Ir al contenido
_
_
_
_
Columnas
Columna

Una patronal poco europeísta

España es un ejemplo de los estragos causados por la compra de viviendas por los fondos especulativos

Agencia inmobiliaria en Santiago de Compostela, en una imagen de archivo.ÓSCAR CORRAL

La decisión del Gobierno de la Generalitat de Catalunya de limitar las compras especulativas de vivienda para facilitar el acceso a los ciudadanos es una respuesta obligada ante el desastroso funcionamiento de este mercado. La iniciativa, pactada entre el presidente Salvador Illa y Jéssica Albiach, líder de los Comuns, ha sido duramente contestada por el presidente de la patronal Foment del Treball. Josep Sánchez Llibre ha calificado la medida de “filocomunista”.

La propuesta del Gobierno catalán hay que situarla en el marco del desbocado encarecimiento que registra la vivienda en España. Una subida que está estrechamente vinculada a la creciente financiarización y especulación de la vivienda en España y en Europa.

Ante esta insostenible realidad y con notable retraso, la Comisión Europea presentó el pasado diciembre el primer Plan Europeo de Vivienda Asequible para afrontar el fuerte crecimiento de los precios, que han subido más del 60% en la última década. El documento de trabajo de los Servicios de la Comisión reconoce que “la financiarización puede ser uno de los factores que contribuyen a la desviación de los precios de la vivienda respecto a los fundamentos económicos”.

El documento, un estudio de 178 páginas, precisa que “parte del parque inmobiliario de la UE pertenece a inversores institucionales, atraídos por la expectativa de una rentabilidad fiable. La inversión institucional en los mercados inmobiliarios residenciales de la UE, incluyendo compañías de seguros, fondos de pensiones, entidades de crédito y empresas de capital privado y sociedades no financieras, se ha triplicado entre 2012 y 2020”.

Y reconoce, con el lenguaje cuidadosamente comedido comunitario, que “la mayor presencia de inversores institucionales en las principales ciudades europeas podría haber contribuido a la desviación de la relación precio-ingreso de la vivienda respecto a las tendencias a largo plazo, debilitando el vínculo entre los mercados inmobiliarios locales y los fundamentos económicos y demográficos subyacentes”. Y apunta que “la financiarización, las inversiones especulativas, los programas de visas doradas y los programas de residencia pueden contribuir negativamente a la dinámica del mercado inmobiliario”.

El análisis europeo refleja claramente la vinculación entre la espiral de los precios y que se hayan triplicado las inversiones financieras en vivienda. En España la financiarización ha sido rigurosamente estudiada por Jaime Palomera en El secuestro de la vivienda (Península) que señala cómo el mercado de la vivienda funciona “como una partida amañada de Monopoly que está rompiendo la sociedad” y por Javier Burón en El problema de la vivienda (Arpa) que distingue entre “invertir para obtener un beneficio e invertir para especular”.

Este país es un ejemplo de libro de los estragos causados por la compra de casas por los fondos especulativos. Periódicos, radios y televisiones informan a diario de los dramas provocados. La intervención del mercado es una medida urgente y necesaria, que tiene una larga tradición en Estados Unidos desde la Home Owners Refinancing Act, (ley de préstamos para propietarios de vivienda), de 1933, del presidente, Franklin D. Roosevelt, quien por cierto, también fue acusado de comunista.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_