De la peste porcina a la gripe aviar: las plagas y enfermedades ponen en riesgo miles de millones de euros en el campo
La flavescencia dorada de la vid o la xylella fastidiosa en varios cultivos tensan la rentabilidad en el sector primario

A finales de noviembre, dos jabalíes muertos en la localidad barcelonesa de Cerdanyola del Vallès hicieron saltar las alarmas. Sus positivos en peste porcina africana (PPA) reabrieron el capítulo de esta temible enfermedad después de tres décadas sin casos en el país. Pero no es la única que levanta dolores de cabeza en el sector primario, que el año pasado logró un resultado histórico de producción de 75.676 millones de euros, según los datos provisionales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). Si no bastaba la guerra arancelaria de Estados Unidos, la inflación, los recortes ligados a la propuesta inicial para la nueva Política Agraria Común y episodios climáticos adversos, el campo ha tenido que vérselas con afecciones que amenazan producción, facturación y precios.
Hay preocupación en el porcino. Y no es para menos. El cerdo es el as de oros del sector agroalimentario español. Con casi 54 millones de animales sacrificados y unos 4,9 millones de toneladas de carne en 2024 es imbatible en Europa, y solo Estados Unidos y China tienen una producción superior. Alemania, con quien se disputó el primer puesto en la UE hasta el sorpasso en 2021, se enfrentó a esta enfermedad justo el ejercicio anterior, en plena pandemia.
Tras la contención geográfica y sin ningún animal de granja contagiado, el sector se ha centrado en reforzar la bioseguridad, tranquilizar al consumidor —la PPA no afecta a humanos— y en gestionar las relaciones comerciales exteriores. España exportó en 2024 más del 50% de la carne producida, con un valor de casi 8.800 millones de euros. La mitad acabó en países europeos y casi el 20% en China. “Estamos hablando de unas 530.000 toneladas y cerca de 1.100 millones de euros”, cuenta Alberto Herranz, director de la organización interprofesional Interporc, sobre el peso de este mercado asiático. Poco antes de la declaración del brote, China había firmado un acuerdo de regionalización, que también aplicó la UE y que limita la entrada de productos únicamente de la zona afectada. “Ha sido muy significativo, porque ha paliado el impacto internacional”, explica Herranz.
“Preocupados estamos, porque ya claramente la situación ha dado un giro de 180 grados en torno al mercado”, dice por teléfono Jaume Bernis, ganadero en Cataluña y responsable de porcino de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). Aún no hay un balance general de daños, pero, a pie de granja, los ganaderos notan la sacudida. “Se están perdiendo entre los 32 y los 34 euros por cerdo que se sacrifica. Y los lechones también han bajado mucho de precio. Se han colocado de los casi 40 euros a los 22”, apunta Bernis sobre una caída de precios que, sin embargo, no parece reflejarse en los lineales.
Los seguros agrarios no cubren esta enfermedad y la Administración normalmente ofrece ayudas ante el sacrificio de los animales —estimado en decenas de miles—, pero no contemplan el periodo de vacío hasta que se puede volver a la actividad.
Las aves también pasan por su particular calvario sanitario. Gallinas, pavos, pollos, patos y gansos llevan confinados desde mediados de noviembre por la gripe aviar. “El sector está tenso respecto a este tema; es decir, aplicando todas las medidas de bioseguridad que están a su alcance”, resume Mari Luz de Santos, directora de Inprovo, la Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos. Los últimos focos han golpeado especialmente a las granjas de ponedoras, que eran nueve de las 15 damnificadas desde mediados de 2025, y han afectado a alrededor del 5% del censo en un sector que el año pasado facturó más de 2.130 millones de euros, según datos de la patronal.
Han tenido que ser eliminadas más de 2,5 millones de gallinas y las granjas vacías necesitarán, apunta De Santos, entre seis meses y un año para volver a producir, lo que en ocasiones las lleva a solicitar medidas de protección de empleo. “La disponibilidad de huevos se ha visto bastante afectada. No solo por los casos en España, sino también por los de la Unión Europea”, señala la directora de Inprovo. Esto sumado al proceso de reconversión a sistemas de bienestar animal y el aumento de la demanda ha disparado el precio de los huevos, cuyas etiquetas marcaban en noviembre un 30% más que el mismo mes de 2024.
La mayor parte del comercio internacional está protegido por la regionalización del mercado comunitario, principal destino exterior. “Sin embargo, España es una exportadora de material genético aviar muy potente. Exporta a más de 50 países genética avícola y esas exportaciones, lógicamente, se han visto afectadas”, dice De Santos sobre un segmento que ha sufrido mayores limitaciones. “Las pérdidas han sido cuantiosas”. Al igual que en el sector porcino, el Estado indemniza a los granjeros que deben sacrificar aves, pero los efectos de su inmovilización, por ejemplo, corren por cuenta del propietario. Afortunadamente, dice De Santos, los seguros agrarios, que sí contemplan la gripe aviar, están bastante extendidos.
El vacuno tampoco se ha librado de ciertos sobresaltos. La progresión de la dermatosis nodular contagiosa en Francia no pasa inadvertida a este lado de la frontera, donde el sector registró recientemente el último brote desde los confirmados en octubre y avanza en la profilaxis. La aparición de esta enfermedad que no afecta a humanos llevó al sacrificio de animales, y diferentes regiones como Galicia y Castilla y León blindaron sus cabañas. Los movimientos internacionales también se resintieron. “Hay países que por cuestiones muchas veces ideológicas o incluso comerciales, con un interés de mejora comercial, bloquean las importaciones”, asegura Joaquín Gargallo, ganadero en Teruel y responsable del sector vacuno de carne de COAG.

El impacto económico de esta dolencia en el bovino, que generó un valor estimado en 2024 de más de 7.800 millones de euros entre carne y leche, según datos del MAPA, ha sido limitado. “Podría afectar al sector en general, pero tenemos la circunstancia estructural de que hay muy poca carne de ternera”, apunta Gargallo. Esto ha hecho que, a pesar de algunas previsiones, el precio del vacuno no haya caído, sino que haya mostrado, incluso, un ligero repunte, que coincide también con una de las épocas de mayor consumo. Pero cuando el foco se pone más cerca, la fotografía cambia. El impacto local es considerable por cuestiones como los tiempos de vacunación —que lleva a cabo la Administración, que también sufraga e indemniza por los vaciados sanitarios—, los controles, las restricciones de movimientos, etcétera. “Al que le toca es superimpactante. Incluso [hay] servicios de psicólogos para el ganadero afectado, porque ve que su vida se ha trastocado”, dice Gargallo sobre las ganaderías que tienen que eliminar sus cabañas. “El que tenga la mala fortuna, raro será que continúe”.
Más allá de la ganadería
El mildiu es un viejo conocido en la viña española, la mayor del mundo y con una aportación del 1,6% al PIB, de acuerdo con datos de la Organización Interprofesional del Vino. Esta afección, que probablemente requiera el desembolso más alto en prevención, y las enfermedades de la madera de la vid son las dos que mayor impacto económico tienen en el sector, según Mario de la Fuente, profesor de Producción Vegetal y Viticultura en la Universidad Politécnica de Madrid y presidente de Viticultura de la Organización Internacional del Vino.
La campaña pasada, la inmensa mayoría de las explotaciones de la Rioja Alavesa, una de las zonas que se vio afectada por este hongo, destinaron alrededor de 900 euros por hectárea, el doble de un ejercicio medio, en productos fitosanitarios para frenarlo, según una publicación del Servicio de Viticultura y Enología de la diputación. “Si vienen las condiciones de ese año y te pillan por sorpresa, pues te hace un destrozo tremendo”, cuenta De la Fuente. “Por el mildiu, en algunos viñedos hemos llegado a ver perder toda la cosecha”. En Castilla y León, por ejemplo, arrasó con hasta el 95% de la producción en algunos viñedos de Rueda, de acuerdo con ASAJA, y en Andalucía, entre otras zonas, causó reducciones entre el 50% y 60% en el Condado de Huelva.
En 2022 se detectaron por primera vez en Galicia cepas infectadas con flavescencia dorada, causada por un fitoplasma que se transmite a través de un insecto, en zonas fronterizas con Portugal. “En nuestro país, la flavescencia dorada no ha sido una enfermedad muy relevante en cuanto al impacto económico”, apunta De la Fuente. No obstante, su daño puede llegar a ser devastador. “Ya no solo es que te eche la cosecha abajo”, dice el experto, que incide en la importancia de la prevención y la vigilancia sin caer en el alarmismo. “Te puede llegar a matar la planta directamente”. Comparada en ocasiones con la filoxera, zonas de alto valor como Champagne ya se han visto las caras con ella. Un positivo requiere la eliminación de toda la planta, según la Xunta de Galicia, y si la infección alcanza al 20% de la parcela se planteará su eliminación completa. “Que se pueda recuperar una planta de la flavescencia es muy difícil, además es algo que agronómicamente o económicamente no compensa”, sentencia el experto.
Su nombre científico ya da ciertas pistas sobre su carácter; la xylella fastidiosa, entre las 20 plagas consideradas prioritarias para la UE, puede causar estragos en cultivos de gran relevancia como olivos, vides, frutales cítricos y almendros. “Tenía unos 4.500 almendros plantados. El 90% de sobre 20 años”, cuenta Mateu Signes, agricultor y presidente de la comunidad de regantes que él y otros 250 productores han constituido en el municipio alicantino de Tàrbena para reestructurar con otros cultivos 270 hectáreas afectadas. “Al salir el gran problema de la xylella, ni regando funcionaban los almendros. Los almendros no producían y esto iba para atrás”. Signes asegura que en los últimos seis años han tenido que levantar prácticamente el 90% de los árboles.
Según la Comisión Europea, la expansión de esta bacteria por el continente, donde se registró su presencia por primera vez en Italia en 2013, tiene un coste potencial de 5.500 millones de euros anuales y 300.000 empleos. “Esto es una ruina total”, dice Signes sobre la situación en su localidad. “Es para llorar”, añade este agricultor, que con 60 años recién cumplidos ha visto peligrar su medio de vida. “Aquí en Tàrbena, en la agricultura, ya nadie te da ningún trabajo, porque realmente, como no se saca, la gente no invierte”. Las ayudas por árbol arrancado, cuenta Signes, iban de los 12 a los 25 euros. Dentro de la desgracia, dice, estas compensaciones ofrecen cierto “alivio”.
“Tenemos una afección en algunas parcelas, depende de las variedades, pero de un 30%, un 40%, un 15%. Hay otras variedades que tienen un 70%, un 80%, un 75%…”, dice José Pascual Fortea, responsable de la sectorial del arroz de la Associació Valenciana d’Agricultors, AVA-ASAJA, sobre el impacto de la piricularia, un hongo que afecta a este cereal, y que ha tenido una incidencia notable en la campaña de la Albufera.
La Comunidad Valenciana es la cuarta productora tras Andalucía, Extremadura y Cataluña, y aunque en números generales este cereal no tiene un peso excesivamente significativo en la producción final agraria, su importancia crece en la dimensión regional. “Nosotros estimamos un 25% menos de cosecha que los años anteriores”, comenta Fortea, que apela a la UE para que permita el uso de fungicidas prohibidos ante la resistencia que han desarrollado a los actuales. “Aguantamos como podemos. Como no son todas las parcelas ni todas las variedades, pues al final unas parcelas te salvan las otras. Y si tenemos menos cosecha, pues bueno, menos ingresos tenemos ese año y ya está. No hay más”, dice Fortea sobre cómo capean el temporal.
Este tipo de amenazas siempre han existido, sin embargo, factores como el cambio climático, los movimientos que trae consigo la globalización y la situación geográfica de ciertos países como España aumenta la vulnerabilidad frente a su expansión. Apostar por el consumo local y la comercialización de cercanía, así como hacer todos los esfuerzos posibles en prevención, puede incidir de manera positiva a la hora de evitar o manejar estas situaciones.
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