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Bastones o muletas que aportan más seguridad

Kmina diseña y fabrica productos novedosos para personas con discapacidad

De izquierda a derecha, el equipo de Kmina: Alejandro Vañó (director de operaciones), Ignacio Mañero (consejero delegado) y Francisco Serrano, responsable de I+D.

Ignacio Mañero consiguió patentar en su último año de carrera de Ingeniería Industrial Mecánica un prototipo de muletas que evitaba el dolor en las manos y amortiguaba la zona del antebrazo. Un producto que tenía que usar a menudo y que, en su versión tradicional, siempre consideró incómodo. Poco después conoció a Alejandro Vañó cuando trabajaban en una auditora en Madrid. Ambos tenían inquietudes emprendedoras y, tras investigar sectores diversos, recuperaron la idea de apostar por productos destinados a personas con discapacidad, ya que con ese prototipo tenían una carta de presentación.

Convencieron a Jaime Usabiaga, entonces jefe del servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario de Donostia, que se unió a ellos como inversor. Además aportó su formación y les ayudó a testar los productos en pacientes.

Tras su paso por Lanzadera, la aceleradora de Juan Roig, fijaron su residencia en Valencia. Contaron con una inversión inicial de 200.000 euros, de los que la mitad, cuenta Mañero, se la llevaron los moldes de sus primeras muletas. En 2017 lanzaron un primer modelo de muleta dirigido a quienes la usan de forma continuada. “La presentamos en farmacias, ortopedias y en comercios online. Fuimos a ferias en España y en Europa. Todo hasta conseguir varios clientes nacionales y alguno extranjero”, explica Mañero.

Ahora sus muletas están en más de 20 países de Europa, y también en Canadá y Estados Unidos, donde disponen de una nave logística en Delaware desde la que distribuyen sus productos a ese lado del océano. En paralelo, lo que fue su primer taller en Lanzadera se ha convertido en una fábrica de 15.000 metros cuadrados en la que han invertido cerca de 200.000 euros. Una expansión que, en palabras del cofundador, ha sido proporcional a su crecimiento.

Patentes e innovación

Con unos 200 productos diferentes en su catálogo, 20 de ellos patentados, abarca una amplia gama desde bastones, muletas de cuatro patas con diseños más seguros; soluciones para el inodoro ajustables en anchura; sillas para bañeras o calzadores de medias de compresión que evitan agacharse. Sus propuestas se cimentan en la innovación técnica, tanto “en fabricar algo que no existe, en añadir un plus en el diseño que favorezca la parte más estética o en la calidad de los materiales”. Todo ello ha sido impulsado por los más de cuatro millones de euros de inversión privada española con los que han contado.

Tras tres años de investigación y desarrollo, recientemente han lanzado un nuevo modelo de silla de ruedas en la que han combinado funcionalidad, estética y facilidad de uso. “Un modelo con el que desestigmatizar la movilidad asistida y que dé menos reparo su uso”, apunta. Fabricada en China —porque hacerla en España elevaba mucho el precio, subraya Mañero—, oscila entre los 599 y los 699 euros. Con este modelo han recibido en 2025 un Red Dot Award, un premio de diseño industrial de unos galardones que se celebran cada año en la ciudad alemán de Essen y que están considerados como los Oscar del diseño. Precisamente, el diseño es lo que les ha puesto en la pista de otros proyectos, como una silla de ruedas eléctrica y una scooter para adultos con movilidad reducida.

Su crecimiento ha sido constante desde que, en 2017 y con tres empleados, vendieron solo un producto. En 2024 la facturación alcanzó los 25 millones, una cifra que han mantenido en el pasado 2025, con una plantilla de casi 50 personas. El 70% de la demanda proviene de mercados exteriores que se distribuyen entre Europa, Estados Unidos, Asia y Australia.

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