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Dro, un adiós al Barcelona que revive los viejos fantasmas de La Masia

Marc Guiu, Ilaix Moriba y Sergio Gómez son algunos de los jugadores que se marcharon del Barça durante la edad de juvenil para buscar nuevas oportunidades

Dro jugador FC Barcelona

Pedro ‘Dro’ Fernández se marcha al PSG a cambio de 8,2 millones de euros. Es decir, una de las perlas de La Masia, mimado por Hansi Flick después de la pretemporada, decidió dejar el club que lo formó. “Ha sido una situación desagradable”, confesó Joan Laporta, “Como entrenador pones mucha energía en ayudar a los jugadores a mejorar y darles confianza, pero también hay mucha gente alrededor de ellos”, confesó el preparador alemán. En un mediocampo minado de talento, Dro no contaba con el protagonismo deseado. Cree que lo encontrará en el PSG bajo el mando de Luis Enrique y con Vitinha, Fabián Ruiz, Joao Neves, Zaïre-Emery, Mayulu y Kang-Lee, entre otros. Debutó en septiembre ante la Real y acumulaba un total de 148 minutos en el primer equipo. Tiene 18 años.

A los 16 años, los futbolistas firman su primer contrato como profesionales, un paso que en algunos casos implica quedar libres para buscar mejores oportunidades deportivas y económicas. Además, entre esa edad y los 19, cuando deben renovar tras finalizar una vinculación de tres años, sus cláusulas de rescisión permiten cambiar de club si se abonan determinadas cantidades. Este era el caso Dro. Una decisión que sorprendió al club, especialmente a Hansi Flick, alterado en privado, pero también en público tras conocer la salida de un canterano con proyección.

“La Masia” interviene Jordi Roura, exdirector del fútbol base del Barça durante el 2013 y el 2021; “funciona desde un punto de vista futbolístico de forma extraordinaria, pero los jugadores llegan a una edad en la que tienen que decidir si quieren seguir o no. Hay veces que deben pensar qué es prioritario para ellos: la formación o el modelo económico. Esto es un riesgo que tienen que afrontar todas las academias”. García Pimienta, histórico técnico del fútbol base azulgrana, entrenó, por ejemplo, a la generación de Messi, se suma: “El hecho de debutar en el primer equipo ya es un éxito. Lo es para todos los entrenadores de la cantera, pero especialmente para el jugador. Ahora bien, llegar no te garantiza nada; lo difícil es mantenerse. Al ser chicos jóvenes, tienen margen de mejora y eso deben tenerlo muy claro. La presión por ganar la tienen inculcada desde siempre, porque cuando entras en el Barça se te exige ganar”.

Dro no es el único jugador de la cantera azulgrana que al llegar a la etapa juvenil ha buscado un cambio de aires. En 2015, Onana saltó al Ajax, en 2017 Mboula se marchó al Mónaco y en 2018 Sergi Gómez al Borussia Dortmund. Los más recientes fueron en el verano de 2024: La Masia sufrió las salidas de Marc Guiu al Chelsea y Albert Navarro al Atalanta. Ambos habían pasado por el Barça Atlètic, hoy en Segunda RFEF, tras descender la temporada anterior, un escalón que prácticamente se saltó Dro (tres partidos), como antes ya hizo Lamine Yamal (también tres encuentros) y Cubarsí (nueve). Pero Lamine y Cubarsí son excepciones, una situación que Dro o su entorno no supieron entender.

“Cuando estás en el Barça Atlètic tienes la obligación de estar preparado para el primer equipo para cuando te llamen, como minino a entrenar auqnue sean muy jovenes”, explica García Pimienta, extécnico de Las Palmas y el Sevilla, histórico formador en el fútbol base del Barcelona. “Los jugadores ya salen de infantil y cadete asumiendo que quieren jugar en el primer equipo y que, si no es posible, se irán a otro club o a otro país. Pero el Barça Atlètic es un paso importante, porque completa un proceso que se inicia desde muy joven y acerca al futbolista a una experiencia casi profesional”, explica Gerard López, entrenador del Barça Atlètic, entre 2015 y 2018.

Uno de los casos más sonados de los últimos años fue el de Ilaix Moriba. El centrocampista, que había llegado al club con siete años, debutó en la élite con Ronald Koeman como técnico azulgrana y sumó 673 minutos en su primera temporada. No obstante, no aceptó la oferta de renovación del Barcelona y se marchó al RB Leipzig a cambio de 16 millones, más variables.

“El club tiene que saber muy bien cuáles son sus prioridades y conocer a esos jugadores que, según su juicio, son absolutamente prioritarios. De la misma forma que todo el mundo tenía claro que con 16 años Lamine Yamal no podía irse, con otros futbolistas también se tiene que dar este paso. Además, me parece bien que en determinados casos el club se plante y no ceda a las exigencias”, entiende Roura. Una idea que comparte Gerard López: “Si los agentes, los representantes y la familia priorizan el dinero antes que un proyecto deportivo, muchos jugadores se marcharán, como ya ha ocurrido en los últimos años. En cambio, hay otros que prefieren escuchar al club y apostar por un proyecto deportivo, pensando que el aspecto económico llegará más adelante. No depende tanto del jugador, sino del entorno que tiene”.

Por eso, el caso de Dro Fernández vuelve a poner el foco sobre una realidad que el Barça conoce bien: la cantera no solo produce futbolistas, también genera activos codiciados. “El jugador del Barça tiene interiorizada una forma de jugar y una mentalidad ganadora. Los clubes que vienen a buscarles saben perfectamente el tipo de jugador que se llevan. Hay muchos futbolistas que salieron del Barça y luego regresaron. Basta con mirar el caso de Eric García”, cierra García Pimienta, un experto en la gestión de los vestuarios. Y en ese escenario, el equilibrio entre proyecto deportivo y presión económica se ha convertido en uno de los principales campos de batalla del fútbol base contemporáneo.

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