El presidente de Angola se reúne con el Papa en su tercera gira europea, camino de Lisboa
El presidente de Angola y líder del partido único (MPLA, marxista), José Eduardo dos Santos, se entrevistó ayer con el papa Juan Pablo II durante su visita a Roma, en el marco de una gira europea que comenzó el jueves en Bruselas y que finalizará la próxima semana en Lisboa. La gira de Dos Santos, la tercera que realiza el dirigente angoleño a Europa en sus siete años en el poder, pretende consolidar la apertura a Occidente impulsada por el Gobierno de Luanda.
Durante la estancia de Dos Santos en Bruselas, un grupo de su comitiva sostuvo una reunión imprevista con el secretario de Estado adjunto estadounidense para Asuntos Africanos, Chester Crocker, que viajó a Bruselas especialmente para el efecto. La cita confirma el deshielo de las relaciones entre Luanda y Washington, cuyos representantes ya han sostenido otras dos reuniones previas desde julio pasado. La presencia, simultánea, en la capital belga de un alto funcionario de Pretoria llevó a muchos observadores a sospechar de la existencia de negociaciones tripartitas, que no fueron confirmadas por ninguna de las partes interesadas.Dos Santos también fue recibido en Bruselas por el ministro belga de Asuntos Exteriores, Wilfried Martens, y por el presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, y el comisario para la Cooperación, Lorenzo Natali.
Las posiciones conquistadas, en los últimos años, por las grandes multinacionales europeas en el mercado angoleño -país que, a pesar de haber optado oficialmente por la ideología marxista, tiene con Occidente el 85% de sus intercambios comerciales- no son ajenas a la sensible mejoría de las relaciones con los Gobiernos de Francia, Bélgica e Italia.
Queda ahora al presidente angoleño vencer la última y más delicada etapa de su gira europea, en Lisboa, adonde llegará mañana para permanecer cinco días. Se trata de la primera visita oficial de un presidente de Angola a la antigua metrópoli desde la independencia de la última colonia africana de Portugal, en noviembre de 1975. El primer ministro socialdemócrata Aníbal Cavaco Silva está dispuesto a tapar con una piedra, en nombre del pragmatismo y del interés mutuo, los malentendidos que entorpecieron durante todos estos años las relaciones entre Luanda y Lisboa. Pero debe contar con la oposición activa del grupo guerrillero Unita, que cuenta con apoyos importantes entre centenares de miles de ex colonos portugueses regresados de Angola en los años de la independencia.
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