La Generalitat Valenciana retira su apoyo al Centro Raimon en Xàtiva: “El PP está haciendo la batalla cultural”
El Gobierno autonómico pide el reintegro de 400.000 euros que aportó para la rehabilitación del monasterio donde se exhibirá la colección artística del cantautor


La Generalitat Valenciana, gobernada por el Partido Popular, ha decidido no colaborar en la restauración del Real Monasterio de Santa Clara de Xàtiva para ubicar allí el futuro Centre Raimon d’Activitats Culturales (CRAC), nombrado en honor a Raimon, célebre cantautor vinculado a las luchas antifranquistas. La Dirección General de Administración Local ha anunciado la no renovación del convenio que otorgaba al proyecto un presupuesto de más de tres millones de euros, además de exigir al Ayuntamiento el reintegro de los casi 400.000 euros ya abonados, más intereses de demora. El Consistorio piensa que la decisión tiene motivación política y ha anunciado que se propone presentar alegaciones y continuar con un proyecto que podría colaborar a la revitalización del casco antiguo de la ciudad. “El PP está haciendo la batalla cultural”, opina José Muñoz, diputado socialista en las Cortes valencianas.
“Según se ha ido acercando el fin del convenio hemos visto un cambio en la actitud de la Generalitat, así que no nos ha sorprendido”, apunta Roger Cerdà, alcalde socialista de Xàtiva. “Creo que es una decisión de claro carácter político que, además, genera no pocos problemas administrativos: la obra ya estaba prácticamente adjudicada”.
La financiación de la Generalitat, esos tres millones, suponía un tercio de la inversión total. Las otras partes vienen del Ayuntamiento y de la Diputación, así que se espera que el proyecto siga adelante con subvenciones que el Consistorio ya ha solicitado al Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (la ayuda del 2% cultural a la rehabilitación) y a la Diputación. El centro supondrá un importante revulsivo para la ciudad, de unos 30.000 habitantes, sobre todo teniendo en cuenta que, en esta localidad de interior, buena parte del turismo acude atraído por el patrimonio y la cultura. “Es un proyecto estratégico para el futuro de Xàtiva”, dice Cerdà.

Desde la Generalitat aducen que no hay una oposición a la rehabilitación del monasterio, sino al planteamiento del convenio y a la vinculación futura a una fundación privada. “De hecho, el propio diseño del convenio implicaba que, en caso de no materializarse esa fundación, el Ayuntamiento se vería obligado a reintegrar los fondos públicos invertidos por la Generalitat. A esta cuestión se suma el incumplimiento de los plazos de ejecución, ya que tras más de cuatro años no se han iniciado las obras previstas”, dicen fuentes de la Conselleria de Presidencia, el departamento que pide el reintegro de los 400.000 euros. Según informan, se busca un planteamiento distinto: “Un proyecto viable, centrado en la rehabilitación del espacio y desvinculado de cualquier obligación ligada a entidades privadas”.
Una colección personal pero bien nutrida
El ahora cuestionado proyecto surgió cuando Raimon (nombre artístico de Ramón Pelegero Sanchis, de 85 años) cedió a la ciudad su colección artística reunida durante décadas, muchas veces a base de regalos de los propios artistas, donde se reúne obra de Antoni Tàpies, Joan Miró, Antonio Saura, Eduardo Chillida, Eduardo Arroyo o Miquel Barceló, entre otros. Una colección pequeña, personal, pero muy bien nutrida.
Se ideó entonces la creación de un centro cultural para recoger la colección, celebrar la figura de Raimon y llevar a cabo una programación cultural. Sucedería en el monasterio de Santa Clara, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), que había sido adquirido en 2016 por el Ayuntamiento y donde se disponía de unos 3.000 metros cuadrados. Además, allí tendría sede la Fundación Raimon Annalisa (por Annalisa Corti, la pareja y estrecha colaboradora del cantautor). Al frente del proyecto, los arquitectos Ramón Esteve y Carlos Campos, que ganaron el concurso con una propuesta titulada Paraula i cant (Palabra y canto). “El centro saldrá adelante”, asegura el alcalde, “pero que la Generalitat se descuelgue es un palo en el proceso”.
“El Partido Popular siempre ha estado en contra”, denuncia el periodista Miquel Alberola, biógrafo de Raimon, “de hecho hay una trazabilidad desde el franquismo, que le prohibía cantar, al PP, que se lo ha puesto difícil para actuar. Incluso cuando le nombraron Hijo Predilecto de la ciudad [en 2015] votaron en contra”. Raimon fue una figura central en la protesta contra la dictadura y protagonizó momentos históricos, como el recital en la Facultad de Económicas de la Complutense, el 18 de mayo de 1968, una de las primeras muestras de rechazo al franquismo y de los escasos reflejos del mayo francés en España. Raimon ha declinado hacer comentarios a este periódico.
Su gran éxito, Al vent, compuesto con solo 19 años, es un grito de libertad en valenciano, sin una letra explícitamente política, que superó la censura y se convirtió en un símbolo para todo un movimiento. “Nadie convocaba actos tan masivos contra el Régimen”, dice el periodista. O el concierto en el pabellón de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, el 5 de febrero de 1976, el primero después de la muerte de Franco, con notables figuras de la oposición democrática en primera fila, como Felipe González, Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, Antonio Garrigues Walker o Francisco Fernández Ordóñez. “Y seguimos en la guerra de siempre”, dice Alberola, “al PP no le gusta Raimon y, además, quiere aprovechar para deteriorar al Ayuntamiento y hacer campaña municipal. Quien pierde aquí es Xàtiva”.
Una decisión ideológica
“En la Comunidad Valenciana el Partido Popular y Vox no se diferencian”, denuncia el diputado socialista José Muñoz, partidario de la explicación de la “batalla cultural”. “Van en contra, como sucede en Madrid, de todo lo que implique otra manera de entender la vida que no sea la suya, retirando subvenciones a entidades sociales y culturales para dárselas a los suyos o promoviendo cosas como la oficina para los hombres maltratados. ¡Los de Vox ya no saben qué pedirles!”.
Se puede encontrar un patrón en las decisiones de la Generalitat que incluye la figura de Raimon, pero también otras como las de Max Aub o Miguel Hernández, tres figuras que lucharon por las libertades en momentos históricos que se solapan. La Fundación Max Aub, dedicada al estudio de la obra del escritor, está al borde del precipicio tras perder la aportación como patrono de la presidencia de la Generalitat. Por otro lado, el cese de la subvención a La senda del poeta, un evento organizado por la Fundación Cultural Miguel Hernández, con casi 30 años de historia que, partiendo de Orihuela, recorre anualmente los lugares relevantes de la vida del poeta alicantino. El Ministerio de Cultura apoyó, en respuesta, esta actividad. Otras instituciones culturales afectadas son la Fundación Full, la Fundación Bromera y otras iniciativas relacionadas con la difusión de la lengua valenciana.
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