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La inminente reforma laboral abre fisuras en el Gobierno

Guindos prefiere una norma más dura que la defendida por Montoro

Lo ha retrasado todo lo que ha podido, porque sabe que puede ser la clave de su primer año de Gobierno, pero llegó la hora. Este viernes, el presidente Mariano Rajoy lleva al Consejo de Ministros su reforma laboral, pero antes deberá dirimir una disputa entre los dos frentes activos en su Ejecutivo, según explican a EL PAÍS diversas fuentes gubernamentales. Por un lado, la ministra de Empleo, Fátima Báñez -que hoy comparece en el Congreso-, y el de Hacienda, Cristóbal Montoro, plantean una reforma que no implique una ruptura total con UGT y CC OO y, como consecuencia, una huelga general. Ambos están muy vinculados a Javier Arenas, candidato en Andalucía, exministro de Trabajo y contacto habitual del PP con los sindicatos.

En la otra parte, Luis de Guindos (Economía) apuesta por algo más radical, al estar preocupado por la forma en que los mercados, Europa, y en especial Alemania, acogerán la reforma. A esos dos frentes Rajoy suma la presión de la patronal, que plantea contratos de crisis y otras cuestiones inasumibles para los sindicatos. Y de CiU, su socio natural para esta reforma, que exige un cambio muy profundo en línea con la patronal.

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