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Crítica de cine
Crítica

‘Hamnet’: intensa la esposa de Shakespeare. Él, ni eso

La película se centra en el escritor y su mujer. Pero tal como me lo cuenta la directora Chloé Zhao me da todo un poco igual

02:18
Tráiler de 'Hamnet'
Jessie Buckley y Paul Mescal, en 'Hamnet'.

Me llegan anticipadas y extenuantes noticias, con prisas y sin pausas, de que todo el rato se van a estrenar las grandes películas del año. Y avalan su importancia por el éxito que han tenido en los festivales de cine. Como si ese fuera un dato infalible, como si esos templos incontestables de la alta cultura poseyeran el veredicto definitivo sobre lo que posee arte. Y también consideran innegable el aval cultural de que las infinitas academias del cine, todas ellas hambrientas de subvenciones, las bendigan con su admiración y su amor. Ocurrió durante una larga época con la literatura estadounidense. Los publicistas y los críticos insistían hasta el aburrimiento en que todos los años se había escrito finalmente la gran novela estadounidense. No sé cuántas aparecían, pero ninguna me dejó excesiva huella. Fui testigo durante más de treinta años de cuantiosas e impostadas majaderías en esos templos de la vanguardia y del saber de los premios del cine. Como ya no viajo desde hace años, no soy testigo en directo de las mentiras sacralizando tantas películas que invitan al bostezo o a la irritación.

Y así vamos. Con esa estupidez titulada Una batalla tras otra (el personaje que encarna Sean Penn y su grotesca interpretación marcan un hito entre las cosas más bobas que se han perpetrado en los últimos años) o la inanidad disfrazada de trascendencia de una cría que quiere ser monja en Los domingos, aspirando con éxito a que Hollywood y la Academia patria testifiquen que han sido lo mejor de la cosecha anual. Y me invade la estupefacción, pero también la vergüenza ajena.

Se supone que este espacio está dedicado a Hamnet, pero es que no tengo nada que contar de ella. Ni bueno ni malo. Es que me cuesta recordar algo de ella después de haberla visto hace ocho días. Me ocurre con gran parte del cine que observo en los últimos años. Me aburro durante la proyección y al poco tiempo me olvido de ella.

Y están hablando de uno de los tres o cuatro individuos más trascendentes y necesarios que ha dado la humanidad, de un tal William Shakespeare, alguien que expresó con palabras los sentimientos, los deseos, las ambiciones, las intrigas, los sueños, las traiciones, la ilusión, el desencanto, la crueldad, la grandeza que habitan en la naturaleza del ser humano. Y directores extraordinarios como Mankiewicz en Julio César o Welles en Campanadas a medianoche transmitieron admirablemente su universo al cine. También Kurosawa lo adaptó con belleza.

Hamnet se centra en él, pero sobre todo en su intensa esposa. En la relación de esta con la naturaleza, en una familia ensombrecida por la muerte de un hijo, en la atormentada relación entre esposa y marido, en la representación final en un teatro callejero de la sublime Hamlet. Ya saben: la de “Dormir. Tal vez soñar. Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y los múltiples tormentos de la carne”. Pero tal como me lo cuenta la directora Chloé Zhao me da todo un poco igual. Ni frío ni calor. La interpretación de Jessie Buckley es buena, pero paso cantidad del aburrido Paul Mescal, que compone a un Shakespeare con nulo interés. Sí voy a leer la novela de Maggie 0’Farrell, en la que se basa Hamnet. Me cuenta una persona joven y otra anciana que les ha conmovido. Ojalá que me ocurra lo mismo. La película me parece una nadería pretenciosa.

Hamnet

Dirección: Chloé Zhao.

Intérpretes: Jessie Buckley, Paul Mescal, Joe Alwyn, Emily Watson, Jacobi Jupe, David Wilmot.

Género: drama. Estados Unidos, 2026.

Duración: 125 minutos.

Estreno: 23 de enero.


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