienes se trasladen “desde o hacia universidades de fuera de la península”, ha señalado el Gobierno en un comunicado. La partida total de las Medrano será de 18,8 millones de euros.

La beca estará abierta a estudiantes matriculados en carreras oficiales en cualquier universidad española presencial que esté inscrita en el Sicue (Sistema de Intercambio entre Centros Universitarios Españoles), en el que hay universidades públicas y privadas, aunque predominan las primeras. El alumnado deberá haber superado al menos 60 créditos, lo que implica que podrá recibirse como pronto en el segundo curso. Y la movilidad deberá implicar un cambio de provincia.

La ayuda será compatible con la beca general para estudios universitarios que también da el Ministerio de Educación, salvo la parte relativa a la residencia, “de forma que los estudiantes procedentes de familias de menores rentas podrán recibir ambas simultáneamente”, ha precisado el Ejecutivo.

El expediente académico será criterio básico de selección. Pero a falta de conocer más detalles, el Gobierno ha adelantado que “se incentivará también la movilidad hacia universidades no ubicadas en grandes ciudades”, y que hasta un 5% de las ayudas se reservarán a estudiantes “con una discapacidad igual o superior al 25%”.

Fuerte aumento de las becas

La decisión se inscribe en la política de aumento de las becas que los socialistas llevan aplicando desde que llegaron al poder en 2018. El año pasado, las ayudas al estudio, centralizadas en el Ministerio de Educación, alcanzaron los 2.544 millones de euros, un 80% más que en 2017.

Las becas estatales están destinadas a estudios postobligatorios, y abarcan el Bachillerato, la Formación Profesional, la universidad y las enseñanzas artísticas, deportivas y de idiomas. Suponen un mecanismo central en la función de compensación de la educación pública. Según destacan los expertos, son una herramienta clave para la reducción del abandono educativo temprano, la tasa de jóvenes de 20 a 24 años que han terminado como mucho la Educación Secundaria Obligatoria y no están estudiando. España lo ha reducido al 12,8%, que es el nivel más bajo de la historia, pero que sigue figurando entre los más altos de la Unión Europea, y resulta especialmente alto entre los colectivos desfavorecidos. Entre los extranjeros, por ejemplo, alcanza el 30,7%.

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