En la feria de antigüedades más famosa se habla español
La Feria de Arte de Maastricht presenta once galerías hispanas y cuenta con 700 obras de mujeres artistas y diseñadoras, reflejo de un mercado que las reclama


Ocho galerías españolas y tres latinoamericanas —la mayor presencia de habla hispana hasta la fecha— han acudido a TEFAF, la feria internacional de arte y antigüedades más famosa de su clase, que abre su 39 edición al público este sábado en la ciudad neerlandesa de Maastricht. Con 277 marchantes de 24 países, TEFAF suma este año una cifra récord de más de 670 obras de mujeres artistas y diseñadoras, y se consolida como punto de encuentro para los museos que buscan completar sus catálogos. En un mercado cambiante, la feria mantiene su tradicional pieza sorpresa, en esta ocasión, un Salvator Mundi, del taller de Leonardo da Vinci. Entre los grandes maestros españoles hay un Velázquez, el Retrato de don Sebastián García de la Huerta.
Este jueves, en la cita para la prensa previa a la apertura, se podía contemplar con tranquilidad el Salvator Mundi. Es la versión Ganay de la obra, por uno de sus propietarios, el marqués Hubert de Ganay, “y está envuelta en historia y folclore, y puede atraer tanto a museos como a un coleccionista muy especializado”, según los responsables de la galería londinense Agnews. Es un óleo sobre tabla de nogal pintado hacia 1505-15, salido de una colección privada suiza, y que fue expuesto en El Prado y el Louvre. Los expertos consideran que Da Vinci pudo supervisar en incluso intervenir en su ejecución. En 2017, otro Salvator Mundi, con dudas sobre su atribución a Leonardo, se vendió por 450 millones de dólares (unos 380 millones de euros). El supuesto comprador fue Mihammed bin Salmán, príncipe heredero de Arabia Saudita.
El cuadro de Velázquez, exhibido por la galería Colnaghi (Madrid, Londres), tiene permiso de exportación temporal para ser expuesto, y solo puede venderse a un ciudadano español, o bien a un extranjero residente en España. Se baraja una cifra en torno a los siete millones de euros, “y lo ideal sería que se interesara un museo español, porque Velázquez no está representado en todos”, explican en la firma. En el mercado internacional, la cifra se podría triplicar. Le acompaña el Retrato de un monje Carmelita, de Alonso Cano, procedentes ambos particulares, con una etiqueta de tres millones de euros.

Dispuesta como una pequeña ciudad con sus calles y servicio de restauración, la feria de Maastricht presume de reunir “más de 7.000 años de historia”. Un arco histórico sobresaliente, pero con pocas mujeres incluidas a lo largo de casi cuatro décadas de ediciones. Este año, y después de una progresión alentada por el interés de los museos, se ofrecen más de 670 de sus obras. Hay una Magdalena penitente (1620), de Artemisia Gentileschi, en el galerista Lullo/Pampoulides (Londres) por 4,5 millones de euros. La italiana es una de las pocas que puede competir en pie de igualdad cos sus colegas varones, pero la pista de otras muchas se puede buscar en el Mapa de mujeres artistas, que elabora desde 2024 la historiadora y asesora española de arte, Mercè Valderrey. Han colaborado en su confección 112 de las 277 galerías presentes, y la autora recuerda, al teléfono, que “la mujeres han estado infrarrepresentadas en el sistema cultural en general, y resaltarlas es corregir un desequilibrio histórico”.
El mapa, que puede consultar también el público, se abre en Maastricht durante un evento anual denominado Mujeres en los Museos, “al que asisten las encargadas de las principales instituciones mundiales”, dice Valderrey. Aunque sigue existiendo una disparidad patente entre las firmas masculinas y femeninas, “en los últimos años muchas colecciones y museos intentan corregirla, y es que el mercado reclama obras de mujeres”, afirma. En una ojeada al mapa, que abarca desde el siglo XVI al XXI, hay joyas inesperadas, como una cruz pintada, de madera, de la española María Josefa Sánchez, del siglo XVII.
Si bien los maestros antiguos europeos siguen siendo la especialidad de la feria, el arte moderno y contemporáneo suma entre un cuarto y un tercio del espacio. “Brindamos la oportunidad de que esa etapa artística dialogue con la antigüedad, algo inesperado para los amantes de cada una por separado”, señala Will Korner, director de ferias de TEFAF. El interés desde Oriente Medio por las propuestas de Maastricht no es nuevo, pero la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha impedido la llegada de al menos “un par de grupos con los que esperábamos trabajar, y aunque hay asesores e intermediarios, vale la pena recordar que la cultura es hoy más valiosa que nunca”, subraya.

Las mejores ventas suelen cerrarse antes de que llegue el público, y en esta jornada previa, galeristas y compradores en tensión cierran tratos discretamente. Todos los estand cuentan con una zona privada para facilitar las cosas, ya sea una puerta casi oculta, o un tabique estratégicamente montado, para poder hablar con mayor reserva. Las miradas son clave, y cuando un galerista desaparece de manera inesperada a plena luz, el trato está próximo. Artur Ramón Art (Barcelona) por ejemplo, ha vendido ya en las primeras horas una cerámica de Picasso, de la no puede desvelar por ello el precio.
Lo mismo le ha ocurrido a la Galerie de L´institut (París). Especializada en Picasso y Chagall, ya había adjudicado un dibujo al carbón del artista español, Busto de mujer con sombrero y una cabeza femenina de perfil, de 1921. De nuevo, el precio se reserva. Lo que sí cuenta Santiago Swan, de la galería, que un óleo titulado Mujer desnuda sentada (1959) sale por 12,5 millones de euros. Hay otro caso más: Caylus (Madrid), no ha querido revelar el precio de Gitana de azul (1907), de Isidre Nonell. Lo ha comprado una institución estadounidense.
A TEFAF le gusta que haya una especie de hilo conductor en la feria. Contar historias. Y hay una encantadora en Lullo/Pampoulides. Es una elefanta del siglo XVIII, de mármol gris, el más difícil de trabajar. El paquidermo viajó por Europa, y después se perdió la pista de sus andanzas durante dos siglos. La escultura fue encontrada en una subasta en Francia, sin firma o atribución, hasta que vieron una miniatura del mismo trabajo del artista Gaetano Monti. Son 2,3 millones de euros.
Junto a Colnaghi, hay más oferta española de altura en las demás galerías: Delamano Old Masters (Madrid); Bernat (Madrid y Barcelona); Mayoral (Barcelona y París); Deborah Elvira (Oropesa de Mar); y Montagut (Barcelona). Han enviado lienzos de José de Ribera y Goya; de Ramón Casas e Isidre Nonell; de Picasso, Miró, Dalí, Chillida, Tapies y Miralles, y alhajas de los siglos XVII y XVIII. La presencia de América Latina incluye la uruguaya Jaime Eguiguren, con pinturas coloniales; Proyectos Monclova, que se estrena en TEFAF con figuras mexicano; y Ago Projects (México y Nueva York) también en su debut, que tiene, entre otras, obras del Taller Los Tepecaltes, integrado por dos hermanas septuagenarias que trabajan el barro.
Con miles de piezas dispares asomando por cada esquina, el recinto ferial marca su propio estilo con unos arreglos de flores frescas, más sobrios de lo habitual. El público especializado de la jornada —coleccionistas, conservadores, museos— no pierde el tiempo. 7000 años de arte son también una forma de atemporalidad.
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