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Los institutos económicos de Alemania recortan a más de la mitad la previsión de crecimiento del país en 2026

El pronóstico de primavera de los grandes centros de análisis rebaja al 0,6% la evolución del PIB este año a causa de la guerra de Irán y la crisis energética

Una fábrica de automóviles en Zwickau (este de Alemania), en una imagen de archivoJens Schlueter (Getty Images)

La crisis de los precios de la energía provocada por la guerra en Irán está frenando la recuperación de la economía alemana, que no termina de arrancar tras dos años de recesión y un 2025 de crecimiento mínimo. En ese contexto adverso, los principales institutos económicos del país han rebajado este miércoles considerablemente sus previsiones para este año: estiman ahora que el producto interior bruto de Alemania tan solo avanzará un 0,6 % en 2026. La cifra supone partir por la mitad el crecimiento previsto hasta ahora.

Las anteriores previsiones, de hace seis meses, esperaban una subida del 1,3 %. Y los efectos del conflicto en Oriente Próximo y el encarecimiento de los combustibles no solo se dejan sentir este año. Para 2027, los institutos económicos alemanes estiman ahora un crecimiento de un 0,9 %. Esta previsión también es considerablemente más pesimista: anteriormente habían calculado un 1,4 %.

“La crisis de los precios de la energía provocada por la guerra con Irán afecta duramente a la recuperación, pero, al mismo tiempo, la política fiscal expansiva sostiene la economía nacional y evita un retroceso más pronunciado”, ha afirmado este miércoles Timo Wollmershäuser, director de análisis económico del Instituto Ifo, uno de los que participan en las previsiones que los principales centros de análisis publican dos veces al año (en primavera y en otoño).

El crecimiento está impulsado así principalmente por el gasto público de miles de millones en defensa y en la modernización de las deterioradas infraestructuras del país. “Las mayores incertidumbres se derivan de la evolución del conflicto con Irán. Si la guerra se extiende o se prolonga, el aumento de los precios de la energía frenaría aún más la recuperación en Alemania. Las cadenas de suministro podrían verse afectadas o los mercados financieros podrían sufrir mayores turbulencias”, ha detallado Wollmershäuser.

La crisis de los precios de la energía avivará temporalmente la inflación, según la previsión. El aumento del precio del gas encarecerá, entre otras cosas, los fertilizantes, lo que repercutirá en los precios de los alimentos. Además, es probable que el aumento de los costes de producción y transporte se refleje en los precios de los productos lo que frenará el consumo privado. Los economistas esperan que la evolución del IPC se sitúe en el 2,9 % en el segundo trimestre de 2026, con un promedio anual del 2,8%. En 2027 será del 2,9%. El pasado otoño, los institutos habían pronosticado un aumento de los precios al consumo del 2% para este año y del 2,3% para el próximo.

“En nuestra previsión partimos de la base de que el paso por el estrecho de Ormuz volverá a ser posible en el segundo trimestre y que los precios de la energía bajarán a partir del verano, sin llegar, sin embargo, a los niveles previos a la guerra”, ha explicado el director de análisis económico del Ifo. “A pesar de esta crisis, la economía mundial se mantiene sólida. Por un lado, los aranceles estadounidenses parecen perjudicar a la producción mundial mucho menos de lo que se temía inicialmente. A ello ha contribuido, entre otras cosas, que fuera de Estados Unidos apenas se hayan erigido nuevas barreras comerciales. Por otro lado, el sector tecnológico se está revelando cada vez más como un motor central de la economía mundial”, ha agregado.

A pesar de los elevados costes energéticos, los investigadores se oponen a intervenciones estatales para reducir los precios de la energía a corto plazo. “Desaconsejamos encarecidamente las intervenciones generalizadas en el mercado, como un descuento en el combustible. Esta medida es costosa, beneficia a muchas personas que no necesitan ese alivio, distorsiona la señal de escasez que transmite el precio, y por lo tanto mantiene la demanda de crudo; y, al final, genera ingresos adicionales sobre todo para aquellos que suministran el petróleo restante, que se ha vuelto más escaso”, han justificado. Con ello se “anularían importantes señales del mercado”. En su lugar, deberían adoptarse “medidas de compensación social específicas”, como, por ejemplo, ajustar las prestaciones básicas de la seguridad social a lo largo del año al aumento del coste de la vida.

“Alemania se empobrece con esta crisis de los precios de la energía, porque tenemos que transferir una mayor cantidad a los países exportadores. Por lo tanto, aliviar a todo el mundo no funciona, porque el ingreso económico total es menor que antes de la crisis de los precios de la energía”, ha declarado Stefan Kooths, del Instituto de Economía Mundial de Kiel (IfW). “Es decir, si por capricho se distribuye algo a todo el mundo, entonces habrá que ahorrar en otra parte y también aumentar los impuestos para poder financiarlo”.

Asimismo, el empleo se verá también afectado, según el pronóstico conjunto de los institutos DIW de Berlín, el Instituto Ifo de Múnich, el Instituto de Kiel, el IWH de Halle y el RWI de Essen. El documento explica que la débil coyuntura económica y el agudizado cambio estructural han dejado huellas evidentes en el mercado laboral. No será hasta el próximo año cuando se producirá una tímida recuperación del empleo porque, con una mejor coyuntura económica, aumentará la disposición de las empresas a contratar.

Según las previsiones difundidas este miércoles, el número de desempleados aumentará en 54.000 personas en 2026, mientras que descenderá en 66.000 personas al año siguiente. Esto se traducirá en que la tasa de desempleo aumentará del 6,3% de 2025 al 6,4% en el ejercicio en curso. Luego bajará al 6,2% en 2027.

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