Pablo no tiene quien le escriba
Soy el padre de una familia con dos hijos que vive en Alba de los Cardaños, al norte de Palencia, dedicándome a la ganadería y a los padecimientos derivados de la discriminación que supone vivir en un pueblo dejado de la mano de Dios y de la Administración. Referiré, a continuación, el último de los ejemplos.Hace ya dos meses que han comenzado las clases en la enseñanza primaria y nuestro hijo se halla sin escolarizar. El motivo es que no hay transporte escolar gratuito para él. El transporte escolar llega sólo hasta Camporredondo, a 11kilómetros de aquí. La Direccion Provincial de Educación argumenta que no tiene dinero para que el autobús suba hasta Alba de los Cardaños. Intentando por todos los medios resolver el problema, nos hemos preocupado de sondear a unos y a otros, con siguiendo un transporte (taxi de montaña) que haría el servicio por la mitad de dinero que el autobús. Ante esta propuesta no hemos recibido contestación oficial alguna.
Tenemos otra hija, de tres años y medio, la cual también se encuentra en casa debido a la desaparición del aula-escuela de Camporredondo.
El artículo 65 de la Ley Orgánica 1/ 1990 de Ordenación General del Sistema Educativo establece que "en el nivel de educación primera se garantizará un puesto escolar gratuito, y en zonas rurales, la Administración Educativa prestará de forma gratuita el servicio escolar de transporte".
Desesperados ya de acudir a instancias e instituciones, donde incluso nos han amenazado con internar a Pablo en un centro de Cervera durante cinco días a la semana, nos resulta muy difícil creer que se vive en un Estado de derecho. La realidad te demuestra que esa legislación progresista es en muchos casos sólo fachada. Cualquier ley que suponga un avance social cuesta dinero, pero a cambio también un país puede enorgullecerse de ello. El eufemismo de que España tiene una legislación muy progresista está por demostrar, pues a lo que se ve no hay dinero para mantenerla. Retiremos entonces ciertas leyes y reconozcamos menos fatuamente lo que realmente somos: un país a quien le sobra muchas leyes y le falta decencia para hacer cumplir las que queden.
Cualquier asentamiento en cualquier remoto lugar de Alaska está, seguramente, mejor atendido socialmente de lo que puede estarlo aquí una familia que viva, como yo, en un pueblo de montaña.-
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