Taylor Swift, demandada por presunta infracción de marca a raíz de ‘The Life of a Showgirl’
La cantante estadounidense se enfrenta a una acusación de competencia desleal con su último álbum tras ser acusada de “invadir el terreno” de la artista Maren Wade y su marca personal: ‘Confessions of a Showgirl’

Taylor Swift se enfrenta a una demanda por presunta infracción de marca a raíz de The Life of a Showgirl, su último álbum. La acción judicial, presentada ayer ante un tribunal federal de California, parte de Maren Wade, artista y escritora que sostiene que la denominación The Life of a Showgirl invade un terreno que ella llevaba años ocupando con Confessions of a Showgirl. Sobre esa base, acusa a la cantante y a UMG Recordings por infracción de marca, falsa designación de origen y competencia desleal.
Según explica Wade en la demanda, el conflicto gira en torno a su marca personal, que asegura haber construido durante más de una década. La artista comenzó en 2014 a publicar en Las Vegas Weekly una columna titulada Confessions of a Showgirl sobre su experiencia en la industria del espectáculo y, con el paso del tiempo, ese nombre se amplió a actuaciones en directo, contenidos audiovisuales, un podcast y otras iniciativas. Un proyecto que Wade defiende que se asoció comercialmente a su nombre antes del lanzamiento del álbum de Swift.
La demandante indica que el problema no se limita al título del disco, sino al uso comercial del mismo. En la carta afirma que “no lo hicieron de forma discreta” y que “en cuestión de semanas la denominación se fijó en productos de consumo, etiquetas, colgantes y embalajes y empezó a utilizarse como marca en distintos canales de venta”. “Todo ello dirigido al mismo público que la demandante había tardado años en cultivar”, añade.
El rechazo del registro del álbum
Otro de los ejes de la demanda es que la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos rechazó en noviembre de 2025 la solicitud de registro del disco de Swift The Life of a Showgirl por riesgo de confusión con la marca de Wade Confessions of a Showgirl. El examen, según recoge el propio escrito judicial, concluía que ambas denominaciones comparten la expresión “of a Showgirl”, presentan similitudes en su apariencia y sonido y se utilizan en ámbitos próximos, relacionados con actuaciones musicales y teatrales, lo que podría llevar al público a pensar que existe una conexión entre ambos proyectos.
A partir de ahí, Wade señala que la dimensión comercial del universo Swift está desdibujando su proyecto hasta provocar lo que en derecho de marcas se conoce como confusión inversa, que el original termine pareciendo una derivación del más mediático.
"Confessions of a Showgirl es la única marca bajo la que la demandante ha construido su identidad profesional durante más de una década. No es una marca entre cientos, sino la única que tiene. La erosión continuada de esa marca amenaza la totalidad de su proyecto", advierte el escrito.
En paralelo, Jaymie Parkkinen, abogada de Wade, declara que “una artista en solitario que ha dedicado doce años a construir una marca no debería verse obligada a contemplar cómo desaparece porque ha llegado alguien más grande”. La letrada subraya que existe “un gran respeto por el talento y el éxito de Swift”, pero recuerda que el derecho de marcas existe para proteger también lo que levantan artistas de menor escala, según recogió la agencia Reuters.
Por el momento, ni Swift ni Universal Music Group se han pronunciado públicamente sobre la demanda. Mientras, Wade reclama una indemnización de cantidad no especificada y una orden judicial que impida a la intérprete seguir utilizando esa denominación comercialmente.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































