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Los principales institutos económicos en Alemania prevén un ligero freno de la economía por la guerra en Irán

Los analistas del Ifo vaticinan que el conflicto puede restar dos décimas de crecimiento del PIB si es corto y hasta cuatro si se prolonga

Trabajadores en la línea de ensamblaje del Volkswagen ID. 3 eléctrico en la fábrica de Zwickau (Alemania), en una imagen de archivo.Jens Schlueter (Getty Images)

A pesar del aumento de los precios del petróleo y del gas derivados de la guerra de Irán y de la creciente preocupación por el efecto que esto pueda tener en especial en la inflación, si se alarga en el tiempo, el Instituto de Economía Alemana (DIW) y el Ifo solo rebajaron ligeramente sus pronósticos económicos para 2026 y 2027. Si bien nadie duda de que cuanto más dure el conflicto, más graves serán las consecuencias, creen que la recuperación económica no se detendría por completo, incluso si la guerra durara más de lo esperado.

“A pesar del aumento de los costes energéticos, la recuperación en Alemania debería continuar a lo largo de este año”, afirmó Timo Wollmershäuser, del Instituto Ifo, que debido a la incertidumbre sobre la evolución política, ha publicado en sus previsiones de primavera de este año dos posibles escenarios. Si la guerra terminara pronto, la economía alemana podría crecer un 0,8% este año, 0,2 puntos porcentuales menos de lo previsto en el anterior pronóstico. Y en 2027, el crecimiento podría acelerarse aún más hasta alcanzar el 1,2%, como se predijo en invierno.

Sin embargo, si la guerra se prolongara, los efectos negativos sobre la economía serían mucho mayores en el escenario de escalada. El producto interior bruto solo crecería un 0,6% este año y un 0,8% en 2027. Mientras, en caso de que la guerra termine rápidamente, los economistas esperan una tasa de inflación del 2,2 % este año, al igual que en 2025, y de un 2,3 en 2027. En caso de extenderse la guerra, la tasa de inflación podría incluso aumentar hasta el 2,5 %.

Desde el DIW se basan en un escenario en el que la guerra no se extienda mucho en el tiempo y prevén un crecimiento de un 1% en el año en curso, impulsado por el gasto público en infraestructura y armamento, gracias a los fondos especiales del Gobierno alemán. Para 2027, los economistas esperan un aumento del 1,4%. En el pronóstico de invierno habían previsto un crecimiento del PIB de un 1,3% y de un 1,6% respectivamente. “Somos cautelosamente optimistas”, afirmó este jueves su presidente, Marcel Fratzscher, en un encuentro con la prensa extranjera. Por su parte, la inflación se situaría en un 2,4% en 2026 y en un 2,3% en 2027.

De acuerdo con su análisis, tras tres años de debilidad, la economía alemana se encuentra en vías de recuperación. Las tensiones provocadas por la guerra con Irán y la errática política comercial de Estados Unidos frenan el impulso, pero solo de forma moderada. “En general, la recuperación de la economía alemana se verá frenada, pero no detenida”, detalló Fratzscher. “El auge seguirá estando impulsado por la economía interna, mientras que la industria orientada a la exportación solo se recuperará lentamente debido a las debilidades estructurales y la incertidumbre global”.

Pero, como reconoció el economista, “el elefante en la habitación es la guerra con Irán y eso es, por supuesto, muy difícil de evaluar, porque no sabemos cómo va a evolucionar la situación”, aunque según explicó, se basan en los mercados financieros que dan por hecho que la guerra, o al menos el cierre del estrecho de Ormuz, será limitada y que luego se podrá volver a exportar petróleo y gas. “El escenario más probable sigue siendo que no se produzca un aumento duradero y fuerte del precio de la energía”, señaló.

El mayor riesgo para la recuperación de la economía alemana es la guerra con Irán, así como las continuas restricciones al comercio y la producción de energía, que podrían provocar un aumento de los precios, lo que a su vez podría dar lugar a reacciones de los bancos centrales con un incremento de los tipos de interés, que a su vez empeoraría las condiciones de financiación y podría afectar negativamente a la inversión privada y al consumo privado.

No obstante, desde los institutos económicos han señalado que el reciente aumento de los precios de la energía como consecuencia de la escalada en Oriente Próximo es mucho menor que durante la crisis energética de 2022/23, tras el inicio de la guerra de agresión de Rusia sobre Ucrania. Alemania depende hoy menos de la energía de la región del Golfo que entonces del gas y el petróleo de Rusia.

Asimismo, recuerdan que la evolución de los mercados energéticos es muy dinámica. Por ahora, el Gobierno alemán ha decidido liberar parte de sus reservas de petróleo —dentro de la decisión de la Agencia Internacional de la Energía (AIE)— y permitir la subida del precio de la gasolina en las gasolineras solo una vez al día. Según el presidente del DIW, “esto no supondrá una diferencia significativa” ya que por sí solo no será suficiente. “Se han liberado cantidades tan pequeñas que no tendrán efecto significativo en el precio”. Mientras, aplicar una reducción del precio de los combustibles —algo a lo que el Gobierno alemán acabará cediendo si se mantienen elevados los precios durante las próximas tres o cuatro semanas— será “tremendamente caro” y las empresas petroleras serían las “principales beneficiarias”.

De la misma manera lo ve el presidente del Ifo, Clemens Fuest, que indicó que una intervención estatal para reducir los precios del petróleo y el gas para los consumidores sería un grave error y una señal totalmente equivocada, ya que aliviaría a unos pocos a expensas de todos los demás. “Eliminar las señales de precios mediante descuentos o reducciones fiscales es perjudicial para la economía”, advirtió Fuest en un comunicado.

Según los economistas, el Gobierno alemán podría, por ejemplo, reducir el impuesto sobre hidrocarburos o el IVA sobre el petróleo y el gas. Sin embargo, esto no reduciría los costes económicos de estas fuentes de energía. Si se redujeran los impuestos en este ámbito, habría que compensarlos con otros impuestos o con una reducción de las prestaciones estatales. “Si se quiere ayudar realmente a la gente, estoy convencido de que es mejor reducir el IVA de los alimentos. Eso sería más equilibrado desde el punto de vista social”, apunta Fratzscher.

Al final, según el presidente del DIW, en este contexto de gran incertidumbre e inseguridad, se ve lo importante que es que la política contribuya a generar confianza. “Esto subraya una vez más la importancia de aplicar reformas valientes, sin titubeos ni vacilaciones, sino de forma rápida y eficaz”.

En el marco de la crisis energética que ha avivado el debate en torno a la energía nuclear y ha llevado al canciller alemán, Friedrich Merz, y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a declarar que fue un error estratégico apagar las centrales nucleares, el experto cree que esto no hace sino demostrar lo divididos que está en la Unión Europea en lo que respecta al futuro de la política energética. “En el instituto hemos realizado muchos estudios al respecto que demuestran que la energía nuclear es una de las formas de energía más caras. Mucho más cara que las renovables”. En su opinión, las iniciativas a favor de la energía nuclear son “contraproducentes, caras y un camino equivocado” y aboga por una estrategia común en el ámbito de las infraestructuras, como, por ejemplo, en el sector del hidrógeno.

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