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‘Deserción’ masiva y un cuadro desfigurado: Dubái, el enésimo reflejo del mal del calendario

Las ausencias de Sabalenka y Swiatek, unidas a otras 14 renuncias a competir, subrayan la congestión y la disposición cada vez más selectiva de las figuras

Rybakina es atendida durante el partido contra Ruzic en Dubái.Francois Nel (Getty Images)

Cuando todavía no se había cerrado la temporada pasada, Iga Swiatek lanzaba una advertencia que hoy, rápidamente y visto lo visto estos días en torno al WTA 1000 de Dubái, se traduce en una realidad. Decía la polaca, ganadora de seis grandes y número uno durante 125 semanas: “La transición entre grandes torneos es muy corta y mi cuerpo me dice que pare. No voy a prestar atención a cuáles son obligatorios o con cuáles corro el riesgo de perder posiciones en el ranking. Organizaré mi 2026 como mejor me parezca”. Y lo aplica temprano, desde mediados de febrero, cuando el curso apenas ha arrancado una hoja del calendario y éste, otra vez, vuelve a levantar la interminable polvareda.

Después de caer en los cuartos de Doha, la cita previa y también 1000, Swiatek confirmó que no jugaría en Dubái. A la renuncia de la dos del mundo se añadió la de la uno, Aryna Sabalenka, y al compás fueron anunciándose más y más bajas hasta derivar la situación en la anomalía: entre renuncias y abandonos, el torneo ha perdido a 24 de las 43 jugadoras que conformaron al cuadro. En concreto, de antemano han descartado competir hasta 16 —entre ellas, tenistas de relieve como Naomi Osaka, Madison Keys o Karolina Muchova—, cuatro han tenido que despedirse sobre la marcha —por indisposición o lesiones, como Paula Badosa— y tres han causado baja antes de saltar a la pista.

Sin que los y las profesionales acusen todavía el desgaste lógico de la competición, aflora casi de manera inmediata un problema que continúa agudizándose y cuyo trasfondo se resume en un complejo ejercicio de equilibrios entre preservar el físico de los tenistas, la voluntad de éstos de ingresar lo máximo posible y, a la vez, el deseo de los estamentos y los torneos de exprimir todo lo posible el producto. Los majors representan la prioridad absoluta de las estrellas y las escalas intermedias tanto en los miles —diez en total, siete de ellos de casi dos semanas de duración— como en los de categoría WTA 500 —terceros en orden de importancia— han ido haciéndose cada vez más obligatorias, según determina la reglamentación.

Es decir, el sistema fuerza a competir de forma continuada, pero estrellas como Sabalenka o Swiatek están dispuestas a asumir el precio a pagar; esto es, sanciones económicas y la pérdida de los puntos obtenidos la temporada anterior. Al director de Dubái, sin embargo, no le parece penalización suficiente y tras conocer la ausencia de ambas, deslizó que el castigo debería ser superior, sugiriendo un mordisco extra de entre 500 y 1.000 puntos en el casillero. “Las multas ya no funcionan”, afirmó Salah Tahlak; “si les restas puntos, se lo pensarán dos veces antes de retirarse. No es justo para los aficionados que compran las entradas con meses de antelación para ver a las mejores del mundo”.

Un serio aviso

La normativa de la WTA exige una verificación médica para justificar las bajas y, a su vez, permite a las jugadoras efectuar tres retoques de su calendario. En esta ocasión, Sabalenka alegó un problema de cadera, aunque Tahlak opina que la maniobra responde a la intención de la bielorrusa de seleccionar cada vez más. “He aprendido que debo escuchar a mi cuerpo si quiero mantenerme en la cima durante mucho tiempo”, anticipó la de Minsk en enero. “Mi equipo y yo decidimos que la longevidad es la prioridad para 2026. Quiero jugar durante muchos años más, y eso significa ser selectiva incluso cuando es difícil perderse grandes torneos como el de Dubái”.

A excepción de Keys, apoyada en la posibilidad de modificar la hoja de ruta, el resto de las tenistas que no han participado han alegado diferentes razones médicas —para evitar o atenuar las consecuencias—. Y, a pesar de que todavía sigan en pie referentes como Coco Gauff, Jessica Pegula, Amanda Anisimova o la joven Mirra Andreeva, clasificadas para los cuartos de final, el torneo se ha descafeinado sin la presencia de las dos representantes más fuertes. El escenario, sin embargo, quizá no vaya a ser puntual. “El calendario es muy duro, así que, aunque no sea fácil, si vas consiguiendo buenos resultados tal vez tengas que sacrificar algunas semanas”, indicó Pegula, quinta del mundo.

Frente a la exigencia creciente de la WTA respecto a los torneos obligatorios —y también de la ATP, aunque en menor medida—, las protagonistas mueven ficha y, casualidad o no, el organismo que rige el circuito femenino anuncia la creación de un Consejo de Arquitectura destinado, teóricamente, a ir resolviendo las deficiencias del calendario e implementar soluciones a partir de 2027. “No se puede atacar a ninguna jugadora por tomar esta decisión”, defiende Pegula, en relación con las bajas de Sabalenka y Swiatek. “Son 11 meses sin parar”, resuelve la estadounidense, mientras aumenta el descontento y la secuencia de Dubái se proyecta como síntoma. También como aviso.

ALCARAZ, DE ROYER A KHACHANOV

A. C.

Si Arthur Rinderknech le obligó a salvar dos puntos de set el día anterior, este miércoles fue otro francés, Valentin Royer, el que forzó a Carlos Alcaraz a un esfuerzo extra para sortear una situación peliaguda y certificar así el pase a los cuartos de final del torneo de Doha.

El número uno, de 22 años, consiguió remontar un 5-2 adverso en la segunda manga para sellar el 6-2 y 7-5 definitivo (en 1h 35m), que le guía al choque de este jueves (no antes de las 17.30, Movistar+) contra el ruso Karen Khachanov (6-2, 4-6 y 6-4 a Marton Fucsovics).

Alcaraz se topó con la atrevida réplica de Royer, 60º del mundo, aunque una vez más demostró su envergadura y mantiene la excelente racha de este inicio del año, con nueve triunfos en otros tantos compromisos. Ahora divisa a Khachanov, al que domina por 5-0 (1-0 en el único precedente sobre dura).

En el turno previo, Jannik Sinner se impuso al australiano Alexei Popyrin (6-3 y 7-5) y se encontrará en la siguiente estación con el checo Jakub Mensik (6-2 y 6-3 a Zhizhen Zhang). Él y el de El Palmar solo podrían toparse en la final del sábado.

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