El Gobierno alemán rebaja su pronóstico económico y apenas prevé un crecimiento del 1% del PIB en 2026
El superávit exportador con Estados Unidos registra el nivel más bajo desde 2021 tras la guerra de aranceles de Trump


Tras esquivar por los pelos un tercer año consecutivo en recesión, el Gobierno alemán rebajó ha rebajado sus previsiones económicas para 2026 y espera un crecimiento del 1% de su producto interior bruto (PIB) este año, frente al 1,3% previsto el pasado otoño, y del 1,3% en 2027, frente al 1,4% anterior, según su informe económico anual presentado este miércoles. Si bien esta cifra es algo mayor que el minicrecimiento del 0,2% con el que cerró 2025, Alemania sigue estando a la zaga de otras grandes potencias industriales.
La tan esperada recuperación económica en Alemania sigue sin llegar. “El motivo de esta estimación algo más cautelosa es el hecho de que los impulsos esperados de las medidas económicas y fiscales no se han materializado tan rápidamente ni en la medida en que habíamos previsto”, explicó la ministra de Economía de Alemania, Katherina Reiche, durante la rueda de prensa de presentación en Berlín, sobre los miles de millones de los fondos especiales destinados a modernizar las infraestructuras, la protección del clima y el refuerzo del ejército alemán. Asimismo, la recuperación en el segundo semestre de 2025 fue más débil de lo esperado, lo que dificultó el inicio del nuevo año. Sin embargo, la política conservadora quiso rebajar la preocupación recordando que según los datos actuales en ámbitos como los pedidos internos, Alemania está experimentando “una recuperación significativa”.
La economía alemana, sustentada principalmente en las exportaciones, se ha visto fuertemente golpeada por las tensiones geopolíticas actuales. “El aumento de los aranceles estadounidenses grava el comercio mundial, obstaculiza las cadenas de suministro establecidas y reduce las exportaciones”, explicó la ministra. Las exportaciones alemanas a Estados Unidos disminuyeron entre enero y noviembre un 9,4 % en comparación con el año anterior. Mientras, en el sector del automóvil, incluso se registró una caída del 17,5 %. El superávit de las exportaciones alemanas en el comercio con Estados Unidos se encuentra así en su nivel más bajo desde 2021. A esto se suma una mayor competencia internacional, especialmente por parte de China.
“Las amenazas arancelarias, como las recientes de Estados Unidos, generan incertidumbre y, al mismo tiempo, China, un competidor cada vez más importante en la escena mundial, está ganando terreno en los mercados y bienes tradicionalmente más importantes para Alemania, especialmente en los sectores de la ingeniería mecánica, la construcción de plantas y las herramientas motorizadas. Todos los países industrializados importantes se han visto afectados por la estrategia de exportación china, pero Alemania de una manera muy especial”, detalló. La estrategia del Gobierno alemán y de la Unión Europea incluye, entre otras cosas, los nuevos acuerdos comerciales con Mercosur y la India con el objetivo de diversificar la economía.
Pero las condiciones adversas no vienen solo del exterior, sino también del interior como reconoció la ministra de Economía, que recordó que el país se enfrenta a una evolución demográfica “desfavorable”. “Incluso con una inmigración neta realista de 250.000 personas a largo plazo, el número de personas en edad de trabajar se reducirá en unas 63.000 personas al año. Esto supone una disminución de la población activa de un 0,7 % de media al año. Al mismo tiempo, es evidente que la desfavorable relación entre contribuyentes y beneficiarios ejerce una enorme presión sobre los sistemas de seguridad social”.
En este marco, el informe económico anual enumera una serie de medidas para reforzar el potencial de crecimiento. “El Gobierno federal está decidido a aprovechar esta fase para introducir mejoras estructurales en las condiciones de la economía en ámbitos de actuación clave”, escribieron en el documento. “Solo la combinación de inversiones públicas específicas y reformas estructurales sentará las bases para un crecimiento autosuficiente a medio y largo plazo”. En opinión de Reiche, Alemania tiene que abordar las reformas “con mayor rapidez y determinación”.
Pero el informe apenas contiene propuestas nuevas concretas. Muchas de ellas ya estaban presentes en el acuerdo de coalición firmado entre los conservadores y socialdemócratas tras las elecciones generales de hace casi un año. Se habla de reducir el exceso de regulación para modernizar el Estado, renovar el capital social y hacer más atractivo el país para las empresas, crear espacios libres para la creación de empresas y nuevas tecnologías, reducir los costes del sistema energético y garantizar la seguridad del suministro, mejorar los incentivos de trabajo y reformar los sistemas sociales. En este último punto, se plantea por ejemplo, reforzar los incentivos económicos para que la gente quiera trabajar más en un país con un elevado número de personas que trabaja con jornadas reducidas.
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