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Atasco de petróleo en el mar: 375 millones de barriles almacenados en barcos, casi tanto como el consumo anual de España

Las sanciones al crudo de Rusia e Irán reducen la demanda y disparan el almacenamiento impidiendo que la nueva producción abarate los precios

Petrolero interceptado por EE UU en el Índico, foto facilitada por el Departamento de Defensa. DEPARTAMENTO DE DEFENSA (DEPARTAMENTO DE DEFENSA)

El estrés geopolítico, con grandes productores de petróleo como Rusia, Irán o Venezuela en el centro de las tensiones, ha deparado este 2026 un crudo más caro. La materia prima se encarece en el año en casi 10 dólares por barril Brent —hasta el entorno de los 70 dólares— a pesar del consabido exceso de producción, que prometía un año de petróleo más barato. Una paradoja cuya explicación se encuentra en la explosiva situación internacional, pero también en los intrincados flujos de oferta y demanda en el mercado petrolero.

Las duras sanciones que pesan sobre el oro negro ruso e iraní han disparado el volumen de crudo atascado en barcos, un volumen que no va a estar disponible en el corto plazo y que condiciona los precios de la materia prima. De hecho, los datos oficiales de inventarios de crudo que toman de referencia los operadores, y que indican cierto exceso de oferta —2025 cerró con un superávit de 1,5 millones de barriles diarios—, son los que se acumulan en tierra. Pero en el mar navegan sin rumbo otros tantos 375 millones de barriles de petróleo, el equivalente a casi 10 meses de consumo de un país como España.

Los océanos tienen por tanto una respuesta clave: el exceso de oferta de petróleo no recorta los precios porque buena parte se queda en el mar. La Agencia Internacional de la Energía prevé un superávit de récord de crudo en 2026, año en que la oferta superará a la demanda en más de cuatro millones de barriles de petróleo diarios. Y mientras el exceso de producción crece, aumentan también los petroleros que navegan por los océanos cargados de crudo bajo sanciones internacionales y de difícil venta.

Goldman Sachs calcula que el crudo procedente de Rusia, Irán y Venezuela que navega sin rumbo fijo ha aumentado en el último año en 160 millones de barriles, hasta alcanzar los 375 millones. A España, que hace uso de 1,322 millones de barriles diarios, según cifras del Anuario Energético que elabora Repsol, le daría para unas 287 jornadas. Y esos 375 millones suponen también más de tres días y medio de consumo de petróleo en todo el planeta.

“Una razón clave de esta desconexión es que gran parte de este excedente global se ha materializado en un aumento de las reservas de crudo sancionado atrapado en el mar, mientras que las reservas de la OCDE en los centros de fijación de precios se han mantenido estables”, señala el banco estadounidense. Además, la demanda de importación de crudo sujeto a sanciones ha descendido en mayor medida de lo que ha aumentado la oferta de exportación de ese petróleo, fruto por una parte de las represalias aplicadas por parte de EE UU y la UE a los países consumidores de ese crudo y en parte también por la expectativa de poder comprarlo con mayor descuento. De hecho, Rusia está vendiendo su producción con el mayor descuento de los últimos tres años, con un precio medio de 30 dólares el barril.

Así, bajo la presión de duros aranceles por parte de EE UU, la India ha rebajado sus compras de petróleo ruso. Al tiempo, China ha reducido la adquisición de crudo iraní, que en el inicio de año llega a tener 160 millones de barriles vagando por los océanos. De acuerdo con el banco de inversión estadounidense, cada millón de barriles diarios de petróleo bajo sanciones que se acumula en el mar durante un plazo de 12 meses impulsa el precio del Brent hasta un máximo de ocho dólares, frente a una situación hipotética en que esa producción llegara a tierra. Por el contrario, por cada 100 millones de barriles de producción surcando el mar que llegaran a tierra para su venta, el precio descendería entre 3 y 4 dólares el barril.

“Hay una enorme cantidad de petróleo en el mar. En realidad, nadie quiere detener la producción, prefieren embarcar el cargamento y luego decidir”, afirmó Russell Hardy, consejero delegado de la multinacional de energía y materias primas Vitol Group, en declaraciones recogidas por Bloomberg durante un evento sobre energía celebrado en Londres este mes. “Creemos que casi hemos saturado lo que se puede poner en el mar”, reconoció en ese mismo foro Frederic Laserre, el jefe de análisis de Gunvor Group, otro de los gigantes de la intermediación de materias primas. En este contexto, el precio del trasporte marítimo de petróleo se ha disparado, con un incremento del 30% en la segunda mitad de 2025 y en otro 30% en lo que va de 2026, hasta su nivel más alto en tres años.

“El petróleo que está varado en el mar está retirando oferta para el consumo a más corto plazo. Lo importante de este fenómeno es que está añadiendo una prima de riesgo estructural a los futuros del petróleo”, explica Olivia Álvarez, analista de AFI. Se está dando lo que en el mercado petróleo se denomina backwardation, cuando el precio del petróleo en el mercado de futuros es inferior al precio al contado. “Las entregas de petróleo más inmediatas son más caras”, resume Álvarez. La analista prevé que el precio del crudo seguirá estando por encima de lo que sugeriría el contraste entre oferta y demanda. A menos que la paz en Ucrania y el acuerdo de Estados Unidos con Irán alivien las sanciones.

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