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El Madrid busca consuelo en medio siglo de batallas del gran clásico europeo contra el Bayern

En la ida de cuartos, perdidos ya el resto de los títulos, el equipo de Arbeloa se enfrenta por 29ª vez en la Copa de Europa a los alemanes, con los que empezó en 1976 una historia que ha ido de la Bestia Negra al dominio blanco

El último entrenamiento del Real Madrid antes del partido contra el Bayern.J.J.Guillen (EFE)

Oliver Kahn, uno de los grandes ogros de la historia del Real Madrid, sintió una revelación en una visita a Valdebebas. “¿Sabe lo que cuelga en la pared del baño”, se preguntaba en una entrevista en el diario alemán Süddeutsche Zeitung. “¡La copa de la Champions! Vayas donde vayas en esa academia el trofeo te persigue por todas partes. En el Real, los jóvenes entienden desde el principio de qué trata ese club: se trata exactamente de ese trofeo”, contaba el exportero del Bayern Múnich, que visita este martes el Bernabéu en la ida de los cuartos de final de ese torneo (21.00, Movistar).

La fascinación del club con la Copa de Europa se puede explicar casi a partir de cualquier detalle. Vale la visita de Kahn a los baños de la ciudad deportiva o lo que Arbeloa contó este lunes que sucedió el sábado en el vestuario de Son Moix. Acababan de perder contra el Mallorca, lo que permitió que unas horas más tarde el Barcelona ampliara a siete puntos su ventaja, se les iba aún un poco más la Liga, pero según el técnico la contemplación de esa derrota casi definitiva les duró “cinco segundos”. Había otro horizonte. “Entré para decirles que no teníamos tiempo de pensar en lo que había pasado, que ya lo tendremos, pero que nuestro foco tendría que estar en el partido de mañana [por este martes]”.

Como antes la Supercopa y la Copa del Rey, acababa de quedar archivado el campeonato nacional, con la amenaza de una segunda temporada seguida en blanco en uno de los clubes más ambiciosos del mundo. Les queda la Champions. Cualquier equipo lo consideraría un asidero insensato. El Madrid, en cambio, se conduce en este torneo con una especie de convicción mágica después de ganarlo 15 veces, entre ellas, seis de las últimas 12 ediciones.

De ahí que resulte creíble el brevísimo salto de cinco segundos de decepción a los 50 años que lleva batiéndose con el Bayern, el rival al que se ha enfrentado en más ocasiones en la Copa de Europa, el partido más repetido en la historia del torneo de la Orejona, el clásico europeo de mayor pedigrí. Cuando se cierren estos cuartos el próximo miércoles en Múnich, habrán jugado 30 partidos desde la primera vez, el 31 de marzo de 1976 en el Bernabéu. Aquel ya fue un formidable cruce de trayectorias en la ida de las semifinales. Los alemanes perseguían su tercer título consecutivo y el Madrid, recuperar la corona que se le resistía desde 1966. Después del 1-1 en España y el 2-0 en Alemania, el Bayern avanzó y ganó la final.

La eliminatoria dejó la primera gran cicatriz de medio siglo de batallas hermosas, violentas, salvajes siempre. Aquella noche un espectador entró al campo para agredir al árbitro y a Müller, que había anotado el gol del empate. El loco del Bernabéu provocó el cierre del estadio la temporada siguiente y escribió el primer capítulo de la historia lateral del clásico, al que, entre otros muchos, en 1987 se sumó el pisotón de Juanito en la cara a Matthäus, en 1988 la última gran remontada europea de la Quinta del Buitre, en 2012 el penalti a las nubes de Ramos en la tanda de la semifinal y en 2014 el 0-4 a Guardiola.

En estos 50 años, el Madrid ha pasado de la frustración insalvable que le provocaba un equipo que bautizó como la Bestia Negra a tenerla domesticada. El respeto mutuo es enorme. “El Bayern es uno de los clubes más grandes del mundo, pero el Madrid es el más grande”, decía el lunes Uli Hoeness en EL PAÍS. El Real no ha perdido ninguno de los últimos nueve partidos contra los alemanes, de los que ha ganado siete y ha empatado dos, según Opta.

La última vez que se vieron, en 2024, sirvió para engordar esa convicción mágica del Real, que perdía 0-1 en el minuto 88 de la vuelta de las semifinales después del 2-2 de la ida. Estaban fuera. Hasta que apareció Joselu, canterano errante cedido por el Espanyol, y anotó dos goles: la última de las remontadas imposibles en el Bernabéu.

Los equipos no están en el mismo punto. Sobre todo el Madrid, que entonces encabezaba la Liga con 14 puntos sobre el Barça, impulsado por la revelación instantánea de Bellingham. Ahora el inglés busca encaje recién salido de una lesión. “Tendrán que adaptarse tanto él a los compañeros como los compañeros a él”, dijo este lunes Arbeloa sobre una parte del puzle que tiene pendiente. No queda apenas tiempo. El camino que pasa por el apabullante Bayern, con Kane recuperado, es el único que le queda al Madrid para no volver a precipitarse al vacío. Pese a todas las dudas, Arbeloa acude a un adagio que podría grabarse en alguna estancia de Valdebebas: “Cuando llega la primavera este Real Madrid siempre suele dar lo mejor de sí mismo”, dijo antes del tropezón de Mallorca. Ya es pasado: “No pensamos en no ganar la eliminatoria. Para nosotros solo hay un escenario posible, que es que es ganar al Bayern Múnich y pasar a eliminatoria”, dijo este lunes.

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