Josh D’Amaro, el hombre que dibuja el futuro de Disney
El nuevo consejero delegado tendrá que lidiar con la IA y gestionar los cambios en los hábitos de consumo de los aficionados


Cuando Josh D’Amaro era un veinteañero tuvo una revelación. Estudiaba pintura y escultura en el Skidmore College en Saratoga Springs, una universidad famosa por su formación artística con un inspirador lema: “El pensamiento creativo importa”. Eran las dos de la mañana y D’Amaro seguía soldando una escultura de casi cuatro metros, que representaba una figura humana abstracta alzándose hacia el cielo, como persiguiendo un sueño. En ese instante pensó cómo diablos podría mantener a su familia con ese trabajo. Al día siguiente se matriculó en Georgetown para estudiar marketing, según contó años más tarde.
D’Amaro tiene ahora 54 años y esta semana ha sido elegido como el nuevo consejero delegado de The Walt Disney Company, el mayor grupo de entretenimiento del mundo, en sustitución del veterano Bob Iger. Nacido en Medfield, un pequeño pueblo de 12.000 habitantes a 45 kilómetros de Boston, este ejecutivo tiene el desafío de mantener el timón de la conocida como Casa de los Sueños en plena revolución tecnológica, cuando la inteligencia artificial (IA) está empezando a colonizar el proceso creativo de la industria. No son pocos los retos que tiene por delante: deberá gestionar la decadencia de las televisiones tradicionales; Disney es propietaria de ABC, una de las tres mayores cadenas estadounidenses. Además, tendrá que buscar soluciones a la reducción de visitantes a sus parques de atracciones por la disminución del turismo en Estados Unidos ante la política migratoria de la Casa Blanca actual. También por la crisis de la asequibilidad que golpea el bolsillo de las familias estadounidenses. Entretanto, deberá cultivar sus dotes diplomáticas para sobrevivir a Donald Trump.
Amante del fútbol y el baloncesto, dicen que no se pierde un partido de los Boston Celtics. Al terminar en Georgetown, empezó a trabajar en Gillete, pero el negocio de las maquinillas de afeitar le aburría. No tenía nada de creatividad. Así que un día envío una solicitud para una oferta de trabajo en Disney. En 1998 se incorporó a la empresa creadora de iconos como Mickey Mouse, el Pato Donald, Pluto o el mundo de Blancanieves tal y como lo conocemos actualmente. Comenzó en la división encargada de gestionar los parques de atracciones, donde fue ascendiendo rápidamente.
El espaldarazo le llegó cuando le encargaron reconstruir las relaciones comerciales del grupo en Hong Kong, donde la compañía trataba de abrir su complejo turístico. Tras reformular los contratos y apaciguar a las autoridades locales, D’Amaro se consolidó en la dirección. Luego llegaron los años de las guerras intestinas.
A pesar de su apariencia, Disney no es una empresa fácil. Las luchas por el poder están a la orden del día. Lo demostró el pulso que mantuvo Bob Iger con su antecesor Michael Eisner, que había dirigido la compañía entre 1984 y 2005. Luego llegó la era Iger, quien demostró cierto apego al poder. Mantuvo un férreo control de la compañía mientras regaba de sonrisas y cumplidos sus relaciones. Pero en 2020, desgastado ante tanta presión, decidió dar un paso al lado. Eligió a Robert Chapek para sucederle, que entonces era el jefe de D’Amaro al frente de la filial de Experiencias. Este departamento gestiona los parques de atracciones, centros de ocio, complejos turísticos y experiencias en vivo y, sobre todo, es la joya de la corona de Disney, la que más aporta al negocio y a los beneficios. El experimento salió mal en pleno año de la pandemia, cuando todas las instalaciones tuvieron que cerrar por el confinamiento. Las medidas para afrontar aquella crisis distanciaron a Chapek e Iger, que había permanecido en la compañía con un papel de mentor. Así que al año y medio, la compañía anunció la salida de Chapek y el regreso de Iger.
Durante tres años, Iger ha estado buscando una solución a su sucesión. Ha intentado caer en el mismo error que en 2020. La solución la tenía en casa. En el mismo lugar que su antiguo sucesor.
De joven ya era ‘El jefe’
D’Amaro, casado con Susan, su novia de toda la vida, llega a la cúspide de Disney con una hoja de servicios intachable. Tras su paso por Hong Kong desarrolló la empresa de viajes y turismo Adventures by Disney. Escaló hasta la vicepresidencia del parque temático Animal Kingdom en Florida, donde supervisó la construcción de Pandora, el espacio temático de Avatar. Su carrera siguió en ascenso. Fue presidente de Disneyland en el sur de California y posteriormente de Florida.
Es competitivo y se considera un líder. De hecho, en su anuario de secundaria en el instituto de Medfield figura debajo de su foto que su apodo era “El jefe”. Es una mezcla entre un ejecutivo clásico y un creador con una vis artística. Cuentan que dibuja personajes de anime durante las múltiples reuniones que mantiene porque le ayuda a mantener la concentración.
En 2020, alcanzó la presidencia de Disney Parks, la división de Experiencias del grupo. Desde su posición ha gestionado y modernizado los 12 parques temáticos y los 57 hoteles y resorts de la compañía, que cuenta con más de 185.000 empleados. Durante su mandato, el gigante mundial del entretenimiento acordó invertir 60.000 millones de dólares para actualizar los espectáculos de sus centros de ocio. También presentó un plan para aumentar de siete a 13 el número de cruceros temáticos. Y sacó adelante el plan para construir el primer parque temático en Oriente Medio, donde la compañía espera levantar en Abu Dabi un gigantesco parque de atracciones.
Se espera que D’Amaro redoble la apuesta por la tecnología. Él fue quien convenció a la junta para invertir 1.500 millones de dólares en Epic Games, para hacer desembarcar el universo Disney, como Avatar, Star Wars, Marvel o Pixar en la plataforma del juego Fortnite.
Popular entre los fans
Es uno de los personajes más populares para los fans del universo Disney. Tiene casi 180.000 seguidores en Instagram. Y los adeptos de la marca le piden fotos cuando lo ven en las múltiples visitas que realiza a los parques de atracciones. Hace un año los aficionados al mundo Disney se reunieron en la ciudad californiana de Anaheim para celebrar el 70 aniversario de Disneyland. Allí, durante su discurso, encendió a los asistentes con la promesa de nuevos espectáculos, a pesar de que desde 2021, ha impulsado varias subidas de las tarifas de las entradas, ha eliminado obsequios apreciados por los visitantes y ha endurecido el acceso para colectivos más vulnerables, según recuerda The Wall Street Journal.
Hace tres años Iger abrió el proceso para buscar a su sucesor. Los favoritos siempre fueron D’Amaro y Dana Walden, de 61 años, presidenta del área de Entretenimiento, que engloba las productoras de películas y los canales de suscripción Disney+ y Hulu. Ambos han participado durante meses en la carrera, presentando sus proyectos a la junta y formándose bajo la estricta supervisión de Iger, quien se mantendrá en la empresa hasta finales de año tutelando al nuevo consejero delegado.
Finalmente, D’Amaro estará a los mandos y Walden le seguirá como la primera presidenta creativa de la compañía en sus más de 100 años de historia. Al fin y al cabo, D’Amaro siempre fue el jefe.
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