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Empiezan los Juegos de Invierno de las dos antorchas

La ceremonia de apertura de la cita olímpica de Milán-Cortina, primera edición con dos sedes, celebra el estilo italiano con un desfile de atletas repartido en varias localidades

El estadio de San Siro de Milán ha acogido este viernes la ceremonia inaugural de los XXV Juegos Olímpicos de Invierno en Milán y Cortina D’Ampezzo con una celebración de Italia y todo lo que este país ha regalado al mundo, de Verdi y Puccini a Raffaella Carrà, Adriano Celentano y Armani, marcada para la historia por ser la primera edición en tener dos antorchas. Los últimos portadores fueron tres grandes campeones de esquí italianos. En Milán, como se esperaba, Alberto Tomba y Deborah Compagnoni, y en Cortina, Sofia Goggia. Encendieron la llama olímpica simultáneamente en dos esferas de fuego, inspiradas en diseños de Leonardo da Vinci, en el Arco de la Paz de la capital lombarda y la plaza Dibona de la célebre localidad de los Dolomitas.

Antes, entraron con la antorcha en San Siro, mientras Andrea Bocelli cantaba el aria Nessun dorma, dos históricos futbolistas, Franco Baresi, del Milan, y Beppe Bergomi, del Inter. Luego la llama volvió a salir del estadio, y por primera vez el pebetero ardió fuera del lugar de la ceremonia, y en dos ubicaciones distintas.

“Bienvenidos a los primeros Juegos Olímpicos difusos”, anunció la megafonía, la expresión elegida para referirse a que las competiciones se disputarán en ocho localidades hasta el próximo 22 de febrero. Le seguirán los Juegos Paralímpicos del 6 al 15 al de marzo. La palabra que ha presidido la ceremonia en las pantallas, convertida en lema del evento, fue “armonía”.

Al inicio de la ceremonia, el campeón de motociclismo Valentino Rossi apareció en un vídeo conduciendo un tranvía que llevaba a bordo al presidente de la República, Sergio Mattarella, y lo dejaba en el estadio. Luego hizo su aparición en un palco de autoridades donde le esperaban medio centenar de jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el vicepresidente y el secretario de Estado de EE UU, J. D. Vance y Marco Rubio. En un momento de la velada hubo pitidos para Vance cuando apareció en las pantallas, y lo mismo sucedió al paso de la delegación de Israel.

El espectáculo de 1.300 figurantes, ideado por el director creativo Marco Balich, que ha firmado ya 16 ceremonias de este tipo, comenzó a las ocho de la tarde y ha durado tres horas y media. Arrancó con una evocación del mundo clásico, el mito de Amor y Psique con bailarines del teatro de la Scala.

Fue el inicio de un paseo iconográfico por los símbolos de la cultura italiana, de la dolce vita al café, la moda y el arte, pasando por el poema del Infinito de Leopardi, hasta llegar incluso a una representación de los significados de la conocida forma de gesticular italiana. Culminó con el himno de Italia cantado por Laura Pausini. Mariah Carey cantó Nel Blu Dipinto Di Blu, y después aparecieron también artistas como el pianista chino Lang Lang y la mezzosoprano Cecilia Bartoli, que interpretaron el himno olímpico.

La velada también contó con la lectura de una poesía del italiano Gianni Rodari leída por el rapero milanés de origen tunecino Ghali, en italiano, inglés y francés. Este momento había estado precedido de polémica, pues este artista hizo un discurso a favor de Palestina en el último festival de Sanremo y en esta ocasión ha criticado que no se incluyera el árabe en su intervención.

Luego empezó el desfile de 2.900 atletas de 92 países, que se repartió también entre las distintas sedes de Milán, Cortina, Livigno y Predazzo en los Alpes, en estas dos últimas localidades directamente en la nieve. Los atletas se iban alternando en los distintos lugares en las imágenes de televisión, otra novedad de esta peculiar edición. La delegación de cada país salía a la vez en varios sitios, en el lugar más cercano a los lugares donde competirán sus atletas.

Como es tradición, abrió el desfile Grecia y lo cerró Italia. Como novedad, fue el estreno en los Juegos de Invierno de Benin y Guinea Bissau. Fue muy aplaudida la delegación de Jamaica, con su equipo de bobsleigh famoso por la película que contó la historia de su primera participación en una edición.

La delegación de Ucrania fue la que recibió la mayor ovación del público al aparecer en San Siro. Lo cierto es que había manifestado antes de la ceremonia su malestar por la presencia de atletas de Rusia y Ucrania que participarán bajo la bandera neutral olímpica, según declaró el encargado de llevar la bandera, Vladyslav Heraskevych. Es el mismo que hace cuatro años, en la anterior edición de los Juegos de Invierno en Pekín, apareció en el desfile con una pancarta que decía “No war in Ukraine”, pero en esta ocasión finalmente no lo hizo.

Como en días anteriores, también este viernes se registraron ataques de hackers contra portales relacionados con la cita olímpica del grupo filorruso NoName y del grupo Anonymous. Tras un ataque a hoteles de Cortina donde se hospedan delegaciones, esta vez le ha tocado a las páginas web de varios comités olímpicos y equipos nacionales, pero las acciones han podido ser neutralizadas.

En la recta final de la noche, la actriz Charlize Theron, embajadora de paz de la ONU, leyó un mensaje de esperanza inspirado en Nelson Mandela. Horas antes, a mediodía, el papa León XIV había difundido un mensaje al mundo del deporte en el que pedía a todos los países una tregua olímpica en las guerras, tradición que se remonta a la antigua Grecia.

En este día de fiesta han quedado atrás las críticas por los costes disparados, el impacto ambiental y las obras sin terminar. También la polémica por la presencia en Milán de agentes del ICE, el controvertido cuerpo policial de EE UU contra la inmigración ilegal. El Gobierno ha asegurado que serán solo tres y no estarán presentes en las calles, sino que trabajarán en el consulado estadounidense con un ordenador. Aun así, este viernes se ha celebrado una colorida manifestación de protesta contra el ICE con un millar de participantes. Pero sobre todo, la gran noticia es que las últimas precipitaciones en los Dolomitas han garantizado nieve en abundancia en las pistas, y el espectáculo deportivo puede comenzar.

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