La reforma busca que el esfuerzo fiscal real sea igual para todos
El documento dedica una especiál atención a la progresividad, característica esencial de la imposición sobre la renta. La progresividad es una exigencia constitucional y se apoya en el principio de que según aumenta la renta, los impuestos a pagar deben aumentar más que proporcionalmente, porque el sacrificio que ello supone va siendo menor. Ello se justifica por la búsqueda de un sacrificio igual, considerando que a mayor renta es menor el sacrificio.El Libro Blanco afirma que la progresividad formal, definida a través de la tarifa, puede verse distorsionada si algunos contribuyentes no declaran todas sus rentas. Hay que distinguir por tanto entre progresividad formal Y real. Es decir, se pretende sustituir la situación actual de que pagan más los que más declaran, por otra, en la que tributen más los que realmente ganen más.
La reforma se propone conseguir que empresarios y profesionales declaren con más rigor sus rentas, lo que se traducirá en aumento de las rentas declaradas y por tanto de la progresividad real. Ello favorecerá el ahorro popular al permitir una rebaja de los tipos que beneficiará, sobre todo, a las rentas de trabajo.
Las bajas bases imponibles declaradas por empresarios y profesionales son incompatibles con un impuesto muy progresivo.


























































