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Cartas al director

Nada nuevo

Lo que voy a contar no es nuevo, es algo que desgraciadamente está sucediendo con demasiada asiduidad en los tiempos actuales. El pasado día 1 de noviembre, mi hijo y una amiga fueron golpeados brutalmente por los llamados "servicios de seguridad" de la discoteca Bocaccio de Madrid; su único delito, pedir el libro de reclamaciones del local. No armaban bronca, no estaban vestidos de forma estrafalaria, no pertenecían a ninguna tribu urbana, simplemente querían hacer valer un derecho constitucional de todo ciudadano.Hay demasiados "Bocaccios" sueltos a lo largo de España, locales en los cuales parece que los derechos y libertades de los ciudadanos se dejan en la puerta, entrando en un reino de taifas cuyo ordenamiento jurídico se basa en la fuerza y la imposición. Lo malo no sólo es la existencia de estos locales, sino la permisividad de las corporaciones locales en las que están asentados; éste en particular y otros muchos han sido expedientados por faltas contra la salud pública y otras, que han provocado su cierre y apertura posterior.

En este caso, ha abierto hace pocos días, ya que estuvo sometido a una sanción del Ayuntamiento por los mismos motivos antes señalados, y ya ha empezado sus andanzas.

Me asusta poderosamente la impunidad de estos individuos y de. los locales en los cuales realizan sus actividades.-

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