Sinsentido y estupidez
A mí también me parece un soberbio sinsentido jurídico encarcelar, así, sin más, al interlocutor de un proceso de diálogo, como ha dicho en una declaración oficial el Gobierno vasco. Sobre todo, porque ese hombre, tan dialogante él, es un ciudadano impecablemente democrático, escrupulosamente respetuoso con los derechos más humanos, como el de la vida, la libertad y la convivencia pacífica. De hecho, siempre ha estado en primera línea defendiendo a los miles de amenazados, denunciando incansablemente la perversa extorsión a tantos empresarios, angustiados por un "o pagas o la cagas". Pero él se acercaba y denunciaba tamaña injusticia. Y lo quieren enchironar. ¡Qué vergüenza! Nos ha llegado a empalagar a toda la sociedad con sus insistentes exigencias a ETA de que se esfume. De hecho, se la juega cada vez que se enfrenta a cara descubierta con los violentos del país cuando les pilla quemando una sede socialista, o como el otro día, que se encaró con unos tipos que estaban tirando pintura roja contra el batzoki de mi pueblo. Es terrible que esa insidiosa justicia pretenda arrebatárnoslo.
Es cierto, es un sinsentido achuchar jurídicamente a esta persona, tan apegada a la palabra desarmada, a los modos democráticos, tanto que acepta deportivamente y sin titubeos ni malos rollos la pérdida de concejalías. Todas las amamas del país querían un hijo así, y va la justicia y se lo lleva. Adónde vamos a llegar. Menos mal que nuestro Gobierno, éste, el de casa, el nuestro, le defiende a capa y espada. Y bien sabe qué es todo esto: una verdadera estupidez política. Gracias, estimado Gobierno, cada vez me siento más y mejor representado por todas y todos ustedes.


























































