La guerra torpedea al sector turístico mundial
Los expertos creen que la industria se frenará, aunque países como España puedan capitalizar inicialmente el desvío de viajeros por el conflicto


Al sector turístico no le ha dado tiempo para digerir el hito conseguido en 2025: el mejor año de la historia para esta industria, con 11,7 billones de dólares de ingresos en el mundo, un 6,7% más que en el ejercicio anterior, destaca Gloria Guevara, presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC por sus siglas en inglés), una cifra que representa el 10,3% del PIB global. La guerra de Estados Unidos e Israel con Irán ha frustrado la celebración y las expectativas del negocio para 2026. De hecho, la organización que agrupa a las mayores empresas del sector estima que cada día el turismo pierde 600 millones de dólares en Oriente Próximo a consecuencia del conflicto. La región recibió el 5% de los viajeros mundiales el año pasado (94 millones).
Pero sus cuatro hubs internacionales —Dubái, el primer aeropuerto del planeta por viajeros internacionales: con 95 millones en 2025; Doha, Abu Dabi y Estambul— gestionaban uno de cada siete turistas, es decir, 526.000 pasajeros diarios hasta que llegaron los misiles y el cierre del espacio aéreo, que extenderá la factura a una cifra aún por determinar.
Por ahora, las tasas de ocupación medias en destinos como Dubái se sitúan en torno al 19%, según los datos que maneja Meliá Hotels International, y por debajo del 10% en Omán (con 2,7 millones de turistas en 2025), acorde con Barceló Hotels Group. Además del derrumbe de la afluencia de turistas a Oriente Próximo, la falta de conectividad aérea y la limitada oferta de billetes de avión está afectando a los viajes a destinos de todo el mundo desde Australia a la India o a los países africanos y asiáticos. Oxford Economics alerta de que 116 millones de visitas y 858 millones de pernoctaciones fuera de la región pueden estar en riesgo este año.
“Una gran parte del espacio aéreo de la zona está cerrado. Se han cancelado más de 52.000 vuelos desde que comenzó el conflicto. Y la situación es muy cambiante. Ayer [por el martes] un dron atacó el aeropuerto de Dubái, y se volvieron a extremar las medidas de seguridad”, explica Jávier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA).
Otro de los grandes hándicaps a los que se enfrenta el turismo es la rápida escalada del precio del petróleo, especialmente para las aerolíneas, a las que supone en torno al 30% de sus costes. “Y eso se traduce en menos oferta de asientos y mayor coste”, aprecia Guevara, que admite que ya se están incrementando los precios de los vuelos. “Algunas compañías empiezan a incluir recargos por carburante y, si la situación se mantiene en el tiempo, acabará impactando a todas las aereolíneas, encareciendo los billetes, lo que tendrá impacto en la demanda”, coincide Gándara.
La presidenta del WTTC menciona además la incidencia en el sector de las alertas de viaje emitidas por los países del Golfo: desde que se han producido, las aseguradoras no ofrecen seguros de viaje para los usuarios y tampoco a los aviones. Otro freno a los desplazamientos.
Algunas cadenas hoteleras como Marriott o Radisson, que han sufrido el impacto de los drones en varios establecimientos en Dubái y Baréin, se muestran optimistas pese al desplome de la ocupación y de los precios, que bajan al menos entre el 20% y el 30%. Fuentes de Radisson Hotel Group, con 73 establecimientos en Oriente Medio, indican que Emiratos Árabes Unidos (con 15 hoteles) es el mercado más afectado en el corto plazo, mientras que Arabia Saudí (35) muestra más estabilidad por la demanda interna, que podrá compensar la caída de la internacional en la zona, prevén. Por su parte, Marriott International sostiene que “el impacto del conflicto en el negocio parece estar, en gran medida, limitado a la región, donde estamos viendo cancelaciones y una demanda más débil”.
Opiniones que contrastan con la de José Canals, director general de operaciones en Mediterráneo, Oriente Próximo y Asia de Barceló, que ha visto cómo se suspenden todos los eventos multitudinarios del mes de abril en la región desde la Fórmula 1 y los partidos a las ferias o los eventos de empresa: “No creo que la actividad hotelera en Oriente Próximo vuelva a la situación de normalidad hasta septiembre u octubre”, estima. “Los presupuestos del año han sido tumbados y estamos minimizando las pérdidas y los riesgos”, reconoce. Eso sí, Canals mantiene que las inversiones de la empresa en la zona, uno de los grandes focos de expansión de las cadenas españolas e internacionales, no se han visto afectadas. Al contrario: “Estamos acelerando la renovación de dos hoteles en Egipto y adelantando las reformas en Omán y en Arabia Saudí”, afirma. La portavoz de Meliá también es tajante: “Mantenemos los planes de crecimiento en Arabia Saudí, Dubái, Baréin y Qatar”.
Cambios en los flujos
Oriente Próximo ha sido la región del mundo que más crecimiento ha experimentado desde 2019, indica Gloria Guevara, con un 24%. Pero las aerolíneas, cadenas hoteleras, turoperadores y operadores de cruceros están desviando los flujos de pasajeros hacia otros países alejados de la guerra. Y España es uno de ellos. Según Mabrian, “la escalada de tensiones en Oriente Próximo está teniendo un impacto muy relevante en la intención de viaje hacia los países árabes del Golfo, que registran un descenso significativo, mientras que los destinos del Mediterráneo sur capitalizan un repunte de la demanda”. De cara a los tres próximos meses, Baréin, Omán y Kuwait son los que sufren mayores caídas en la confianza de los turistas, dice la compañía, en tanto que España, Italia y Marruecos están captando este desplazamiento de la demanda internacional, seguidos de Francia y Grecia.
España, Portugal, Italia y Grecia suelen registrar un repunte del tráfico coyuntural cuando se producen shocks en el sector, apoya Gándara, también director general de EasyJet, que sopesa el traslado de turistas hacia estos destinos. Barceló reconoce igualmente que muchas reservas del segmento de viajes de negocios se están derivando hacia Europa y España, mientras que las vacacionales se están trasladando a la cuenca Mediterránea y especialmente a Canarias, donde José Canals alerta de que los paquetes de viajes se van a encarecer por la subida del petróleo: “Viajar a las islas va a ser más caro que hace unas semanas”, dice.
Al final, algunos destinos como España se pueden ver beneficiados por la guerra a corto plazo, aprecia la presidenta de WTTC, “pero como esta crisis tiene un impacto global, yo creo que va a perjudicar a todo el mundo. Puede que los turistas europeos no vayan a Oriente Próximo y viajen al sur de Europa y a España. Pero chinos y asiáticos en general, así como árabes, no van a llegar a Europa porque no hay conectividad”, argumenta.
Los precios seguirán cayendo en el Golfo
La intención de viaje a los países del golfo Pérsico parecía que iba a ser la que mayor crecimiento experimentase, según proyectaban las estadísticas de Mabrian a principios de año. Nada hacía pensar que en febrero una guerra cercana impactaría en la zona como así ha sido. Afectando incluso a Jordania, Turquía y algo menos a Egipto. La previsión de la empresa de cara a los próximos tres meses indica que la situación va a continuar complicada. Las tarifas de los alojamientos de aquí al mes de junio lo reflejan, pues siguen contrayéndose. Descienden entre la media del 2,2% de Qatar al 19,5% de Arabia Saudí, el país que más visitantes internacionales recibe: 29 millones en 2025. En Baréin la caída prevista es del 11%, en Omán del 10% y en Emiratos Árabes Unidos, que cuenta con 27,7 millones de viajeros, del 6%. Únicamente Kuwait parece salvarse de las bajadas.
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