

El contragolpe del Sevilla sonroja a un estéril Girona
El equipo de Michel, falto de velocidad, se encomienda sin éxito en la urgencia a Stuani


El Girona tiembla como un flan, peleado con las áreas y sin energía en la medular, un rival a pedir de boca para equipos igualmente necesitados como el Sevilla, que se encontró con una victoria sencilla en Montilivi. Los andaluces aguardaron a que los blanquirrojos se equivocaran con sus dificultades para el repliegue y marcaron la diferencia al contragolpe a partir de la calidad de Vargas. Almeyda optimizó los recursos con solo 14 fichas del primer equipo disponibles y cantó victoria con los goles de Isaac Romero y del debutante Alfon.


Ambos son equipos que están a medio hacer, muy pendientes todavía del mercado, tanto de los jugadores que pueden entrar como los que saldrán, condicionados además por el límite salarial y por la pésima clasificación en la Liga. Michel cambió hasta a nueve futbolistas respecto a la alineación de Villarreal. A la espera de un delantero centro que meta goles —puede ser Vanat—, y de un volante con empaque para la medular —llegó Ounahi—, el Girona se encomienda en la emergencia a Stuani, ya cumplidos los 38 años, un futbolista expreso para intentar la catarsis que necesita Montilivi. Al uruguayo, sin embargo, no hay quien le ponga un buen centro para cantar gol.
La afición está impaciente y el equipo juega tensionado y hasta desquiciado, víctima de sus errores, especialmente de la falta de contundencia, como se apreció en la contra que remató Alfon a pase de Vargas. El Girona no supo correr hacia su campo después de pedir una falta a Joel Roca en cancha contraria y el Sevilla se encontró con el gol después de media hora de fútbol elaborado y paciente del equipo de Michel. Al juego, sin embargo, le faltaba ritmo y velocidad, pendientes los futbolistas de asegurar el pase, de no fallar, solo de buscar el desequilibrio de Joel Roca.
El Sevilla aguantaba bien en su área y se encomendaba a la velocidad de Alfon después de una lesión más de Ejuke y de la ausencia de Lukébakio. Las selectivas y rápidas transiciones del equipo de Almeyda tenían más miga que el sostenido ataque del Girona, muy expuesto por las pérdidas de balón, aliviado incluso por un error en la definición de Isaac Romero en una jugada que acabó en el palo cuando se anunciaba el 0-2. El Girona se animó después del descanso y Nyland evitó con la cara el empate después de un remate de David López.
Al equipo de Michel, sin embargo, le sobran las porterías y se parte en los contragolpes por la falta de empaque en la medular, sorprendido nuevamente por la calidad de Vargas, que habilitó a Romero para que chutara cruzado ante Gazzaniga. El 0-2 fue un calco del 0-1. Nyland se bastó para negar reiteradamente el gol que bien mereció el Girona, más intimidador con Dawda.
La Liga no ha empezado todavía para el Girona, colista único después de encajar 10 goles y marcar solo uno en su estreno con el Rayo. La esterilidad es manifiesta y la impaciencia aumenta en Montilivi mientras el Sevilla gana tiempo con una victoria terapéutica después de dos derrotas mínimas ante el Athletic y el Getafe.
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