España aportó el 41% del empleo creado en la Unión Europea en 2025
La economía española fue la que más nuevos puestos sumó, 526.000, aunque la tasa de paro es la segunda más alta del club comunitario

La economía española avanza con fuerza, tanta como para ser el mercado laboral de la Unión Europa que más nuevos empleos logró en 2025. Fueron 526.000, cuatro de cada 10 creados en ese ejercicio, según los datos distribuidos el viernes pasado por Eurostat, la agencia estadística europea, pese a que es el cuarto país del club comunitario en población. Precisamente el más poblado, Alemania, es el que más puestos de trabajo perdió en el mismo periodo: del cuarto trimestre de 2024 al de 2025 se dejó 327.000 empleos por el camino. El bajón alemán es clave para entender el desempeño comunitario, que contando ganancias y pérdidas de empleo arroja un balance positivo de 790.000 puestos, el menor avance desde la crisis financiera, si se excluye el anómalo 2020 de la pandemia.
El dato del medio millón de nuevos puestos creados en España ya era conocido desde enero, pero Eurostat aún no había publicado el balance por países. Esa comparación permite extraer que de los 27 Estados hubo 14 que ganaron empleo en 2025, con España en cabeza con 526.000 puestos. Esto es el 41% de los 1,3 millones de puestos que crearon esos países. El vecino del norte, Francia, aportó 300.000, mientras que el del oeste, Portugal, ganó 174.000. El acelerón portugués, aunque menor que el español en términos absolutos, lo supera en avance relativo (+3,6%, frente al 2,5% español).
Ese 41% de aportación española es la cifra más alta de esta serie estadística de Eurostat, que empieza en 2008. Es más, en años de mayor creación de empleo en España el porcentaje fue inferior: en 2023 España ganó 734.000 puestos de trabajo, en plena recuperación postpandémica, en línea con los 866.000 nuevos empleos en 2021; pero esos avances supusieron, respectivamente, el 36,5% y el 19% del empleo creado entonces.
Es decir, España ha tenido ejercicios de mayor producción de empleo, pero en los últimos años no se había logrado un papel tan preponderante respecto del total. Es un fenómeno que va más allá del rebote posterior a la pandemia. En 2018, el año de mayor creación de empleo entre la Gran Recesión y la crisis sanitaria, España ganó 523.000 empleos, lo que entonces supuso el 31% de los nuevos puestos de la UE, 10 puntos menos que ahora.
Estos datos de empleo se dan en un contexto de robusto crecimiento macroeconómico en España. El PIB avanzó un 2,8% el año pasado y la previsión del Banco de España es que crezca otro 2,2% en 2026. El Fondo Monetario Internacional anticipa una décima más (2,3%) al alza durante este curso y que España sea una de las economías avanzadas que más impulso tome. Cabe destacar que estas previsiones se difundieron antes del inicio del ataque de Israel y Estados Unidos a Irán, con la consecuente incertidumbre que ha inyectado a la economía mundial.
Balance comunitario a peor
El reverso del dato español es el de Alemania, que pierde 327.000 empleos según Eurostat, acuciada por la crisis que sufre su modelo industrial. También pierden empleo Hungría (-56.000) o Rumania (-38.000), junto a otros 10 países que terminaron 2025 con menos ocupados que 2024. Juntos, implicaron una pérdida de 504.000 empleos, lo que combinado con la ganancia de 1,3 millones en los que sí lograron ampliar sus mercados laborales arroja un balance de 790.000 nuevos empleos.
Es un año de creación de empleo modesta, casi la mitad que en 2024 (+1,5 millones) y aún menos que en 2023 (+1,7 millones). La cifra también queda por debajo de los avances previos a la pandemia, con dos millones en 2019 y hasta 2,5 millones en 2017. El avance comunitario de 2025 es el más modesto desde 2013, cuando en plena Gran Recesión la UE perdió 59.000 empleos.
Raymond Torres, director de Macroeconomía y Análisis Internacional de Funcas, cree que el contraste entre los datos de empleo de España y de los países del centro de Europa se debe a que “la economía española sigue tirando” y la de los otros “está en una situación muy distinta, incluso de ajuste estructural como el que vive Alemania”. Del dato de empleo español y de su preponderancia en el balance comunitario, Torres extrae que “los fundamentales de la economía española son relativamente sanos; no hay un problema de competitividad como el que sufre la industria alemana y del centro de Europa ni una burbuja [del ladrillo] como la que vivimos a principios de siglo”. Sostiene que el empleo español se genera “por razones más sostenibles”.
Por su parte, Oriol Carreras, economista sénior de CaixaBank Research, sostiene que entre 2021 y 2024 el buen desempeño económico español “se apoyó principalmente en el avance del sector exterior y el gasto público”, mientras que a partir de 2025 “se ha cedido paso a la demanda interna, caracterizada por el avance del consumo privado y la inversión”. Asimismo, subraya la importancia del aumento de la población inmigrante de estos últimos años, “que provee de mano de obra al mercado laboral, a la vez que impulsa el propio avance de la actividad”.
Carreras indica que este es un panorama muy diferente al de otros países de la eurozona, con “ritmos de crecimiento mucho más modestos, a causa del mayor impacto que tuvo la crisis energética en la región como consecuencia de la guerra de Ucrania; una mayor exposición al conflicto arancelario con EE UU más recientemente, y menores flujos de inmigración en términos relativos”.
Cae el paro
La ganancia de puestos de trabajo en España está reduciendo su tasa de paro, pero aún está entre los países con un peor desempeño en esta variable. El último dato disponible, de enero de 2026, indica que el paro español es del 9,8% [no se lograba bajar del 10% desde 2008], dos décimas por debajo de Finlandia. Tras 39 meses como el país con más proporción de desempleados de la UE, España se vio superada por el país escandinavo en la tasa de desempleo con ajuste estacional en noviembre del año pasado.
Ambos países están muy por encima de la media comunitaria (5,8%) y aún más de los países con mejores datos, como Polonia (3,1%) o Alemania (4%). El mal dato alemán del último ejercicio contribuye a elevar el desempleo en medio punto en este país. Cabe destacar que la oficina estadística alemana notifica una destrucción de empleo muy inferior a la de Eurostat a lo largo de 2025: según Destatis, de diciembre de 2024 al mismo mes de 2025, el país perdió unos 70.000 empleos. Este desfase se debe a varias diferencias metodológicas, como precisa Eurostat a este periódico: el dato de Destatis parte de las cuentas nacionales del país, mientras que el de la oficina europea es una encuesta; y además el marco temporal cambio (mensual en vez de trimestral).
Lucía Vicent, profesora de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, cree que la mejora del mercado de trabajo español tiene que ver con el ciclo positivo de los últimos años, frente a la atonía que sufren el centro y este de Europa desde el ataque ruso a Ucrania. “España es uno de los países cuyo nivel de empleo es altamente sensible al ciclo económico, con creación de puestos cuando estamos en expansión (ahora nos situamos por encima de nuestro entorno de referencia), pero que se combina con una fuerte destrucción cuando se ralentiza el crecimiento”, opina esta especialista.
Coincide Marta Escalonilla, profesora de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo, que a la vez agrega que, más allá del ciclo económico, en la mejora del dato español “también ha influido el aumento de la población ocupada y el incremento de la participación laboral, especialmente entre mujeres y jóvenes, aunque estos siguen siendo colectivos con tasas de actividad relativamente bajas en comparación con Europa”. Así, con una tasa de paro tan alta y menor participación de estos grupos, España tenía mucho más margen de mejora que otros países.
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