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Paolo Galbiati y la alquimia del éxito: así ha hecho campeón al Baskonia

El entrenador italiano impregna su arrolladora personalidad al equipo vitoriano para devolverlo a la élite con el título de Copa y recobrar el orgullo de su afición

Galbiati, con el trofeo de Copa en el Roig Arena.Kai Försterling (EFE)

“No me gustan los cumpleaños ni los tiros libres”, contó Paolo Galbiati cuando el Baskonia derrotó al Barça en semifinales de la Copa y retó al Madrid en la primera final copera del equipo en 17 años. Pero el entrenador italiano no olvidará nunca su 42º aniversario. Fue el pasado viernes y entonces, después de que el conjunto vitoriano venciera a La Laguna Tenerife en cuartos, el técnico recibió en la cancha del Roig Arena una tarta de felicitación del alero letón Rodions Kurucs. Ahí se acabaron las celebraciones, y no solo porque a Galbiati, un hombre con la sonrisa pintada en la cara, no le gusten los cumpleaños, sino porque la fiesta aún estaba por llegar. En la cabeza y en el corazón del entrenador lombardo latía la idea de que el Baskonia, dos años fuera de la Copa, podía ser campeón en Valencia. A esa tarea se entregó en cuerpo y alma Galbiati, a la de convencer a sus muchachos de que podían tumbar primero al Barça y luego al Madrid. Y así fue, con un baloncesto lleno de fe y entrega y liderado por jugadores que se agigantaron: Forrest, Luwawu-Cabarrot, Diakité, Omoruyi… Y ahora sí, Kurucs cogió el domingo unos pedazos de tarta de chocolate y los restregó por la cara del jefe.

La transformación del Baskonia, campeón copero por primera vez desde 2009, solo se entiende a través de la figura de Paolo Galbiati. El técnico ha inyectado su optimismo vital y su personalidad arrolladora a un club que andaba mustio en busca de una identidad perdida, de ese carácter Baskonia que les hacía diferenciales. La cara del éxito es hoy la del joven Galbiati, un debutante en un banquillo de la ACB después de una carrera únicamente en Italia y que en su primera experiencia en el extranjero ha cocinado una comunión perfecta entre los jugadores y la afición. Hasta se ha ganado una canción a ritmo de la música de Bad Bunny: “¡Por la mañana, café. Por la tarde, ron. Paolo Galbiati, hazme campeón!”.

Galbiati ha conectado con la hinchada por su frescura y naturalidad y ha logrado que el Baskonia vuelva a sentirse un grande. Esa mirada renovada y alejada del pasado es el factor que señala el presidente, Josean Querejeta, para explicar el éxito. “Es un loco del baloncesto y un entrenador extraordinariamente trabajador, que vive en el pabellón y nos ha dado una visión diferente del juego que nos venía bien, porque muchas veces estás metido en tu forma de hacer las cosas y necesitas que venga gente de fuera con otra mentalidad”, analizó el mandatario. Fernando San Emeterio, uno de los referentes del Tau, también apunta al valor emocional. “El equipo demuestra ese espíritu, esa unión entre ellos, y en la Copa se ha visto que van a muerte en todo momento. Cuando las cosas se ponen complicadas siempre encuentran la manera de volver a los partidos y eso habla muy bien de Paolo. Ha devuelto el carácter. Y la unión con la afición es vital”, comenta a EL PAÍS.

La travesía por el desierto ha sido larga. El Baskonia ganó la Copa de 2009 ante el Unicaja con Dusko Ivanovic en la pizarra y desde entonces han desfilado 12 entrenadores diferentes hasta desembocar en Galbiati: Zan Tabak, Sergio Scariolo, Marco Crespi, Ibon Navarro, Velimir Perasovic, Sito Alonso, Pablo Prigioni, Pedro Martínez, de nuevo Dusko Ivanovic, Neven Spahija, Joan Peñarroya y Pablo Laso. La nómina recoge a algunas figuras clásicas en la historia baskonista. La apuesta por el italiano suponía romper con el pasado y ese volantazo llenó de curvas el principio del camino. Seis derrotas en seis partidos en la Euroliga y cinco de nueve en la ACB dejaron al técnico al borde del precipicio. “Soy un superviviente. En noviembre pudieron echarme. Gracias a los jugadores porque han creído en mí. He trabajado mucho para unir al grupo, no era fácil crear esta alquimia”, contó Galbiati con el título de Copa en la mano y algún rastro del tartazo en la cara.

El novato salió triunfador del duelo ante el maestro Scariolo, con quien coincidió en el Olimpia Milano cuando Sergio entrenaba al primer equipo y Paolo se fogueaba en los juveniles. En medio de las celebraciones, Galbiati reconoció la influencia del técnico del Real Madrid y tuvo tiempo para hablar por videollamada, desde una butaca de la sala de prensa, con su exjugador Quin Ellis, con quien fue campeón de la Copa italiana con el Aquila Trento la temporada pasada. Es el estilo rompedor del hombre al que no le gustan los cumpleaños, aunque seguro que no olvidará el de esta Copa.

Baskonia celebra la conquista de la Copa del Rey de baloncesto

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