El agente telefónico que se adapta a usted, a su acento o su tos
La plataforma de atención al cliente por inteligencia artificial Ringr planea triplicar su facturación este año hasta los tres millones de euros


Diego Cuadrado tiene 33 años y es natural de Vitigudino (Salamanca). Estudió ingeniería informática (que no acabó por poco) y psicología y, mientras estaba trabajando como científico de datos en una multinacional, se dio cuenta de las oportunidades que había detrás del machine learning o aprendizaje automático de las computadoras. Era 2016 y decidió montar una consultora que ofreciese servicios de inteligencia artificial (IA) a medida de sus clientes con su propio dinero. Hasta 2021 compatibilizó la empresa, a la que llamó Clintell, con su empleo. Y no fue hasta tres años más tarde cuando daría con la tecla que le ha permitido operar en 23 países y facturar cerca de un millón de euros en 2025. Esa tecla se llama Ringr y es la tercera herramienta de inteligencia artificial gestada en Clintell en 2023 (junto a los agentes Cuali y Fixon) después de dar un giro a la empresa y pasar de consultora tecnológica a desarrolladora.
Ringr es una plataforma conversacional de atención telefónica que permite responder decenas de miles de llamadas en un segundo, en múltiples idiomas y con una voz personalizada que replica la humana e incluso tose o se traba como si de una persona se tratase. Una aplicación que ya usan firmas como Telefónica, Aquaservice, Vichy Catalán o Northius y que se diferencia de la competencia, según Cuadrado, en la “hiperpersonalización de cada cliente, que fuimos los primeros en lanzar, de manera que la herramienta identifica el comportamiento del usuario y lo “customiza”. “Otra diferenciación es que nos integramos a medida en los entornos enterprise [sistemas internos de las compañías]”, agrega.
Desde reservas y citas en el ámbito de la salud o la restauración, hasta la atención al ciudadano de las Administraciones públicas o la gestión de cobros para las entidades bancarias, los servicios que ofrece Ringr son muy variados, lo mismo que las voces que utiliza, a las que incorporan acentos en función de la localización de los usuarios. “Lo que más nos piden es atención al cliente, operaciones logísticas y cobro de deudas”, indica el emprendedor. Cuadrado sostiene que sus servicios permiten un ahorro de costes medio del 65% sobre los procedimientos convencionales. Y destaca que la tecnología no comunica nunca, tampoco tiene tiempo de espera y, una vez registrado el asunto o problema del usuario no hace falta repetirlo aunque se corte la llamada, pues queda grabado.
La compañía, en la que el emprendedor cuenta con el 60% del capital, acaba de cerrar una ronda de financiación de tres millones de euros liderada por Pangram Capital y con la participación de Sherry Ventures. Es la tercera que realiza desde 2023 (con las que ha captado 4,2 millones de euros en total) y con la que pretenden acelerar su expansión por Europa. “A finales de año abriremos oficina en Italia o en el Reino Unido. Queremos testar el mercado para llegar en 2027 a otros países”, comenta Cuadrado. También servirá para mejorar el producto e incorporar desarrolladores de software a su plantilla actual de 25 personas.
Desde 600 euros
Con un precio que parte de 600 euros mensuales, Ringr se enfoca ahora en las conversaciones complejas, aquellas que precisan un alto nivel de conocimiento y en las que sus ingenieros, muchos de ellos doctores y con gran conocimiento de los modelos de lenguaje de la IA, están trabajando.
Clintell espera multiplicar por tres su facturación este año, pero Cuadrado anticipa que “en 2027 llegará el momento fuerte”. La compañía todavía no obtiene beneficios ni prevé que lleguen antes de 2028. “Queremos invertir en el desarrollo del producto y en publicidad”, concluye.
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