La inflación y el tirón del mercado laboral lastran la recuperación de poder adquisitivo de los salarios en España
La capacidad de compra se quedó a la cola de Europa, junto con Dinamarca y Francia, según Eurostat. La hora de trabajo se paga de media a 19,5 euros, siete menos que el promedio de los Veintisiete


La elevada inflación y el fuerte tirón del mercado laboral provocaron que los salarios españoles se quedaran a la cola de Europa en ganancia de poder adquisitivo el año pasado. Según la estadística de costes laborales publicada esta semana por Eurostat, la hora de trabajo en España se pagaba en 2024 a 18,9 euros y a 19,5 euros en 2025, un avance del 3,2%. Eso supone que solo superó en medio punto porcentual a la inflación media del año pasado (2,7%). Es el resultado más discreto de los Veintisiete, junto con los de Dinamarca (0,6 puntos) y Francia (0,8), pero hay que tener en cuenta que este registro está muy marcado por lo que los economistas denominan efecto composición. Es decir, que la variación de la estructura del mercado laboral afecta al resultado estadístico. Y en momentos de crecimiento del mercado laboral —España sumó medio millón de nuevos trabajadores el año pasado, el país que más contribuyó al empleo en la UE— esto lastra el crecimiento del salario medio porque las nuevas incorporaciones suelen hacerse en la parte baja de la estructura salarial.
Esa es la interpretación que dan varios expertos consultados, que recomiendan observar otras métricas, como la evolución de los salarios pactados en los convenios colectivos. Esa señala que los sueldos mejoraron un 3,5% en el acumulado de 2025, lo que daría una ganancia de poder adquisitivo para los salarios de 0,8 puntos. Es algo más de lo que arroja la oficina estadística comunitaria, pero aún mantendría a España en una de las peores posiciones europeas.
Siguiendo con el registro de Eurostat, el balance también es escaso en otras grandes economías europeas, como Dinamarca (inflación del 1,9% y subida de los salarios del 2,5%) o Francia (los precios crecieron un 0,9% y las retribuciones un 1,7%), ambas con ganancias de poder adquisitivo por debajo del punto porcentual. El caso del país vecino tiene paralelismos con el de España, al ser el segundo país que más empleo aportó a los Veintisiete (más de 300.000 nuevos ocupados) el año pasado. En Italia y Alemania, ambas con pérdida neta de empleos el año pasado, los salarios ganaron un poder adquisitivo de 1,1 y 1,4 puntos, respectivamente. Con todo, son cifras discretas en comparación con los casi 17 puntos de diferencia entre el crecimiento de los sueldos y la inflación que la estadística comunitaria muestra para Chipre o los casi 12 puntos en el caso de Croacia.
El 3,2% de avance anual del coste salarial en España que recoge Eurostat bebe de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del Instituto Nacional de Estadística. Así, tanto los organismos oficiales españoles como europeos reflejan que los salarios crecen de forma sostenida, pero con niveles que superan por poco a la inflación. En ese sentido, los expertos consultados apuntan a la importancia de la evolución de los precios en España. Esta, como fruto también del fuerte tirón de su economía y del mercado laboral en los últimos años, presenta una inflación por encima de la media europea. Eso ha complicado recuperar todo el terreno perdido en 2022 (cuando empezó la invasión rusa de Ucrania, que disparó los precios de la energía), justo cuando los países occidentales temen el inicio de otra espiral inflacionista, esta vez por la guerra de Irán.
La estadística española de convenios colectivos muestra que, del total de empleados protegidos por estos acuerdos entre sindicatos y patronales (no se incluye a los regulados por el salario mínimo), al menos dos millones de asalariados del sector privado se dejaron poder adquisitivo por el camino en 2025, frente a unos 4,4 millones que mejoraron su situación. Otros 3,7 millones de empleados por empresas mantuvieron su poder adquisitivo, al igual que los 3,1 millones de empleados del sector público.
Los especialistas advierten de que los impulsos por decreto del salario mínimo han logrado incrementar las retribuciones más bajas en los últimos años, pero las subidas son inferiores en los deciles (una décima parte de los empleados, ordenados en diez grupos de menor a mayor y para los que se calcula su retribución media) superiores. De 2021 a 2024, último dato disponible de la Encuesta de Población Activa, el decil más bajo ha avanzado un 25,4%, frente al 14,3% del quinto decil y el 12,9% del grupo con retribuciones más altas. La inflación acumulada de diciembre de 2021 al mismo mes de 2024 es del 12,1%, así que los salarios más bajos ganan mucho poder adquisitivo, pero apenas el resto. Y cabe destacar que el dato de IPC no computa la evolución del precio de compra de vivienda, tan al alza en los últimos años que los sindicatos ya reclaman que se tome en cuenta en la negociación colectiva.
El escaso crecimiento de los salarios españoles preocupa al Gobierno, hasta tal punto que el presidente hizo referencia al tema con más claridad que nunca en febrero, en el acto de firma del nuevo incremento del salario mínimo interprofesional. “Que nadie nos diga que no se pueden subir los salarios cuando los beneficios crecen. Que nadie nos diga que no hay margen cuando la economía avanza. Que nadie nos diga que no se pueden subir los salarios cuando los beneficios crecen. Que nadie nos diga que no hay margen cuando la economía avanza”, dijo Pedro Sánchez.
50 euros en Luxemburgo, 11 en Bulgaria
La estadística publicada por Eurostat muestra que el salario por hora trabajada en Europa va de los 49,7 euros de Luxemburgo a los 10,5 de Bulgaria. España está, con 19,5 euros, por debajo del promedio de los Veintisiete (26,2). El dato español también está por debajo del que notifican Países Bajos (36,3), Alemania (34,5), Francia (30) o Italia (23), pero supera al de Polonia (15,6), Grecia (14,5) o Rumanía (12,9).
Este registro de la oficina estadística europea también detalla el coste total por hora trabajada para el empleador, tomando en cuenta cotizaciones y otras partidas. Con esa desagregación, Luxemburgo vuelve a la cabeza con 56,8 euros y Bulgaria a la cola, con 12. España se sitúa en 26,4 euros por hora trabajada y la media de la Unión Europea, en 34,9.
Ambos datos (el coste salarial y el coste total) se pueden relacionar, lo que permite conocer qué parte de lo que paga el empleador no se destina como tal al sueldo del trabajador, sino a partidas (normalmente cotizaciones) que ayudan a sustentar los sistemas de protección social del continente. En ese registro, España (26,2%, dos décimas más que el año anterior) está algo por encima de la media comunitaria (24,8%). Le superan Francia (32,3%), Suecia (31,7%), Eslovaquia (28,6%), Italia (28,1%) y Austria (27,1%). En el otro lado de la balanza están Malta (5,8%), Lituania (5,5%) y Rumanía (4,8%).
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