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Blogs / Cultura
El toro, por los cuernos
Por Antonio Lorca

José María Garzón, empresario de La Maestranza, un hombre feliz, ilusionado y cauto: Hablar de dinero me parece bajuno

El director de la empresa Lances de Futuro, taurino vocacional e innovador, dice haber alcanzado el objetivo de su vida

José María Garzón, en los tendidos de la plaza de La Maestranza.Alejandro Ruesga

Confiesa que está agotado, que duerme pocas horas desde hace tiempo, pero dice sentirse feliz, muy feliz. No en vano ha alcanzado el objetivo de su vida: ser empresario de la plaza de toros de La Maestranza.

José María Garzón (Sevilla, 1972) afirma que es taurino vocacional y torero de festivales en sus años mozos; en su nuevo despacho sevillano, actualmente en obras, colgará en unos días la cabeza de un novillo al que cortó las dos orejas en Jerez de la Frontera. Hace 20 años fundó la empresa Lances de Futuro con la ha ido ganando prestigio y reconocimiento, y actualmente gestiona las plazas de Sevilla, Málaga (hasta el 2 de junio), Córdoba, Santander, Cáceres y Torrejón. Asegura que su secreto es el trabajo, mucho trabajo, y su espíritu innovador.

Pero también es un empresario cauto. Se niega en rotundo a hablar de lo que deberá pagar por el alquiler a la Real Maestranza, propietaria de la plaza, de los emolumentos de Morante o de lo que abonarán Canal Sur y Onetoro TV por la retransmisión de la Feria de Abril. “Hablar de dinero es bajuno”, susurra.

Transmite la imagen de un hombre dialogante y amable, y se le nota que su agenda está repleta. “Cuando finalice esta entrevista iré a casa para cambiarme de ropa por tercera vez en el día de hoy”.

“A ser empresario de esta plaza se llega con mucho trabajo y la ayuda de Dios. Yo jamás me postulé”

Pregunta. ¿El pasado Domingo de Resurrección ha sido el día más feliz de su carrera profesional?

Respuesta. Sí. Lo viví con muchos nervios, y pensé en tantas personas que me han ayudado a llegar hasta aquí. Mi familia y mis amigos íntimos conocen el trabajo que he dedicado en la búsqueda de esta meta. Para mí, el toreo es un asunto vocacional, por encima de todo. Estoy feliz porque he conseguido la ilusión de mi vida: ser empresario de La Maestranza.

P. ¿Cómo se llega a esta responsabilidad? ¿Hay que postularse? ¿Es la propiedad la que le llama?

R. Se llega con mucho trabajo y la ayuda de Dios. Yo jamás me postulé. A mí me llamaron muy poco tiempo antes de que se hiciera público el nombramiento. Habría que preguntarle a la Real Maestranza.

P. ¿Cómo fueron las negociaciones con los maestrantes?

R. No voy a hablar de ese asunto. No he hablado nunca. Solo lo conocemos mi mujer y yo. No se lo he contado ni a mi abogado.

P. No va a contar, entonces, si la Real Maestranza ha aumentado el porcentaje en torno al 22% de la facturación bruta de cada festejo que ya pagaba la empresa anterior.

R. Creo que los contratos son acuerdos entre caballeros y no hay que hacerlos públicos. Mejor que no sigamos por ahí. Soy transparente en lo referente a mi gestión, pero no voy a contar lo que gana un torero ni lo que pago a la propiedad. Es lo habitual en las empresas.

P. Pero la dimensión pública tanto de la Real Maestranza como de su empresa obligaría a una mayor transparencia…

R. Esto es una propiedad privada. Creo que se me conoce por mis silencios. No soy persona de hablar.

P. Dígame, al menos, si tuvo tiempo de hacer las cuentas y concluir que la gestión de la plaza sevillana puede ser negocio.

R. Uno juega con lo que puede intuir, sin los datos exactos, que no los tendré hasta dentro de un año. Nunca sabes el resultado hasta que acaba una feria o una temporada. La economía es importante, pero no es lo más importante en este caso. Le concedo más valor a otros conceptos. Se lo aseguro.

P. Pero no habrá venido a perder dinero…

R. Lo he perdido en otras plazas, como Almería, por ejemplo. La empresa debe obtener beneficios, pero no es este el motivo fundamental que me mueve. Por el contrario, he puesto en marcha una inversión muy cuantiosa: la recuperación de La Venta de Antequera, donde se van a exponer nueve corridas de la feria, un descuento del 10% para los casi 3.600 abonados (con un aumento de 34,6% respecto al año pasado), los 400 abonos para jóvenes, la gala de presentación de los carteles… Y el 30 de diciembre sabré si ha sido rentable o no.

“El beneficio empresarial es necesario, pero no es lo más importante en este caso. Le concedo más valor a otros conceptos”

P. A partir del 22 de noviembre, día de su designación como empresario sevillano, Morante se convirtió en su principal problema.

R. Era muy importante contar con Morante este primer año. Si no venía, había que encomendarse a Dios.

P. Y comenzó usted un peregrinaje por Portugal y La Puebla del Río para intentar convencerlo. ¿Cuáles fueron sus armas de seducción?

R. Hablamos mucho del toreo, la historia, la vocación, de Paula. Comí y tomé café muchas veces con él y su apoderado. En ningún momento le apreté. Si lo ves bien, bien, le decía, y si no, no lo hagas. Para mí, lo más importante era la persona.

P. ¿No hubo un cheque en blanco sobre la mesa?

R. No hablamos de dinero.

P. O sea, que acordaron que estaría cuatro tardes en el abono…

R. …sin hablar de dinero. Una vez que se anunció su reaparición nos pusimos de acuerdo en unos emolumentos propios de una máxima figura.

P. Resuelta la principal incógnita, el abono es muy parecido al de otros años.

R. No creo que sea así. Le recuerdo algunos nombres nuevos que no estaban el año pasado: Víctor Hernández, Aarón Palacio, Fabio Jiménez, Rafa Serna, José Garrido, Molina; un festejo más en San Miguel, la corrida del Corpus… Sobre los toros, siempre han venido las mejores ganaderías. Para mi gusto no es lo mismo.

“Acordé con Morante que estaría cuatro tardes en el abono sin hablar de dinero”

P. Ha habido toreros importantes que se han quedado fuera.

R. Todos no tienen cabida. Hemos diseñado la que consideramos la mejor oferta para la feria, pero podemos equivocarnos. Para gustos, los colores.

P. Por cierto, usted había anunciado que “subiría un punto la presentación de los toros”, y la corrida del domingo estuvo mal presentada.

R. Esa es una impresión muy personal. Creo que la corrida lució una hechuras extraordinarias y muy pareja. Pero el toro es opinable, lo comprendo.

P. ¿Qué opina del triunfalismo que se apoderó de la plaza y de las orejas que se concedieron?

R. Creo que asistimos a un espectáculo único por la presencia del Rey Don Juan Carlos, por la cantidad de personas que vinieron de fuera… Todo lo demás es matizable. Morante estuvo inconmensurable; David se la jugó, al igual que Roca Rey. Las orejas las pidió el público, y la segunda de Morante es potestad del presidente. No hay motivo para la preocupación.

P. La Feria de Abril será televisada por Canal Sur —siete festejos― y Onetoro TV —ocho—. ¿Cuánto paga cada una por la retransmisión de los festejos?

R. Hay que ver lo que les gusta a los periodistas hablar de dinero, y a mí, no. No hablo de ese tema, lo veo bajuno. No hablo de contratos privados.

P. Sí hablará de la excelencia, que, según ha comentado, es su aspiración actual.

R. La excelencia para Sevilla es que La Maestranza sea más templo del toreo, que el público vea que llega a un monumento del siglo XVIII donde una persona se juega la vida, y que se sepa apreciar esa gesta. La excelencia a la que aspiro, además, es educar al público, organizar acciones en los colegios y la universidad, jornadas de puertas abiertas en la plaza, como la que está prevista el viernes día 10, hace poco estuvimos en la cárcel de Sevilla hablando de toros con los internos…

P. O sea que es usted una persona y un empresario feliz, aunque no sepa si va a ganar dinero.

R. Lo soy. Agotado, pero feliz. Tenga en cuenta que, a día de hoy, ya se pueden contabilizar siete tardes de no hay billetes. Y le repito que, en esta aventura, el dinero no es lo más importante para mí.

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