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AS Monaco MON
93
Barça BAR
86
1234T
MON 18 28 26 21 93
BAR 26 18 23 19 86
FINALIZADO

El Barcelona cae ante el Mónaco y se mete en un lío tremendo

El equipo azulgrana podría quedar apeado en la última jornada de la Euroliga en caso de perder ante el Bayern y que el Dubái supere al Valencia

Punter trata de entrar a canasta ante Strazel.SEBASTIEN NOGIER (EFE)

El Barcelona se metió en un enredo morrocotudo tras caer de nuevo en la Euroliga, esta vez frente a un Mónaco dirigido por James y punteado por Okobo, equipo que cuando se puso serio, ya en el último cuarto, descompuso a los azulgranas. La derrota (93-86) deja al Barça en el alambre, funambulista involuntario que de caer en la última jornada podría quedar desterrado de Europa antes de tiempo, toda vez que el Dubái tiene un triunfo menos pero el average a favor. Decaído en lo anímico por la sucesión de lesiones -los tres bases puros, por ejemplo, por más que Juan Núñez regresara ante el conjunto monegasco tras un año en la rebotica- y con la lengua fuera desde hace tiempo, el equipo de Xavi Pascual solo aspira al play-in, a la repesca. Se medirá en el epílogo con el Bayern en el Palau -Dubái se la jugará ante el Valencia-, un rival que ya nada se juega en la competición. Pero la raquítica situación no esconde la falta de baloncesto del Barça, que suma dos años en blanco y va camino del tercero, lejos de ser alguien en Europa y ya secundario en la ACB.

Como si quisiera sacudirse pronto los miedos de encima, el Barça entró en escena de forma vehemente, al abordaje y sin remilgos, con posesiones cortas y tiros rápidos. Una fórmula que le funcionó en el arranque, entonados Punter y Clyburn desde la periferia, también con Vesely y su casi infalible lanzamiento desde media distancia. Un 0-8 como aperitivo que explicaba que el Barcelona no se rinde ni a la de tres. Y, por una vez, el equipo no se desbravó ante la pujanza rival, de nuevo con Clyburn y Punter de francotiradores al tiempo que Parra y Shengelia se multiplicaban en defensa. Una mezcla que untaba en cloroformo a un rival con tantos recursos como puntería, con Mike James -vieja y siempre futurible aspiración del Barça- y Strazel repartiéndose el balón y las canastas, aunque no las suficientes para doblegar el sprint inicial azulgrana, un 18-26 rotundo.

Sucedió que al Barcelona se le acabó pronto la gasolina, reducido por el Mónaco cuando Xavi Pascual comenzó con la rueda de cambios; los actores secundarios no pasan de eso. Así, James racionaba los caramelos al tiempo que Okobo pedía balón y pista, músculo y piernas, cabeza y muñeca. Mucho y bueno que sirvió para poner las estrecheces en el marcador (29-31), para que el técnico azulgrana diera de nuevo carrete a Clyburn y Punter, que volvieron a definirse desde el extrarradio, además de a un Shengelia que se ponía las botas con las asistencias. Pero Strazel, jugador efervescente que necesita poca mecha para prender, sumado a Blossomgame y al oficio de Theis, devolvieron el duelo a su realidad, 46-44 al descanso. Suficiente para que el Barcelona enfilara hacia el vestuario con la cabeza gacha, toda vez que con un gran baloncesto no le alcanzaba para desdibujar al Mónaco.

Comenzó torcido el tercer acto para el Barcelona, con la cuarta falta de Shengelia. Banquillo obligado y Norris al parquet. Pero Parra asumió los galones, capaz de absorber rivales y balones en el interior para sacarlos hacia fuera, para que Punter siguiera con su recital desde el triple, Norris se sumara y Clyburn se reivindicara. Cuatro de carrerilla para que el Barça se mantuviera en pie hasta que el Mónaco imprimió una marcha más y se dedicó a correr, hueso de oliva en la garganta azulgrana que se hizo bola con el baloncesto de Okobo y Blossomgame. 72-67 con un capítulo por contar.

Quiso ser el Barcelona el que lo relatara, siempre con Punter y Norris desde el exterior. Pero duró poco ante el nuevo plan del Mónaco, que se refugió en James. Bola al mejor, al que se las sabe todas, al que da y mete, al que descascarilló la resistencia y puso en un lío tremebundo a los azulgranas, que ya no miran hacia arriba en la tabla sino por el retrovisor, preocupados por quedar negados de la Euroliga sin disputar siquiera los playoffs. Más carbón para el Barça, perdido por el camino, incapaz desde hace mucho tiempo de decir la suya.

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