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El atletismo español brilla feliz en los Mundiales en pista cubierta

Blanca Hervás se clasifica para la final de 400m, como Carlos Sáez y Mariano García en 1.500m

Mariano García celebra ganar la semifinal de 1.500 metros.Kacper Pempel (REUTERS)

El atletismo español son dos metros cuadrados, un pequeño córner en la zona mixta donde se juntan los amantes del 800, el lactato y la pelea; una bolsita de plástico con una abrazadera ancha en la boca para vomitar a gusto que lleva sonriente en sus manos Rocío Arroyo, una papelera para vomitar tirado, Moha Attaoui cantando alegre y Jorge González Amo consolando a Josué Canales, al que, la boca seca, los ojos húmedos, le tiemblan las manos cuando intenta desprender los imperdibles que sujetan su dorsal a la camiseta naranja como las uñas naranjas de Arroyo, y una pintita roja, de la selección española.

Ni Mariano García ni Carlos Sáez lloran ni vomitan en la mixta en los brazos acogedores, felices, de González Amo, padre y abuelo del 1.500, olímpico en México 68, y también son atletismo español, que florece en el medio fondo, como siempre. Ambos se clasifican para la final de este domingo (18.38) de unos 1.500m más abiertos que nunca, ausentes los monstruos campeones olímpicos y mundiales Jakob Ingebrigtsen (lesionado), Josh Kerr y Cole Hocker (en los 3.000m), además de Nuguse, Beamish,,,. Suficiente para ser optimistas, casi insultantemente optimista, como Mariano García, que domina la pista corta como ninguno (fue campeón del mundo de 800m hace cuatro años) y gana la semifinal de 1.500m, casi sin despeinarse, y lo proclama. “He hecho entrenamientos más fuertes que este ritmo de carrera”, dice el murciano, ya canas, tras ganar en 3m 38,19s con casi un segundo de ventaja sobre el segundo. “Sabía que tenía mucho gas, pero no queríamos demostrarlo todo. Suena mal decirlo, pero tenía mucha más fuerza”. Más suave de voz, y de personalidad, Sáez, tercero en su semifinal, la del campeón del mundo, Isaac Nader, solo recuerda que hace tres meses se rompió el sóleo y en lo que nadie creía lo consiguió, llegar al Mundial y disputar la final.

Arroyo vomita y sonríe dulce, casi tímida. “Es mi costumbre, acabo siempre así, tirada, como Van Niekerk…”, dice con gran risa la atleta de Alcalá de Henares novata en los 800m a nivel mundial después de saltar del 400. “Pero no es por el lactato, es por los nervios, por la presión, porque hago entrenamientos durísimos y nunca acabo así”. Todos ríen menos Canales, el orgullo herido del medallista de bronce en el pasado Mundial indoor, quien vomita bilis y lactato en una papelera y cuando le abraza consolador González Amo se disculpa inconsolable por haber fallado. “Me quedé clavado”.

Cuando Canales se clava, Attaoui, que ha corrido último toda su serie, vuela: 100 metros en 12,84s del 600 al 700, una exhalación que adelanta a todos salvo al belga Eliott Crestan, un armario al que ni intenta atacar. “He aprendido a contenerme”, dice. “Antes gastaba demasiado en las series porque quería ganarlas siempre. Y me bastaba con ser segundo”. Piensa en la semifinal (hoy, 13.16), en la que tendrá que ser primero o segundo para pasar a la final de seis de mañana en una serie en la que correrá contra el polaco Maciej Wyderka y contra Cooper

Lutkenhaus, el niño estadounidense que sorprendió a su país y al mundo, cuando, a los 16 años consiguió clasificarse para el Mundial al aire libre en los terribles Trials de Oregón con una marca de 1m 42,27s, récord mundial sub-18. Attaoui, en un invierno que comenzó magnífico (2m 14,52s en los 1.000m, récord europeo en pista cubierta y a 32 centésimas de la plusmarca mundial) y continuó duro, entre virus y Ramadán, tiene ideas propias. “Es el mejor invierno de mi vida”, dice el atleta cántabro, que cuenta con 1m 42,04s al aire libre y ha peleado por el oro en Juegos Olímpicos y Mundial al aire libre. “No he visto a Lutkenhaus, pero Crestan [uno que ha bajado de 1m 44s en pista corta] me ha impresionado”.

El atletismo español florece en la velocidad femenina, como últimamente, y es el perfil helénico de piernas larguísimas, finísimas, de Blanca Hervás, de Majadahonda, pasando sin descomponer ni el moñito ni un pelo de su larga melena series y semifinales para llegar a la final de 400m de este sábado (20.40).

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